domingo, 15 de mayo de 2011

AMANTE ETERNO/CAPITULO 46 47 48

Capítulo 46




Bella suspiró y olió la suciedad. Dios, tenía una herida en la cabeza. Y las rodillas la estaban matando. Estaban atascadas con algo fuertemente. Y frío.
Sus ojos volaron abiertos. Oscuridad. Negrura. Ceguera.
Intentó levantar una mano, pero su codo recorrió una pared desigual. Había otra pared en su espalda, delante de ella y a los lados. Golpeó alrededor del pequeño espacio, con pánico. Abriendo la boca hasta boquear, se encontró con que no podía respirar. No había aire, solo el olor de la tierra húmeda, obstruyéndole…. la nariz….ella…
Gritó.
Y algo encima de ella removió. La luz la cegó cuando alzó la vista.
-¿Lista para salir? –Le dijo la voz de hombre suavemente.
Esto le hizo recordar: la carrera hasta su casa atravesando el prado, la lucha con el lesser, la pérdida del conocimiento.
Con un rápido tirón ella fue izada por los arneses del pecho de lo que era un tubo en la tierra. Cuando miró a su alrededor con terror, no tenía ni idea de dónde estaba. La habitación no era grande y las paredes no estaban acabadas. No había ninguna ventana, solo dos claraboyas en el techo bajo, que estaban ambas cubiertas por un paño negro. Tres fluorescentes colgados de cables. El lugar olía a caramelo, una combinación de pino fresco y el olor de polvos de talco del lesser.
Cuando vio una mesa de acero inoxidable y docenas de cuchillos y martillos, tembló tanto que comenzó a toser.
-No te preocupes por todo eso. –Dijo el lesser.
-Esto no será para ti si te comportas.
Sus manos peinaron su pelo y lo dejaron en forma de abanico sobre sus hombros. –Ahora vas a ducharte y te vas a lavar. Te vas a lavar para mí.
Él alcanzó y recogió un bulto con ropa. Cuando lo presionó sobre sus brazos, ella comprendió que eran suyas.
-Si eres buena, podrás ponértelas. Pero no antes de que estemos limpios. – Él la empujó hacia la puerta abierta, cuando un móvil comenzó a sonar. –Entra en la ducha. Ahora.
Tan desorientada y petrificada para discutir, tropezó en un cuarto de baño inacabado y que no tenía ningún retrete. Como en un zumbido, ella entró y abrió el agua con manos temblorosas. Cuando ella se giró, vio que el  lesser había abierto la puerta y la miraba.
Él puso la mano sobre la parte inferior del móvil. –Quítate la ropa. Ahora.
Ella echó un vistazo a los cuchillos. La bilis se le subió a la garganta cuando se desnudó. Cuando hubo terminado, se cubrió con las manos y tembló.
El lesser colgó y dejó el teléfono. –No te ocultes de mí. Deja caer los brazos.
Ella los mantuvo, negando con la cabeza entumecidamente.
-Déjalos caer.
-Por favor, no….
Él dio dos pasos hacia delante y le pegó con la mano a travesándole la cara, enviándola contra la pared. Entonces la agarró.
-Mírame. Mírame. –Sus ojos brillaron con entusiasmo cuando lo miró fijamente. –Dios, es tan bueno que hayas regresado.
Puso sus brazos alrededor de ella, abrazándola finalmente. El dulce olor de él, la abrumó.
*****
Butch era un infierno como escolta, pensó Mary mientras salían de la habitación de oncología del San Francis. Llevaba un abrigo de lana negro, un sombrero estilo años 40 y un par de fabulosas gafas de sol de aviador, parecía un asesino a sueldo muy chic.
Que no engañaba. Ella sabía que iba armado hasta los dientes, por que Rhage  había inspeccionado las armas del hombre antes de dejarlos salir de la casa.
-¿Necesitas algo más antes de que volvamos a casa? – Preguntó Butch cuando estuvieron fuera.
-No, gracias. Dirijámonos a casa.
La tarde había sido extenuante e inconcluyente. La Dra. Celia Croce todavía consultaba con sus compañeros y había ordenado para Mary tener una MRI así como otro examen físico. Más sangre había sido extraída también por que el equipo quería comprobar otra vez como funcionaba su hígado.
Dios, ella odiaba tener que volver por la mañana y aún tendría  otra noche sin saber que iba a pasar. Cuando ella y Butch se acercaron a la puerta abierta y entraron el Mercedes, sentía una horrible combinación de aceleración y cansancio. Lo que realmente quería era acostarse, pero estaba tan ansiosa que el sueño no se encontraba en su futuro.
