martes, 29 de marzo de 2011

Marissa



"El cabello rubio, que le llegaba hasta la parte baja de la espalda, estaba arreglado con la precisión de una obra de arte, en lo alto de su cabeza, y el moño estaba firmemente sujeto". Amante Confeso, capítulo 1, p.


"Se enderezó y retrocedió hasta que pudo ver toda su figura desde el otro lado del cuarto. La imagen que la miraba era irónica: su reflejo era el de la perfección femenina, una belleza improbable, que parecía esculpida, no nacida. Alta y delgada, el cuerpo estaba formado por ángulos delicados y el rostro era absolutamente sublime, una impecable combinación de labios rojos, ojos, mejillas y nariz. La piel era toda de alabastro. Los ojos eran de color azul plateado. La sangre que corría por sus venas era una de las más puras dela especie". Amante Confeso, capítulo 1, p.

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