sábado, 14 de mayo de 2011

AMANTE ETERNO/CAPITULO 4 5 6

Capítulo 4


Rhage vio lo primero que quería esa noche. Ella era una mujer humana y rubia, toda sexualidad y preparada. Como el resto de su clase  en la barra, estaba emitiendo señales: Exhibiendo su culo. Ahuecando su desenredada melena.

-¿Encuentras algo que te guste? Le dijo V  secamente.

Rhage asintió  y torció su dedo hacia la mujer. Ella fue cuando la llamó. A él le gustaba eso en un humano.

Él rastreó  el movimiento de sus caderas cuando su mirada  se bloqueó por el prieto cuerpo de otra mujer. Él miró hacia arriba y forzó sus ojos a no girar.

Caith era una de su especie, y suficientemente hermosa con su pelo negro y esos ojos oscuros. Pero ella era una Hermana cazadora, siempre buscando, ofreciéndose a sí misma. Él sentía que ella los veía como premios, algo sobre lo que jactarse. Y eso era muy irritante.

En cuanto a él concernía, ella había puesto el dedo en la llaga.

-Hey, Vishous. -Dijo ella en voz baja, erótica.

-Tarde, Caith. -V tomó un sorbo de su  Grey Goose. -¿Qué pasa?

-Preguntando que estabas haciendo.

Rhage dio una mirada a las caderas de Caith. Gracias a Dios la rubia no estaba fuera de la pequeña competición. Ella todavía iba  hacia la mesa.

-¿Vas a decirme hola, Rhage? Lo provocó Caith.

-Solo si te quitas  del medio. Me bloqueas la vista.

La mujer se rió. -Otro de tus miles de moldes. Es muy afortunada.

-Ya quisieras, Caith.

-Sí, lo hago. - Sus ojos, de depredadores y calientes, los deslizó sobre él.- ¿Tal vez querrías unirte con Vishous y conmigo?

Cuando  ella extendió la mano para acariciar su pelo, él atrapó su muñeca. -Ni se te ocurra.

-¿Cómo es que siempre lo haces con humanas y a mí me lo niegas?

-Es solo  que no estoy interesado.

Ella se inclinó, hablándole al oído. -Deberías probarme  alguna vez.

Él la apartó con fuerza, mientras le  apretaba los huesos de su mano.

-De acuerdo, Rhage, aprieta más fuerte. Me gusta cuando duele. - Él dejó de apretar  inmediatamente, y ella sonrió mientras se frotaba la muñeca. -¿Estás ocupado V?

-Me estoy acomodando  ahora. Pero tal vez un poco más tarde.

-Sabes dónde encontrarme.

Cuando ella salió, Rhage volvió la mirada hacia su hermano. -No sé cómo la puedes aguantar.

V revolvió  su vodka, mirando a la mujer con los ojos entrecerrados. -Ella tiene sus atributos.

La rubia llegó, deteniéndose delante de Rhage y con una postura impresionante. Él puso ambas manos en sus caderas y la atrajo hacia adelante de manera que la puso a  horcajadas sobre sus muslos.

-Hola.-Dijo ella, mientras se movía contra su sujeción. Ella estaba ocupada observándole, clasificándolo por  sus ropas, mirando  el gran  Rolex de oro que aparecía a hurtadillas bajo la manga de su abrigo. La mirada calculadora era  tan fría como el centro de su pecho.

Dios mío, si hubiera podido marcharse lo hubiera hecho; estaba  enfermo de esta mierda. Pero su cuerpo necesitaba la liberación, la demandaba. Podía sentir como aumentaba y como siempre, es horrible sensación dejaba su corazón muerto en el polvo.

¿Cómo te llamas? -Le preguntó.

-Tiffany.

-Encantado de conocerte, Tiffany.-Dijo él, mintiendo.

A menos de dieciséis kilómetros de distancia, en la piscina de Mary en su patio trasero, ella, John, y Bella  tenían un sorprendente momento alegre.

Mary soltó una carcajada y miró a John. –Estás bromeando.

Es verídico. Yo trajino por entre los teatros.

-¿Qué ha dicho? – Preguntó Bella, sonriendo abiertamente.

-Vio  Matrix cuatro veces el día que se estrenó.

La mujer se rió. -John,  siento mucho decirte esto, pero eso  es patético.

Él le sonrió a ella, sonrojándose  un poco.

-¿Viste entero "El señor de los anillos" también?- Preguntó ella.

Él negó con la cabeza, habló por señas, y miró impacientemente a Mary.

-Dice que le gustan las artes marciales. - Tradujo ella. -No los elfos.

-No lo puedo culpar. ¿Esa espeluznante cosa de pies? No puede hacerlo.

Una racha de viento llegó, jugando con las hojas caídas en la piscina. Cuando le llegó la corriente, John extendió la mano y cogió una.

-¿Qué llevas en la muñeca? - preguntó Mary.

John tendió su brazo de manera que ella pudiese examinar el brazalete del cuero. Tenía  marcas ordenadas, alguna mezcla de jeroglíficos y caracteres chinos.

-Es magnífico.

Lo hice yo.

-¿Puedo verlo? Preguntó Bella, inclinándose. Su sonrisa se desintegró y sus ojos se estrecharon en la cara de John. -¿Dónde los has conseguido?