-En realidad, Butch, ¿podrías pasar por mi casa de camino al hogar? Quiero recoger algunas medicaciones que dejé allí. – Aquellos somníferos de dosis bajas iban a ser muy prácticos.
-Me gustaría evitar dirigirme allí si pudiéramos. ¿Hay alguna posibilidad de que puedas recoger lo que quieres en una farmacia o algo así?
-Necesitan prescripción.
Él frunció el ceño. –Bien. Pero será rápido y entraré contigo.
Quince minutos más tarde estaban aparcados en el camino de entrada. Con el brillo de oro del sol poniente, su espacio se veía desierto. Había hojas volando contra la puerta de la calle, sus crisantemos estaban medio muertos y había la rama de un árbol caída en el patio.
Esperaba que quienquiera que lo comprara le gustaría tanto como a ella.
Cuando anduvo hacia la casa, una fría ráfaga de aire entró en la sala de estar y resultó que la ventana sobre el fregadero estaba abierta unas tres pulgadas. Cuando la cerró, pensó que V se la había dejado abierta cuando había ido a trabajar en el sistema de seguridad antes de que se mudara. Cerró la cosa y luego fue arriba para coger el Ambien.
Antes de irse, ella se paró ante la puerta corredera posterior y miró su patio trasero.  La piscina estaba cubierta de una patina de hojas, la superficie deslustrada. El prado más allá era una ondulación de hierba pálida….
Algo brillaba en la casa de Bella.
Sus instintos se encendieron. –Butch, ¿te importa si comprobamos esto?
-No hay posibilidad. Tengo que llevarte a casa.
Ella deslizó la puerta trasera.
-Mary, esto no es seguro.
- Y qué en casa de Bella. No debería haber nada moviéndose en su casa a esta hora del día. Vamos.
-Puedes llamarla desde el coche.
-Lo haré desde aquí. – Poco después colgó y se dirigió a la puerta de atrás. –No hay ninguna respuesta. Voy a acercarme.
-¡Eres un infierno Mary, detente! Cristo, no hagas que te ponga sobre mi espalda y te saque de aquí.
-Haz algo así y le diré a Rhage que me pusiste las manos por todo mi cuerpo.
Los ojos de Butch llamearon. –Jesús, eres una manipuladora tan dura como él.
-No exactamente, pero aprendo. Ahora, ¿vas a venir o me voy sola?
Él soltó una jugosa maldición y escondió un arma en la palma de su mano. –No me gusta esto.
-Debidamente anotado. Mira, solo nos aseguraremos de que está bien. No nos debería costar más de diez minutos.
Ellos anduvieron por el prado, Butch exploraba el campo con ojos penetrantes. Cuando estuvieron más cerca de la granja, ella pudo ver la puerta de la ventana trasera de Bella balanceándose por el viento y recogiendo los últimos rayos del sol.
-Permanece pegada a mí ¿vale? – Dijo Butch mientras caminaban por el césped.
La puerta rebotó abriéndose otra vez.
-Oh, mierda. –refunfuñó él.
La cerradura de cobre estaba astillada y varios cristales estaban rotos.
Ellos dieron paso cautelosamente hacia el interior.
-Oh, Dios mío. –respiró Mary.
Las sillas estaban esparcidas por la cocina junto con las tazas y platos rotos y una lámpara rota. Marcas de quemaduras rayaban el suelo así como una sustancia negra, parecida a la tinta.
Cuando ella se inclinó sobre las aceitosas manchas, Butch dijo. –No te acerques a ese material. Es la sangre de un lesser.
Ella cerró los ojos. Aquellas cosas del parque tenían a Bella.
-¿Su habitación está en el sótano?- Preguntó él.
-Es lo que ella me dijo.
Bajaron corriendo al sótano y encontraron las puertas abiertas de para en par. Algunos de los cajones de su aparador habían sido esparcidos y se veía como si se hubieran llevado ropa. Lo que no tenía mucho sentido.
Butch abrió su teléfono móvil cuando volvieron a la cocina.
-¿V? Hemos tenido un robo. Bella. –Miró las manchas negras sobre la silla rota. – Ella presentó una buena lucha. Creo que se la han llevado los lessers.
Mientras Rhage se ponía un par de cueros, él sostenía el teléfono entre su hombro y su oído. -¿Poli? Deja que hable con Mary.
Hubo el sonido de unos pies arrastrándose y luego le escuchó. -¿Hola? ¿Rhage?
-Hey, mi mujer, ¿estás bien?
-Estoy bien. – Su voz era infernalmente inestable, pero que alivio solo escucharla.
-Voy contigo. – Agarró su pistolera de pecho cuando empujó sus pies en sus botas. –El sol está bajando ahora, entonces estaré allí.
La quería a salvo y en casa. Mientras él y sus hermanos estaban tras esos gilipollas.
-Rhage…Oh, Dios, Rhage ¿qué van a hacerle ellos?
-No se. –Era una mentira. Él sabía exactamente lo que le harían a Bella. Dios la ayudara. – Escucha, comprendo que ahora estás preocupada por ella. Pero ahora  mismo necesito que te concentres. Te quiero sobre Butch como una tuerca ¿entendido?
Porque materializarse ante ella era más rápido que el poli la condujera a casa. Pero él odiaba que ella estuviera tan expuesta.
Cuando insertó las dagas en la pistolera, comprendió que se había hecho el silencio en el teléfono. -¿Mary? ¿Has oído lo que te he dicho? Piensa en ti. Permanece al lado de Butch.
-Estoy a su lado.
-Bueno. Mantente así. Y no te preocupes, de una u otra manera recuperaremos a Bella. Te amo. –Él colgó y se puso la pesada trinchera.
Cuando salió disparado hacia el pasillo, entró en la habitación de Phury que estaba vestido de cuero y totalmente armado.
-¿Qué joder está pasando?- Bajó Zsadist por el pasillo. – Recibí un mensaje caliente y molesto de V sobre una mujer….
-Bella ha sido secuestrada por los lesser. –Dijo Rhage comprobando su Glock.
Una fría corriente salió de Z como una ráfaga. -¿Qué has dicho?
Rhage lo miró con el ceño fruncido ante la intensidad del hermano. –Bella. La amiga de Mary.
-¿Cuándo?
-No lo se. Butch y Mary están en su casa…
Justo cuando lo dijo, Zsadist había desaparecido.
Rhage y Phury fueron tras él, materializándose en la casa de Bella. Los tres corrieron juntos hacia la entrada de la granja.
Mary estaba en la cocina, al lado de Butch que verificaba el suelo. Rhage pasó como un trueno y la agarró, abrazándola contra él con tanta fuerza que casi le rompió los huesos.
-Voy a llevarte a casa. –Murmuró él contra su pelo.
-El Mercedes está en la parte de atrás. –Dijo Butch cuando se levantó de dónde se encontraban las negras manchas que había estado mirando. Le tiró a Rhage el juego de llaves.
Phury maldijo mientras enderezaba una silla. -¿Qué tenemos?
El poli  negó con la cabeza. –Creo que se la llevaron viva, me baso en este modelo de huellas chamuscadas de la puerta. El rastro de sangre quemada cuando el sol lo toca…
Incluso antes de que Butch se parara en seco y echara un vistazo a Mary, Rhage comenzó a ir hacia la puerta con ella. La última cosa que ella necesitaba era oír los espantosos detalles.
-El poli continuó. –Además, ella les es inútil si está muerta…. ¿Zsadist? ¿Estás bien, hombre?
Pasando, Rhage le echó un vistazo sobre el hombro a Z.
Z era una temblorosa furia, su cara tensa a lo largo de la cicatriz bajo su ojo izquierdo. Infiernos, se veía como su fuera a volar, pero era difícil de creer que la captura de una mujer le importara de una u otra manera.
Rhage se paró. –Z, ¿qué pasa?
El hermano se dio la vuelta distanciándose como si no quisiera que le vieran, luego se apoyó en la ventana que tenía más cerca. Con un gruñido bajo, se desmaterializó.
Rhage miró fuera. Todo lo que podía ver era la granja de Mary al otro lado del campo.
-Vamos.- Le dijo a ella. –Te quiero fuera de aquí.
Ella asintió y él la cogió del brazo, conduciéndola hacia la casa. No se dijeron nada mientras caminaron rápidamente sobre la hierba.
Justo cuando estaban a un paso del césped, un cristal se rompió por un choque.
Algo o alguien estaba siendo sacado de la casa de Mary. Directamente a través de la puerta corredera.
Mientras el cuerpo estaba echado sobre la terraza, Zsadist saltó por la apertura, enseñando los colmillos, su anatómica cara agresiva. Se lanzó sobre el lesser, cogiendo la cosa por el pelo y levantando su torso de la tierra.
-¿Dónde está ella? –Gruñó el hermano. Cuando la cosa no contestó, Z cambió su control y le mordió el hombro, directamente sobre el abrigo de cuero. El asesino aulló de dolor.
Rhage no se quedó a mirar el espectáculo. Corrió con Mary alrededor de la casa, solo para encontrarse con dos lessers más. Obligándola a ponerse detrás, la protegió con su cuerpo mientras sacaba su arma. Justo cuando consiguió colocarse en posición de disparar, sonidos de disparos sonaron a su derecha. Las balas zumbaban por su oído y salían de la casa golpeándolo en el brazo y en el muslo y…
Él nunca había estado tan contento de tener a la bestia surgiendo. Se lanzó de lleno en el vértice con un rugido, abrazando el cambio y la explosión de sus muslos y huesos.