-Dice que lo ha hecho él.

-¿De dónde dijiste que eras?

John retrajo su brazo, claramente un poco nerviosos por la repentina atención de  Bella.

-Él vive aquí. -Dijo Mary.-Nació aquí.

-¿Dónde están sus padres?

Mary miró a su amiga, preguntándose por qué Bella estaba tan interesada. -No tiene a nadie.

-¿Nadie?

-Él me ha dicho que creció en el sistema de adopciones, ¿verdad, John?

John asintió  y colocó su brazo sobre el estómago, protegiendo el brazalete.

-Esas marcas.- Lo animó Bella. -¿Sabes lo que significan?

El niño negó con la cabeza, luego se sobresaltó y se frotó las sienes. Después de un momento, sus manos hablaron por signos  lentamente.

-Dice que no significan nada.-Murmuró Mary. -Sólo sueña con ellas  y le gusta como son. Bella, dejémoslo ¿Okay?

La mujer pareció refrenarse.  -Lo siento. Yo … ah, realmente lo siento.

Mary volvió a mirar a  John y trató de quitar presión. -¿Qué otras películas te gustan?

Bella sacó  sus pies y se metió las zapatillas. Sin los calcetines. -¿Me excusáis  por un momento? Volveré en seguida.

Antes de que Mary pudiese decir nada, la mujer corrió a través del prado. Cuando ella estuvo fuera del alcance de su oído, John miró  a Mary. Él todavía estaba  sobresaltado.

Debería irme ahora.

-¿Te duele la cabeza?

John colocó sus nudillos con  fuerza en el entrecejo. Me siento como si hubiese comido un helado muy rápido.

-¿Cuando cenarás?

Él se encogió de hombros. No lo sé.

El pobre niño debía estar hipoglicémico.  Escucha, ¿por qué no entras  y comes conmigo? Lo último que tomé fue algo rápido en el almuerzo, y eso fue hace aproximadamente ocho horas.

Su orgullo fue obvio en la firme sacudida  de su cabeza. No tengo hambre.

-¿Entonces te sentarás conmigo mientras tomo una cena tardía? -Tal vez ella le podría seducir para que comiese  de ese modo.

John se puso de pie y tendió su mano como para ayudar a que se levantara. Ella tomó su pequeña palma y se apoyó en él lo suficiente de manera que sintiese algo de su peso. Juntos se dirigieron hacia la puerta trasera, los zapatos en la mano, los pies desnudos dejando huellas mojados sobre la losa alrededor de la piscina.

Bella irrumpió en su cocina y se paró, no había tenido ningún plan en particular cuando había salido corriendo. Sólo sabía que tenía que hacer algo.

John era un problema. Un serio problema.

No podía  creer que no había reconocido enseguida lo que era. No obstante, aún no había pasado por el cambio. ¿Y cómo era que  un vampiro estaba en el patio trasero de la casa de Mary?

Bella casi se rió. Ella estuvo en el patio trasero de Mary. ¿Entonces por que no lo podrían hacer otros?

Poniendo sus brazos  en jarras,  clavó los ojos en el suelo. ¿Qué diablos  iba a hacer? Cuando  había registrado  la mente de John, no había encontrado nada sobre su raza, su gente, sus tradiciones. El niño no sabía nada, no tenía  ni idea que quién era  o en lo que iba a  convertirse. Y  honestamente no sabía lo que querían decir esos símbolos.

Ella sí. Se deletreaba  TEHRROR en el Viejo Lenguaje. El nombre de un guerrero.

-¿Cómo era posible que se perdiera en el mundo humano? ¿Y cuanto tiempo tenía antes de que lo golpeara la transición? Se veía como si estuviera a principio de los  veinte, lo cual significaba que tenía  un año o dos. Pero si ella estaba equivocada, si él se acercaba más a los  veinticinco, podía estar en  un peligro inmediato. Si él no tenía a un vampiro hembra para ayudarle a atravesar el cambio, entonces moriría.

Su primer pensamiento fue llamar a su hermano. Rehvenge siempre sabía lo que se tenía que hacer en todo. El problema era, que una vez que se involucraba, asumía el control completamente. Y tendía  a asustar  infernalmente a  todo el mundo.

Havers … podría pedirle ayuda a Havers. Como  médico, podría decirle cuanto tiempo le quedaba al niño  antes de la transición. Y tal vez John podría quedarse en la clínica hasta que su futuro fuese más claro.

Bien, excepto que él no estaba enfermo. Era un varón en  pretransición, así es que estaba  físicamente débil, pero ella no había sentido ninguna enfermedad en él. Y Havers tenía instalaciones médicas, no algo como una casa de huéspedes.

Además, ¿Y su nombre?  Era como el de los guerreros...

Bingo.

Salió de la  cocina y entró en  el cuarto de estar, dirigiéndose hacia el libro de direcciones que tenía en su escritorio. En la parte trasera, en la última página,  había escrito un número que había estado circulando hacía unos diez años más o menos. El rumor decía, que si llamabas, contactarías con  La Hermandad de la Daga Negra. La raza de guerreros.

Querrían saber que existía un niño con uno de sus nombres manteniéndose por sí mismo. Tal vez acogerían a John.