Mientras una ráfaga de energía salía de Rhage, Mary fue lanzada contra la casa, su cabeza se echó hacia atrás y tropezó con las tablillas. Se deslizó sobre el suelo, débilmente consciente de una enorme presencia que tomaba el lugar de Rhage.
Hubo más sonidos de disparos, gritos, rugidos ensordecedores. Arrastrándose por el suelo, se ocultó detrás de un arbusto de enebro justo cuando alguien encendió las luces las luces exteriores.
Santo….Cristo.
El tatuaje cobraba vida: una criatura parecida al dragón cubierto de iridiscentes escamas moradas y de escalas verde lima. La cosa tenía una cola acuchillada con lengüetas, garras amarillentas y una negra melena salvaje. No podía verle la cara, pero los sonidos que hacía eran horrorosos.
Y la bestia era mortal, haciendo un trabajo rápido con los lessers.
Se cubrió la cabeza con los brazos incapaz de mirar. Esperaba como el infierno que la bestia no la viera y que si lo hacía, se acordara de ella.
Más rugidos. Otro grito. El terrible crujido de una rejilla.
Desde la parte posterior de la casa, escuchó rápidos tiros salpicando.
Alguien gritó. -! Zsadist!!Para! !Los necesitamos vivos.
La lucha continuó y probablemente duró solo cinco o diez minutos. Y luego solo el sonido de la respiración. Dos alientos. Un suspiro lento.
Ella alzó la vista. La bestia surgía sobre el arbusto detrás del que se ocultaba, estabilizando la fija mirada blanca sobre ella. Su cara era enorme, su mandíbula llena de dientes como los de un tiburón, la melena cayéndole sobre la amplia frente. Negra sangre sobre su pecho.
-¿Dónde está ella? ¿Dónde esta Mary? - La voz de V viajó alrededor de la esquina. -¿Mary? Oh…mierda.
La cabeza de la bestia giró entre Vishous y Zsadist rápidamente.
-Lo distraeré. -Dijo Zsadist. –Tú sácala del camino.
La bestia se volvió hacia los dos hermanos y se colocó en posición de ataque, enseñando las garras, la cabeza hacia delante, la cola agitándose regularmente. Los músculos de sus cuartos traseros temblaron.
Zsadist siguió acercándose mientras V comenzaba a acercarse hasta donde ella estaba.
La bestia gruñó y abrió las mandíbulas.
Z maldijo en su dirección. –Sí, ¿qué vas a hacerme que no estoy preparado para hacerte?
Mary se disparó sobre sus pies. -¡Zsadist! ¡No lo hagas!
Su voz congeló a todo el mundo como  si fuera un cuadro viviente: Zsadist caminó hacia delante. Vishous acercándose furtivamente a ella. Los tres la miraron durante una fracción de segundo. Y luego se volvieron a concentrar los unos en los otros, yendo directamente al curso de la colisión para la que se habían preparado.
-¡Vais a marcharos los dos de aquí! –Siseó ella. –Alguien puede salir lastimado. ¡Lo están cabreando!
-Mary, necesitamos apartarte de su camino. –El tono de V era un horrible Vamos se razonable que los hombres sacaban en un accidente de tráfico.
-Esto no me hará daño, pero está a punto de desgarraros a los dos. ¡Retiraros!
Nadie la escuchaba.
-Dios, prescinda de mí de los héroes. –Refunfuñó ella. -! Retroceded joder!
Esto consiguió su atención. Los dos hermanos dejaron de moverse. Y la bestia se volvió sobre su hombro.
-Hey. -Murmuró ella, saliendo de detrás del arbusto. –Soy yo, Mary.
La gran cabeza del dragón se sacudió de arriba abajo, moviendo su negra melena. El masivo cuerpo balanceándose un poco hacia ella.
La bestia era hermosa, pensó ella. Hermosa como lo era una cobra, su fealdad ensombrecida por la gracia, cambiando de movimientos y una inteligencia predadora que tenías que respetar.
-Eres realmente enorme ¿lo sabías? – Ella mantuvo la voz baja mientras se le acercaba despacio, recordando como a Rhage le gustaba que le hablara. –Has hecho un trabajo excelente al protegerme de esos lessers. Gracias.
Cuando estuvo al lado de la bestia, las mandíbulas abiertas y el cielo de sus ojos sobre ella. Bruscamente la cabeza se bajó, como si buscara que lo tocara. Ella extendió la mano, acariciando las lisas escamas, sintiendo el gran límite de resistencia a la tracción en el grosor de su cuello y de su hombro.