Sus palmas estaban húmedas cuando cogió  el teléfono, y ella esperaba a medias que el número no fuera directo  o que alguien le contestara que se fuera al  infierno. En lugar de eso, todo lo que ella obtuvo  fue una voz electrónica repitiendo el número que había marcado  y luego un pip.


-Yo … ah, mi nombre es Bella. Estoy buscando a La Hermandad. Necesito … ayuda.- Ella dejó su número y colgó el teléfono, pensando que menos era más. Si había sido mal  informada, entonces no quería  dejar un mensaje detallado en el contestador automático de algún humano.

Ella se asomó a una ventana, viendo el prado y la luminosidad de la casa de Mary a lo lejos. No tenía ni idea de cuanto tiempo pasaría hasta que alguien la contestara, si lo hacían. Tal vez debería volver  y  enterarse de dónde vivía el niño. Y cómo había conocido a  Mary.

Dios, Mary. Esa horrible enfermedad había vuelto.  Bella había sentido  su regreso y había estado pensando como manejar  lo que  sabía de ella  cuando Mary había mencionado que iba a ir a  su reconocimiento médico trimestral. Eso había sido hacía un par de días, y esta noche Bella había tenido intención de preguntarle cómo habían ido las cosas. Tal vez ella podría ayudar a la mujer en alguna pequeña cosa.

Moviéndose  rápidamente, ella regresó hacia las puertas francesas y que daban hacia el prado. Ella encontraría algo más sobre John y ...

El teléfono sonó.

¿Tan pronto? No podía ser.

Ella llegó hasta el  mueble mostrador  y recogió la extensión que tenía en  la cocina. -¿Hola?

-¿Bella? La masculina voz era baja. Ordenando.

-Sí.

-Nos has llamado.

Santo Moisés, había surtido efecto.

Ella se aclaró la voz. Como cualquier civil, ella sabía todo sobre La Hermandad: sus nombres, sus reputaciones, sus triunfos y sus leyendas. Pero nunca se había encontrado con ninguno. Y era un poco difícil de creer que le iba a  dirigir la palabra a un guerrero en su cocina.

Así que ve al punto, se dijo a sí misma.

-Yo, ah, tengo un asunto.-Ella le explicó al varón lo que sabía sobre John.

Hubo silencio durante  un momento. -Mañana por la noche nos lo traerás.

Oh, hombre. ¿Cómo iba ella a hacerlo?

-Ah, él no habla. Puede  oír, pero necesita un traductor para ser entendido.

-Entonces traiga uno con él.

Ella se preguntó cómo se sentiría Mary sobre enredarse con su mundo. -La mujer que él usa esta noche es humana.

-Nos ocuparemos de su memoria.

-¿Cómo me acerco a vosotros?

-Os enviaremos un coche. A las nueve en punto.

-Mi dirección es...

-Sabemos dónde vives.

Cuando  el teléfono se  quedó muerto, ella tembló un poco.

Okey.  Ahora solo tenía que hacer que  John y Mary estuviesen  de acuerdo en ver a La Hermandad.

Cuándo regresó al granero de Mary, John estaba sentado  en la mesa de la cocina mientras la mujer tomaba una  sopa. Ambos la miraron cuando se acercó, y ella trató de parecer casual cuando se sentó. Esperó un momento antes de lanzarse.

-Entonces, John, yo conozco a algunas personas que están metidas en las artes marciales.-Lo cual  no era exactamente una mentira. Había oído que los hermanos eran muy buenos en algunos tipos de combates. -Y  me preguntaba ¿tienes algún interés en conocerlos?

John ladeó su cabeza y movió sus manos  mientras miraba a  Mary.

-Él quiere saber  por qué. ¿Para entrenarse?

-Tal vez.

John habló un poco más con las manos.

Mary se limpió la boca. -Dice que no puede pagar el coste del  entrenamiento. Y que es demasiado pequeño.

-¿Si fuera gratis iría?- Dios mío, qué estaba haciendo, ¿ofreciendo cosas que  no podría efectuar la entrega? El cielo sabía  lo que La Hermandad haría con él. -Escucha, Mary, puedo llevarle a un lugar donde puede encontrar … dile que es un lugar que frecuentan los mejores guerreros. Él podría hablarles. Llegarlos a conocer. Podría gustarle...

John tiró fuertemente de la manga de Mary, hizo algunos signos, y el hombre miró fijamente a  Bella.

-Él quiere recordarte que puede oír perfectamente bien.

Bella miró a John. -Lo siento.

Él asintió, aceptando la disculpa.

-Solo ven a encontrarse con ellos mañana.- Dijo ella. -¿Qué  puedes  perder?

John se encogió de hombros e hizo un elegante movimiento  con su mano.

Mary sonrió. -Él dice que  de acuerdo.

-Tendrás que venir, también. Para traducir.

Mary pareció sorprendida, pero entonces se quedó mirando al  niño. -¿A qué hora?

-A las nueve en punto.-Contestó Bella.

-Lo siento, entonces estaré trabajando.

-Por la noche. A las nueve en punto de la noche.


Capítulo 5



Butch entró en el One Eye sintiéndose como si alguien le hubiese  arrancado los tapones da algunos  de sus órganos internos. Marissa había rehusado  verle, y aunque no le sorprendía, le dolía muchísimo.