-Asustas como el infierno, realmente. Pero te sientes agradable. No pensé que tu piel sería tan suave o caliente.
Aquellos ojos blancos parpadearon hacia la izquierda y se estrecharon, sus labios enroscándose en un gruñido.
-Dime que no se acerca nadie más. –Dijo ella sin variar su tono o darse la vuelta. Mantuvo sus ojos fijos sobre aquella enorme cara.
-Butch, échate hacia atrás, hombre. –Refunfuñó V. –Ella lo calma.
La bestia produjo un gruñido bajo con sus garganta.
-Hey, ahora, no te molestes con ellos. –Dijo ella. – No nos van a hacer nada a ninguno de los dos. Además ¿no has tenido suficiente esta noche?
La criatura tomó una gran respiración.
-Sí, lo has hecho. –Murmuró ella, acariciándole la melena. Los pesados músculos eran como grandes sogas bajo la piel. No había nada de grasa, nada más que poder.
Esto miró a los vampiros otra vez.
-No, ellos no te harán nada y no tengo que preocuparme. Solo estás aquí de pie conmigo….
Sin advertencia, la bestia se giró y la golpeó al piso con la cola. Saltó por el aire hacia su casa, estrellando su tórax contra una ventana.
Un lesser fue sacado a la noche y el rugido de la bestia por el ultraje fue cortado mientras metía al asesino entre sus mandíbulas.
Mary se hizo una pelota, protegiéndose de las lengüetas de la cola. Ella se cubrió los oídos y cerró los ojos, cortando los jugosos sonidos y la visión de la horrible matanza.
Momentos más tarde ella sintió que le estaban dando un codazo. La bestia la empujaba con su nariz.
Ella se giró y alzó la vista hacia los blancos ojos. –Estoy bien. Pero vamos a tener que trabajar en tus modales de mesa.
La bestia ronroneó y se estiró sobre el suelo al lado de ella, descansando la cabeza sobre las patas delanteras. Hubo un brillante destello de luz y luego Rhage apareció en la misma posición. Cubierto de sangre negra, temblando de frío.
Ella se quitó el abrigo mientras los hermanos corrían hacia ellos. Cada uno de los hombres se quitó su chaqueta y también las pusieron sobre Rhage.
-¿Mary? – Susurró él.
-Estoy aquí mismo. Todos estamos bien. Los dos me habéis salvado.


Capítulo 47



Butch no se lo hubiera creído si no lo hubiera  visto por sí mismo. Mary había convertido a aquella bestia furiosa en un animal doméstico.
Jesús, aquella mujer conocía el camino para llegar hasta él. Y coraje, también. Después de ver aquel repugnante trabajo mirando como se comía a aquellos asesinos ante ella, se había colocado delante de la  maldita cosa y lo había tocado. Él no habría tenido ese tipo de cojones.
Mary levantó la vista del cuerpo de Rhage. -¿Algunos de vosotros vais a ayudarme a meterlo en el coche?
Butch fue directo a coger las piernas de Rhage mientras V y Zsadist lo cogían por los brazos. Lo llevaron hasta el Mercedes y lo introdujeron en el asiento de atrás.
-No puedo llevarlo a casa. –Dijo Mary. –No conozco el camino.
V se dirigió a la puerta del conductor. –Os llevaré chicos. Poli, volveré en veinte.
-Cuídalos. –Murmuró Butch. Cuando se dio la vuelta, Phury y Tohr lo miraban con una expectativa a la que no estaba acostumbrado.
Sin darse cuenta si quiera, volvió a ser el detective de homicidios de la región y asumió el mando.
-Dejadme que os diga lo que se hasta ahora. –Los condujo a los dos hasta la parte posterior de la casa de Mary y señaló unas huellas negras sobre la tierra. -¿Veis estas huellas de quemaduras en el césped? A Bella se la llevó un lesser y traída a campo traviesa desde su casa hasta aquí. Estaba sangrando y cuando el solo salió el rastro de la sangre se quemó y dejó estas huellas sobre el suelo. ¿Y por qué la tuvo que traer a través del prado? Creo que el asesino vino buscando a Mary y de algún modo salió corriendo tras Bella atravesando la propiedad. Bella corrió hacia su casa y él tuvo que volver a traerla, probablemente por que había aparcado aquí el coche. Seguidme, chicos.
Él rodeó la casa y bajó por la calle dónde había un Ford Explorador aparcado en la cuneta.