Así es que era la hora para la terapia escocesa.

Después de apartarse del camino de un animado borracho, un grupo de prostitutas, y un par luchadores de pulseadas, Butch encontró la mesa habitual del triunvirato. Rhage estaba en la esquina más alejada, contra la pared con una morena. A V no se le veía, pero un vaso lleno de Grey Goose (vodka) y un agitador para la  bebida que se encontraban enfrente de una silla.

Butch se tomó dos tragos y no se sintió mucho mejor cuando  Vishous salió de la parte de atrás. Su camisa estaba fuera de los pantalones y  arrugada en la parte inferior, y justo a sus talones había una mujer de cabello oscuro. V la despidió con la mano cuando vio a Butch.

-Hey, poli.- Dijo el hermano cuando se sentó.

Butch inclinó su trago. -¿Qué haces?

-¿Cómo...?

-No va.

-Ah, caramba,  hombre. Lo siento.

-Yo, también.

V cerró el teléfono  y se levantó. El vampiro dijo dos palabras, lo puso  de nuevo en su bolsillo, y alargó su mano hacia  su abrigo.

-Era  Wrath. Hemos de estar de regreso en la casa en media hora.

Butch pensaba en sentarse y beber solo. Que este plan era una  mala idea estaba escrito. -¿Quieres al marica o volverás conmigo?

-Tenemos tiempo para conducir.

Butch lanzó las llaves del Escalade a través de la mesa. -Acerca el coche. Llamaré a  Hollywood.

Él se levantó y se dirigió hacia la oscura esquina. El abrigo  de Rhage  cubría el cuerpo de la morena. Sólo Dios sabía lo lejos que habían llegado las cosas debajo.

-Rhage, colega. Nos largamos.

El vampiro levantó su cabeza, apretó los labios y estrechó los ojos.

Butch levantó sus manos. –No vengo a sacarte la chica. El buque madre ha llamado.

Con una maldición, Rhage dio un paso hacia atrás. Las ropas de la morena estaban  desordenadas y  jadeaba, pero aún no habían logrado nada. Los cueros de Hollywood estaban todos donde debían estar.

Cuando  Rhage se retiraba, la mujer lo agarró como si se diera cuenta de que el orgasmo de su vida  caminaba hacia la  puerta. Con un suave movimiento, él pasó su mano por delante de su cara y la congeló. Luego ella miró hacia abajo, hacia sí misma  mientras intentaba saber cómo había llegado estar tan excitada

Rhage se marchó dando media vuelta mirando encolerizadamente, pero cuando él y Butch estuvieron fuera, sacudió la cabeza con arrepentimiento.

-Poli, escucha, lo siento si te eché una mala mirada. Estaba un poco … concentrado.

Butch le golpeó ruidosamente en el hombro. –No hay problema.

-Oye, cómo fue con tu mujer...

-Ninguna oportunidad.

-Demonios, Butch. Esto apesta.


Entraron en el Escalade y fueron hacia el norte, siguiendo la ruta 22 atravesando el campo. Estaban bastante unidos,  Thug Matrimony de Trick Daddy sonaba  como una taladradora, cuándo de golpe V frenó. En un claro, a unos noventa metros de la carretera, había algo colgado de un árbol.

No, alguien estaba en proceso de colgar algo de un árbol. Con una audiencia de tipos rudos de pelo pálido y ropas negras, observando.

-Lessers. -Masculló V,  relajando el hombro.

Antes de que se detuvieran  por completo, Rhage salió del coche, corriendo a tope hacia el grupo.

Vishous miró a través del asiento delantero. -Poli, deberías quedarte...

-Joder, V.

-¿Estás armado con alguna de las mías?

-No, allí voy a estar desnudo. - Butch agarró una  Glock de debajo del asiento, destrabando el seguro mientras él y Vishous saltaban al suelo.

Butch había visto sólo a dos lessers antes, y lo alucinaron. Se parecían a los hombres, se movían  y hablaban como los  hombres, pero no estaban vivos. Una mirada a sus ojos y sabías  que los asesinos eran vasijas vacíos, sin alma. Y olían que apestaban.

Pero de todas formas, él nunca podría aguantar el olor de talco de bebé.

Fuera en el claro, los lessers adoptaron posiciones para atacar  y se quitaron  sus chaquetas cuando  Rhage corrió por el prado  como un tren de carga. Derribó al grupo con algún tipo de oleada suicida, no sacó ningún arma.

Jesús, el tipo estaba loco. Al menos, uno de esos asesinos había sacado una pistola.

Butch apuntó con la  Glock y rastreó la acción, pero no podía obtener un disparo limpio. Y luego se dio cuenta de  que no necesitaba  fingir que estaba de refuerzo.

Rhage manejó a los lessers por sí mismo, todo reflejo  y fuerza animal. Estaba utilizando algún tipo de artes marciales híbridas, su abrigo flameaba detrás de él mientras pateaba  cabezas y perforaba  torsos. Era  mortalmente hermoso a la luz de la luna, su cara retorcida en un gruñido, su gran cuerpo  aporreando sin misericordia a esos lessers.