-Bella fue, para ellos, un error afortunado y regresaron esta noche para terminar el trabajo llevándose a Mary. Quiero que V controle las matrículas de estos coches, ¿de acuerdo? – Butch miró hacia el cielo. Ligeras ráfagas de nieve caían. – Con esta mierda cayendo, la integridad de los escenarios exteriores se desintegra, pero creo que sabemos todo lo que podemos de los exteriores. Dejadme examinar el SUV mientras  vosotros, muchachos limpiáis los cuerpos de aquellos lessers. No tengo que deciros que cojáis todo lo que podáis de ellos, carteras, BlacBerrys, móviles. Dádselo todo a V cuando vuelva de manera que se lleve el material al Pit. Y no os metáis en las casas antes de que yo despeje las escenas.
Mientras los hermanos se pusieron al trabajo, Butch examinó el Explorer con un fino peine. Cuando hubo terminado, los vampiros habían terminado con los lessers...
-El Suv está limpio como un silbido, pero este está registrado por un tipo llamado Ustead. – Le dio el carné de identidad a Phury. –Probablemente es una identidad falsa, pero de todos modos uno de vosotros comprobará la dirección. Me dirigiré a casa de Bella para terminar allí.
Tohr miró su reloj. –Comprobaremos a este tal Ustead, luego iremos a hacer nuestros barridos de los civiles. A no ser que necesites ayuda.
-No, es mejor si lo hago solo.
El hermano se paró. -¿Qué sobre la cobertura, poli? Porque los lessers podrían aparecer otra vez. Ninguno de los de aquí se escapó, pero cuando los muchachos no fichen, algunos de sus compinches podrían venir a echar un vistazo.
-Puedo arreglármelas. –Sacó su arma y la comprobó. –Pero gasté mi cargador. ¿Puedo coger otro prestado?
Phury le ofreció una Beretta. –Coge  esta y empieza de nuevo.
Y Tohr no se marcharía hasta que Butch aceptara una de las suyas también.
Butch metió un arma en su pistolera,  la otra la dejó en su mano y salió corriendo para atravesar el prado. Su cuerpo preparado y musculoso, cubrió la distancia en poco tiempo, apenas sudando. Mientras corría, su mente era aguda como el aire de la noche, pensando en una lista de cosas que tendría que llevar a cabo y teorías de lugares a dónde podían haber llevado a Bella.
Mientras corría de regreso a la granja, observó un destello moviéndose dentro de la casa. Se apoyó contra la pared al lado de la puerta de la ventana rota y le quitó el seguro a la Beretta. Desde dentro de la cocina se escuchaba el sonido de cristal pisado, como las palomitas sobre una estufa. Alguien estaba en los alrededores. Alguien grande.
Butch esperó hasta que se estuvo más cerca; entonces saltó hacia la entrada, apuntando el arma a nivel del pecho.
-Soy yo, poli. –Refunfuñó Z.
Butch balanceó el cañón hacia el techo. -Cristo, podría haberte pegado un tiro.
Pero Z no pareció preocuparse de que casi lo hubiera le hubiera pegado un tiro. Solo se agachó y pescó algunos trozos del plato roto con la yema del dedo.
Butch se quitó el abrigo y se enrolló las mangas. No le iba  a pedir a Zsadist que se marchara. No había ningún argumento para hacerle entrar en razón y además, el hermano estaba actuando de una manera extraña, como si estuviera atontado. La mortal calma en él era infernalmente misteriosa.
Z recogió algo del suelo.
-¿Qué es eso? –Le preguntó Butch.
-Nada.
-Intenta no remover la escena ¿vale?
Cuando Butch miró a su alrededor, se maldijo. Quería a su viejo compañero de la Fuerza, José. Quería al equipo completo de Homicidios. Quería a su gente tras un laboratorio del CSI.
Se permitió un par de segundos de negra frustración y luego regresó al trabajo. Comenzando por las puertas de las ventanas rotas, estaba preparado para examinar cada pulgada de la casa, incluso si tenía que hacerlo hasta el alba.

*****
Mary sacó otra ronda de Alka- Seltzer del cuarto de baño. Rhage estaba sobre su cama, respirando despacio, pero un poco verde.
Después de haberse bebido el material, levantó la vista hacia ella. Su cara estaba tensa y sus ojos eran suspicaces, preocupados.
-Mary….desearía que no hubieras visto nada de todo esto.
-Shh. Solo descansa un ratito ¿vale? Ya habrá tiempo de hablar más tarde.
Se desnudó deslizándose a su lado. En el momento en que estuvo debajo de las sábanas, él se acurrucó a su alrededor, su gran cuerpo era como una manta viva.
Estando a su lado, fuera de peligro y segura, la hizo pensar en Bella.