Un grito encendido a  la derecha y Butch miró a su alrededor. V había tumbado a un lesser que había tratado de correr, y el hermano estaba  sobre la maldita cosa como lo blanco y  arroz

Dejando esa cosa del Club de la Pelea para los vampiros, Butch se dirigió hacia  el árbol. Atado con una cuerda colgando de una gruesa rama  estaba el cuerpo de otro lesser. Habían trabajado bien sobre la cosa.

Butch aflojó la cuerda y bajó el cuerpo, mirando sobre  su hombro porque las bofetadas y los gruñidos de la pelea eran repentinamente más fuertes. Tres lessers más se habían unido a la pelea, pero no estaba preocupado por sus chicos.

Él se arrodilló delante del asesino e inició la revisión de  sus bolsillos. Él sacaba  una cartera cuando una pistola se apagó con un horrible sonido  de estallido. Rhage golpeó el suelo. Cayó de bruces sobre su espalda.

Butch no se lo pensó dos veces. Cambió a posición de tiro y apuntó hacia un lesser que estaba a punto de dar otro porrazo a  Rhage. El  gatillo  nunca se apretó. De la nada, apareció  un brillante destello blanco, como si hubiera estallado una bomba atómica. La noche pareció convertirse en día cuando el claro quedó iluminado: los árboles otoñales, la pelea, el espacio plano.

Cuando el resplandor disminuyó, alguien  se lanzó  contra Butch. Cuando reconoció a V,  bajó la pistola.

-Poli! Entra en el jodido coche.- El vampiro estaba arrastrándole el culo, las piernas latiéndole  por estar a punto de ser servido.

-¿Qué pasa con Rhage....?

Butch no dijo el resto de la frase. V lo golpeó como con un mazo, lo agarró,  lo cargó y sólo acabó cuando  estuvieron  en el Escalade  y las puertas fueron cerradas.

Butch se volvió hacia  el hermano -¡No dejaremos a Rhage allí fuera!

Un poderoso rugido sonó en la noche y Butch lentamente giró su cabeza.

En el claro vio a  una criatura. De unos 2,5 metros de alto, parecido a un dragón, con dientes como de un T Rex  y un par filosas garras delanteras. La cosa titilaba a la luz de la luna, su enérgico cuerpo y su cola estaban cubiertos con un púrpura iridiscente y escalas de verdes amarillentos.

-¿Qué diablos es eso? - Murmuró Butch, tanteando para asegurarse de que la puerta estaba cerrada.

-Rhage está realmente de muy malhumor.

El monstruo dio rienda suelta a otro aullido y fue tras los lessers como si fueran juguetes. Y eso...... Buen Señor.  No iba a quedar nada  de los asesinos. Ni siquiera los huesos.

Butch sintió que comenzaba a  hiperventilar
Débilmente, escuchó que un ligero sonido  se producía, y volvió la mirada hacia el  asiento. La cara de V atrapó y sostuvo una llamarada amarillenta mientras encendía  un puro con  manos temblorosas. Cuando el hermano despidió el humo, el sabor fuerte de tabaco turco llenó el aire.

-Desde cuando él tiene... -Butch se dio la vuelta hacia la criatura que protagonizaba el juego en el claro. Y perdió completamente el tren de sus pensamientos.

-Rhage disgustó mucho a la Scribe Virgin, así  que lo maldijo. Le dio  doscientos años de infierno. En cualquier momento que el está demasiado pasado, cambia rápidamente. Lo puede empeorar el dolor. La cólera. La frustración física, si me entiendes.

Butch elevó una ceja. Y  pensar que él se había interpuesto entre ese tipo  y una mujer que quería. Nunca volvería a hacer una cosa tan estúpida otra vez.

Mientras la carnicería continuaba, Butch comenzó a sentir como si mirara el Canal de Ciencia Ficción sin sonido. Hombre, este tipo de violencia estaba incluso fuera de su liga. En todos sus años como detective de homicidios, había  visto gran cantidad de  cadáveres, algunos de la cuales había sido horripilantes. Pero  nunca había presenciado la acción de una matanza en directo antes, y raramente, el golpe de ello removía la experiencia frente a la realidad.

Gracias a Dios.

Aunque tenía que admitir que la bestia era un hombre de acción refinada. La forma en que hacía girar a los lesser levantándolos en el aire y atrapando a los asesinos con su...

-¿Ocurre a menudo? -Preguntó él.

-Lo suficientemente a menudo. Por eso es por lo que tiene sexo. Le calma. Te digo esto, no te acerques alrededor de  la bestia. No sabe quién es amigo y quién el almuerzo. Todo lo que podemos hacer es esperar por hasta que Rhage vuelva  y luego cuidarlo.

Algo rebotó contra la capota del Escalade haciendo ruido por el golpe. Oh, Dios mío, ¿era una cabeza? No, una bota. Tal vez a la criatura no le gustaba  el sabor del caucho.

-¿Cuidar de él? - Murmuró Butch.

-¿Cómo te sentirías  si cada hueso de tu cuerpo estuviese roto? Él experimenta un cambio cuando aquello sale, y cuando lo deja, vuelve otra vez.

En poco tiempo, el claro estaba vacío de lessers. Con otro rugido ensordecedor, la bestia giró como si buscara algo más  para consumir. No encontrando a otros asesinos, sus ojos concentraron su atención en el  Escalada.

-¿Puede meterse en el coche? -Preguntó Butch.

-Si de verdad lo quiere. Afortunadamente, no puede estar muy hambriento.

-Bien, bueno … qué ocurre si obtiene una habitación para  Jell- O- masculló Butch.

La bestia movió la cabeza, la oscura melena sacudida a la luz de la luna. Luego aulló y arremetió contra ellos, corriendo en dos piernas. Los golpes de su zancada sonaban como el trueno y hubo pequeños temblores sobre la tierra.

Butch comprobó el cerrojo de la puerta una vez más. Luego reflexionó sobre ser un marica  y tal vez ponerse sobre el suelo.

La criatura se detuvo a un lado del  SUV y cayó doblándose. Estaba  lo suficientemente cerca de manera que su respiración empañaba  la ventana de Butch con su aliento, y de cerca, la cosa era  horrenda. El blanco de sus ojos era estrecho. Sus quijadas gruñían. Y el conjunto lleno de los  colmillos de su boca abierta era como una pesadilla febril. La sangre negra bajaba corriendo por su pecho como  petróleo crudo.

La bestia levantó sus patas delanteras las cuales se hicieron más musculosas.

Jesús, esas garras eran como dagas. Hacer  de  Freddie Krueger le sería tan fácil como limpiar un tubo.

Pero Rhage estaba  allí dentro. En  alguna parte.

Butch puso su mano en la ventana, como si pudiese alcanzar al hermano.

La criatura levantó su cabeza, sus blancos ojos parpadeaban. Abruptamente hizo una gran respiración, y luego el macizo cuerpo  comenzó a estremecerse. Un alto y  penetrante  grito salió de su garganta, resquebrajándose en la  noche. Hubo otro destello  brillante. Y luego Rhage apareció  desnudo en el suelo.

Butch abrió la puerta del coche y se arrodilló junto a su amigo.

Rhage temblaba  incontrolablemente en la suciedad y la hierba, su piel estaba  húmeda y pegajosa, sus ojos cerrados, su boca moviéndose lentamente. Había sangre negra por toda su cara, en su pelo, sobre  su pecho. Su estómago estaba terriblemente distendido. Y había un pequeño hundimiento  en su hombro donde una  bala le había golpeado.

Butch se quitó bruscamente la  chaqueta y la puso sobre el vampiro. Inclinándose hacia  abajo, trató de oír  las palabras que musitaba. -¿Qué ha pasado?

-¿Heridos? ¿Tú … V?

-No, estamos bien.

Rhage pareció relajarse  un poco. -Llévame  a casa … por favor … llévame a casa.

-No te preocupes por nada. Te vamos a cuidar.

O se movió  rápidamente a través del claro, apartándose de la matanza. Su camión estaba aparcado en la  calle, a un kilómetro de distancia. Creía que tenía otros tres o cuatro minutos antes de poder lograrlo, y hasta ahora nadie le perseguía.

Había  salido corriendo en el instante en el que el destello de luz había atravesado el claro, sabiendo malditamente bien lo que venía después de ese fuego de artificio. Había creído que era  gas paralizante o el precursor de alguna  explosión, pero entonces escuchó  un rugido. Cuando miró  sobre su hombro, se paró en  seco. Algo estaba haciendo un número con sus compañeros lesser, abatiéndolos  como moscas.

Una criatura. De la nada.

No había observado lo suficiente, y  mientras corría, volvió  la mirada hacia atrás otra vez para asegurarse de que no lo perseguían. El camino de atrás estaba todavía claro, y en el camino de delante estaba el  camión. Cuando llegó, se lanzó adentro, encendió el motor, y le dio al acelerador.

La primera orden del asunto era  separarse de la escena. Una masacre como ese iba a atraer atención, ya fuera por lo que se veía y parecía, como el rato en que había ocurrido o por lo que quedó cuando hubo terminado. En segundo lugar había que hacer un reconocimiento. El Sr. X se iba a super cabrear por esto. El floreciente escuadrón de  O había desaparecido, y los otros lessers a los que  había invitado a observar la disciplina sobre  E estaban muertos, también. Seis asesinatos en menos de  media hora.

Y maldición, él no sabía mucho sobre el monstruo que había hecho el daño. Estaban colgando  el cuerpo de E en el árbol cuando el Escalade se había acercado  al lado del camino. Un guerrero rubio había salido, tan grande, tan rápido, que obviamente era un miembro de La Hermandad. Había habido otro varón con él, también increíblemente letal, incluso un humano, aunque solo Cristo  sabía  lo que ese tipo estaba  haciendo con los dos hermanos.

La pelea había seguido  aproximadamente durante ocho o nueve minutos. O se había colocado  adelante del  rubio, le había dado puñetazos muchísimas veces sin efecto visible en la resistencia del vampiro o en su fuerza. Dos de ellos habían sido profundos cuando uno de los otros lessers había disparado  una pistola. O tuvo que agacharse rápidamente y rodar, casi le habían dado. Cuando había mirado hacia arriba, el vampiro se agarraba fuertemente el hombro y caía hacia  atrás.