El pecho de Mary se  apretó y cerró con fuerza los ojos. Si creyera que había un Dios absoluto, estaría rezando ahora mismo. En cambio solo podía esperar a que ella pudiese.
Eventualmente el sueño le llegó. Hasta horas más tarde, cuando Rhage comenzó a gritar.
-¡Mary!!Mary, corre!
Él comenzó a agitar sus brazos. De un golpe, ella se zambulló entre ellos, apretándose contra su pecho, dirigiéndose a él. Cuando sus manos aún se movían, ella las capturó y puso sus palmas sobre su cara.
-Estoy bien. Estoy aquí.
-Oh, gracias a Dios….Mary. – Él le acarició las  mejillas. –No puedo ver muy bien.
A la luz de las velas, ella lo miró a los desorientados ojos.
-¿Cuánto te cuesta recuperarte? –Le preguntó ella.
-Un día o dos. –Él frunció el ceño y luego estiró las piernas. – En realidad, no estoy tan  tenso como generalmente suelo estar. Tengo un nudo en el estómago, pero no me duele tanto. Después del cambio…
Él se detuvo, la mandíbula se veía rígida. Entonces aflojó el abrazo como si no quisiera que se sintiera atrapada.
-No te preocupes. –Murmuró ella. –No te tengo miedo mientras se que eres tú.
-Infiernos, Mary….no quería que lo vieras. –Él negó con la cabeza. –Es tan horrible. Todo esto es tan horrible.
-No estoy muy segura de eso. En realidad fui directamente hacia ello. La bestia. Yo estaba tan cerca como lo estoy ahora de ti.
Rhage cerró los ojos. –Mierda, Mary, no deberías haberlo hecho.
-Sí, bien, o lo hacía o la criatura se habría comido a V y a Zsadist. Literalmente. Pero no te preocupes, tu bestia y yo nos entendimos muy bien.
-No vuelvas a hacerlo.
-El infierno que lo volveré ha hacer. No puedes controlarlo, los hermanos no pueden controlarlo. Pero a mi esa cosa me escucha. Te guste él o no, los dos me necesitáis.
-¿Pero no es….feo?
-No. No para mí.- Ella presionó un beso sobre su pecho. – Es temible y aterrador y poderoso e imponente. Y si alguien intentara cogerme esa cosa borraría una vecindad. ¿Cómo una chica no va estar encantada? Además, después de ver a esos lessers en acción, le estoy agradecida. Me siento a salvo. Entre tú y el dragón, no tengo por qué preocuparme.
Cuando ella levantó la mirada con una sonrisa, Rhage parpadeó rápidamente.
-Oh, Rhage….está bien. No estés….
-Pensaba que si sabías a que se parecía -dijo él con voz ronca -no serías capaz de volverme a mirar. Todo lo que recordarías es a ese horrible monstruo.
Ella lo besó y le limpió una lágrima de la cara. –Es parte de ti, no todo o todo lo que eres. Y te amo. Con o sin ello.
Se le acercó y metió la cabeza en su cuello. Cuando él soltó un profundo suspiro, ella le dijo -¿Naciste con ello?
-No. Es un castigo.
-¿Por qué?
-Maté un pájaro.
Mary le echó un vistazo, pensando en que parecía algo exagerado.
Rhage le echó el pelo hacia atrás. –Hice algo más que eso, pero matar un pájaro fue lo que desequilibró la balanza.
-¿Me lo vas a contar?
Él hizo una pausa durante largo rato. –Cuando yo era joven, justo después de mi transición,  yo era…incontrolable. Tenía toda esa fuerza y energía y era estúpido cuando la utilizaba. No malo, solo…tonto. Peleas. Y yo, ah, dormía con muchas mujeres, mujeres que no debería haber tomado por que ellas eran las shellans de otros hombres. Nunca lo hice por jorobar a sus hellrens, pero tomé lo que me ofrecían. Tomé…todo lo que me ofrecieron. Bebí, fumé opio, caí en el láudano…..Me alegra que no me conocieras entonces.
-Esto duró veinte, treinta años. Yo era un desastre esperando en la línea de la costa y me encontré con una mujer. La quería, pero ella era reservada  y contra más me provocaba más determinado estaba a tenerla. No fue hasta que fui alistado por la Hermandad que ella cambió. Las armas la ponían. Los guerreros la ponían. Sólo quería estar con los hermanos. Una noche la llevé al bosque y le mostré mis dagas y mis armas. Ella jugaba con mi rifle. Dios, puedo recordar la imagen del rifle  en sus manos, era uno de aquellos flinlock que se hacían a principios de 1800.
¿De 1800? Buen Dios ¿Cuántos años tenía? Mary se preguntó.