O se había abalanzado sobre él, queriendo matarlo, pero cuando saltó  hacia adelante, el lesser con la pistola había  tratado de alcanzar al  mismo vampiro. El idiota había tropezado con la pierna de O y habían caído al suelo los dos. Entonces la luz apareció  y el monstruo salió. ¿Era  posible que esa cosa hubiese venido de cierta manera del guerrero rubio? Hombre, qué arma secreta podría ser.

O imaginó al guerrero, recordando cada aspecto del varón desde sus ojos, su cara incluso las ropas que llevaba puestas y la forma en que se movía. Tener una buena descripción del hermano rubio sería crucial para  los interrogatorios de la sociedad. Preguntas más específicas a  los cautivos probablemente les conduciría entonces a mejores respuestas.

E información sobre los hermanos era lo que estaban buscando. Después de décadas simplemente golpeando civiles, los lessers ahora apuntaban hacia La Hermandad específicamente. Sin esos guerreros, la raza de los vampiros sería completamente vulnerable, y los asesinos  finalmente podrían terminar su trabajo erradicando la especie.

O fue  hacia el aparcamiento en el local indicado por el láser, pensando que la única cosa buena de la tarde había sido cuando había matado a E lentamente. Volcar su irritación en el cuerpo del asesino había sido como beber una cerveza fresca en un día caliente de verano. Satisfecho. Calmado.

Pero lo que luego había sucedido lo había  puesto al borde del camino.

O le dio a la tecla de su teléfono y marcó rápidamente. No había  razón para esperar hasta llegar  a casa para hacer un informe. La reacción del Sr. X pensó que sería peor si las noticias se retrasaban.

-Hemos tenido una situación. -Dijo cuándo la llamada tuvo contestación.

Cinco minutos más tarde colgó el teléfono, dio la vuelta al camión, y volvió a la zona  rural del pueblo.

El  Sr. X había requerido  una audiencia. En su cabaña privada en el bosque.


Capítulo 6

     
      Rhage sólo podía ver  sombras, mientras sus ojos eran incapaces de enfocar o filtrar demasiada luz. Odiaba la pérdida de facultades e intentó  rastrear lo mejor que pudo  las dos formas grandes que se movían a su alrededor. Cuando las manos lo agarraron por las axilas y lo golpearon por encima de sus tobillos, gimió.

-Tranquilo, Rhage, vamos a levantarte durante un segundo, ¿vale? Dijo V.

Una bola de fuego de dolor atravesó  como un relámpago su cuerpo cuando lo movieron  y lo colocaron en la parte de atrás del Escalade. Lo pusieron en el suelo. Las puertas se cerraron. El motor se encendió con un bajo ronroneo.

Tenía tanto frío que sus dientes castañeteaban, e intentó sortear  todo lo que estaba cerca de sus hombros. No podía mover las manos, pero alguien le tiró encima lo que parecía  una chaqueta.

-Solo mantente allí, chico grande.

Butch. Era Butch.

Rhage luchó por hablar, odiando el apestoso sabor de su boca.

-Nah, relájate, Hollywood. Estate tranquilo. V y yo te llevaremos a casa.


El coche comenzó a moverse, mientras golpeaba  a lo largo y a lo ancho de su espalda  sobre la carretera. Él gimió como un afeminado, pero no podía ayudar. Sentía su cuerpo  como si lo hubieran golpeado en todas partes con un bate de baseball tipo A,  con una alcayata al final.

Y los huesos y  doloridos músculos eran su menor problema comparados con su estómago. Rezaba para llegar a casa antes de vomitar en el coche de V, pero no había ninguna garantía sobre que aguantara tanto. Sus glándulas salivales tenían trabajo extra, de manera que tuvo que tragar  repetidamente. Lo cual hizo que se le dispara el reflejo de atragantarse. Que instó en la náusea  a volver. Que le hizo querer...

Tratando de salirse  de la espiral, él respiró lentamente a través de su nariz.

-¿Cómo va por ahí, Hollywood?

-Prométeme. La ducha. Lo primero.

-Lo conseguiste  colega.

Rhage creía haberse desmayado porque se despertó  cuando estaba siendo  transportado en el  coche. Escuchó  voces familiares. De V. De Butch. Un gruñido profundo que sólo podría ser Wrath.

Perdió la conciencia otra vez. Cuando volvió, algo frío estaba contra de su espalda.

-¿Puedes pararte para mi? -Preguntó Butch.

Rhage lo intentó y agradeció cuando sus muslos aceptaron su peso. Y ahora que estaba fuera del coche, la náusea iba un poco mejor.

Sus oídos percibieron el dulce ruido de un campanilleo, y un momento más tarde una rápida calentura  sobre su cuerpo.

-¿Cómo está, Rhage? ¿Demasiado caliente? -La voz de Butch. Estaba encima.

El poli estaba en la ducha  con él. Y  olía a  tabaco turco.  V también debía estar en el cuarto de baño.

-¿Hollywood? ¿Está demasiado caliente para ti?

-No.-Él cogió el  jabón, andando a tientas. -No puede ver.

-Mejor. No hay ninguna razón para que sepas lo que parecemos juntos desnudos. Francamente, estoy  lo suficientemente traumatizado por los dos.

Rhage sonrió un poco cuando  una manopla  pasó sobre  su cara, cuello y  pecho.

Dios, se sentía  fantástico. Estiró el cuello  hacia atrás, dejando al  jabón y al agua que lavaran  los restos  de la obra de la bestia.

Demasiado pronto se acabó la ducha. Una toalla estaba envuelta alrededor de sus caderas mientras con otra lo secaban completamente.

-¿Hay alguna otra cosa que podamos  hacer por ti antes de echarte? - Preguntó Butch.

-Alka-Seltzer. En el armario.

-V, vamos a infundirle algo de ánimo a esta mierda, ¿verdad?-Butch colocó su brazo en  la cintura de Rhage. -Apóyate en mí, colega. Bien, de acuerdo  —! para!  Maldición, tenemos que dejar de alimentarle.

Rhage dejó que lo dirigieran a través del suelo de mármol   y sobre  la alfombra del dormitorio.

-Bien, chico grande, baja.

Oh, sí. La cama. La cama era buena.

-Mira quien  está aquí. Es la enfermera Vishous.

Rhage sintió como inclinaban su cabeza  y luego le pusieron un vaso en los  labios. Cuando tomó todo lo que pudo,  sufrió un colapso sobre  las almohadas. Él estaba a punto de desmayarse otra vez cuando escuchó la voz baja  de Butch.

-Al menos la bala lo atravesó limpiamente. Pero, hombre, no tiene buen aspecto.

V contestó en voz baja. Él estará bien  en un día poco más o menos. Se recobra rápidamente de cualquier cosa, pero todavía es difícil.

-Aquella criatura era algo más.

-Se preocupa mucho por lo que ha pasado. -Allí estaba el sonido de un encendedor y luego un suave viento fresco  de ese maravilloso tabaco. -Intenta no mostrar el miedo que le produce esto. Tiene que mantener esa imagen brillante  y demás. Pero le aterroriza hacerle daño a alguien.

-La primera pregunta que hizo fue si tú y yo estábamos bien.

Rhage trató de forzarse a dormir. La negra laguna mental era  muchísimo mejor que escuchar la  piedad que le tenían sus amistades.

Noventa y un años, ocho meses y  cuatro días. Y luego  sería libre.

Mary estaba desesperada por conciliar el sueño. Ella cerró sus ojos. Hizo una  profunda respiración. Relajado los dedos del pie uno por uno. Repasó  rápidamente  todos los números de teléfono que ella supo. Nada le funcionó.

Se dio vuelta y clavó los ojos en el techo. Cuando su mente armó una imagen de John, se sintió  agradecida. El niño era mejor que tantos otros temas en los que  podía hacer hincapié.

No podía creer que tuviera veintitrés años de edad, aunque mientras más pensaba en él, si parecía posible. Apartando su fijación por Matrix, era  increíblemente adulto. Viejo, realmente.

Cuando dijo que era tiempo de marcharse,  ella había insistido en llevarlo de regreso a su apartamento. Bella había preguntado si podía ir también, entonces los  tres fueron al centro con su bicicleta sobresaliendo detrás del  Civic. Dejar al niño delante de ese miserable edificio de apartamentos  había sido duro. Ella casi le había rogado que volviera a casa.

Pero al menos él había estado de acuerdo en estar en casa de Bella a la noche siguiente. Y tal vez la academia de artes marciales abriría algunas puertas para él. Tenía la impresión de que no tenía  muchas amistades, y pensó que Bella era dulce al hacer el esfuerzo en su beneficio.

Con una pequeña sonrisa, Mary recordó  la manera en que John había mirado a la otra mujer. Con tímida admiración. Y Bella manejó la atención graciosamente, sin embargo ella sin duda se dio cuenta de sus fijas miradas. Probablemente lo supo todo el tiempo.

Por un momento Mary se dio el gusto e imaginó mirar al mundo a través de los impecables  ojos de Bella. Y caminando sobre las  perfectas piernas de  Bella. Y balanceando  el  perfecto cabello de Bella sobre un hombro.

Fantasear había sido una buena diversión. Decidió que iría a la ciudad de Nueva York  y se pavonearía  por la Quinta Avenida  llevando  puesto algo fabuloso. No, a la playa. Iría a la playa con un bikini negro. Caramba, puede ser un bikini negro con una tira de cuero.

De acuerdo, eso sería un poco de espeluznante.

De todos modos, habría sido genial, una sola vez, el tener la mirada fija de un hombre sobre ella  con adoración total. Tenerle esto … cautivado. Sí, esa era la palabra. Habría amado a  un hombre que estuviera cautivado por ella.

Excepto que no iba a ocurrir nunca. Aquel tiempo  en su vida, de juventud, belleza y sexualidad cubierta de rocío, habían pasado. Nunca habían existido, realmente. Y ahora era una mujer nada especial de treinta y un años de edad que había tenido  una vida muy ardua, gracias al cáncer.

Mary gimió. Oh, esto era estupendo. Ella no estaba  aterrorizaba, pero estaba hasta las rodillas de sentir lástima de sí misma. Y la mierda parecía lodo, pegajoso y asqueroso.
Ella pulsó sobre  la luz y cogió la Vanity Fair con determinación sombría. Dominick Dunne, llévame fuera, pensó.

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