-De todas formas, se le cayó de las manos y escuché que algo golpeaba sobre el suelo. Era un búho. Uno de aquellos búhos blancos de granero tan graciosos. Todavía puedo ver la mancha roja de su sangre rezumando sobre sus plumas. Cuando recogí el pájaro y sentí su ligero peso sobre mis manos, comprendí que el descuido era una forma de crueldad. Mira, yo siempre me decía que porque no quería hacer daño, nada de lo que pasara era culpa mía. En aquel momento, supe que estaba equivocado. Si no le hubiera mi arma a la mujer, al pájaro no le habría pegado un tiro. Yo era responsable aún cuando no apreté el gatillo.
Se aclaró la garganta. –El búho era una cosa inocente. Tan frágil y pequeño comparado conmigo que se desangró y murió. Me sentí….desgraciado y pensé en dónde enterrarlo, cuando la Scribe Virgin llegó. Estaba lívida. Lívida. Para empezar le gustan los pájaros y el búho de granero es un símbolo sagrado, pero desde luego la muerte era solo parte de ello. Tomó el cuerpo de mis manos y le devolvió la vida al pájaro, enviándolo hacia el cielo nocturno. El alivio que sentí cuando aquel pájaro voló fue enorme. Sentí como si la pizarra hubiera sido limpiada. Pero entonces la Scribe Virgin se giró hacia mí. Me maldijo y desde entonces, cuando me descontrolo, la bestia sale. Por una parte, es el castigo perfecto. Me ha enseñado a regular mi energía, mis caprichos. Me ha enseñado a respetar las consecuencias de todas mis acciones. Me ayuda a entender el poder de mi cuerpo de un modo que no lo hubiera tenido si no.
Él se rió un poco. –La Scribe Virgin me odia, pero ella me hizo un favor infernal. Do todos modos….es horrible por ello. Maté un pájaro y conseguí una bestia. Simple y complicado sucesivamente ¿verdad?
El pecho de Rhage se amplió cuando hizo una gran respiración. Ella podía sentir su remordimiento tan claramente como si fuera suyo propio.
-Sucesivamente. De verdad. –Murmuró ella, acariciándole el hombro.
-Las buenas noticias son que cuando hayan pasado noventa y un años o así, se habrá terminado. – Él frunció el ceño, como si considerara la perspectiva.-la bestia desaparecerá.
Gracioso, él se veía un poco preocupado.
-¿No lo echarás de menos, verdad? –Dijo ella.
-No. No, yo….Será un alivio. De verdad.
Pero el ceño fruncido se quedó en su lugar.


Capítulo 48



Alrededor de las nueve de la mañana de día siguiente, Rhage se estiró en la cama y se sorprendió  de cómo se sentía. Nunca se había recuperado tan rápidamente antes y tenía el presentimiento de que era porque no había luchado contra el cambio. Solo lo acompañó.
Mary salió del cuarto de baño con una carga de toallas en sus brazos y se dirigió hacia el armario para dejarlas caer por el tobogán. Se veía cansada, triste. Lo cual tenía sentido. Habían pasado parte de la mañana hablando de Bella y aunque él había hecho todo lo posible por tranquilizarla, ambos sabían que la situación no era buena.
Y luego había otra razón para que estuviera preocupada.
-Quiero ir hoy al doctor contigo. Dijo él.
Ella regresó al cuarto. –Estás despierto.
-Sí. Quiero ir contigo.
Mientras caminaba hacia él,  tenía aquella mirada estricta, la que ponía siempre que iba a discutir.
Soltó el arma de fuego sobre la objeción más obvia. –Cambia la cita a la tarde. El sol bajará a las cinco treinta ahora.
-Rhage…
La ansiedad hizo que su voz sonara con fuerza. –Hazlo.
Ella puso las manos sobre sus caderas.-No aprecio que me empujes.
-Déjame decírtelo de otra manera. Cambia la cita, por favor. –Pero él no aligeró el tono en lo más mínimo. Cuando le dieran las noticias, las que fueran, estaría a su lado.
Ella fue hasta el teléfono, todo el tiempo maldiciendo bajo su aliento. Cuando colgó, se quedó sorprendida. – Ah, la Dra. Delia Croce me verá ….a…las seis de esta tarde.
-Bueno. Y siento ser un bastardo. Sólo quiero estar contigo cuando te lo digan. Tengo que ser parte de esto todo lo que pueda.
Ella movió la cabeza y se inclinó para recoger una camisa del suelo.-Eres el gamberro más dulce que nunca he conocido.
Cuando miró el movimiento de su cuerpo, sintió como se endurecía.
Dentro, la bestia también cambió, pero era muy curiosa la sensación de tranquilidad. No era nada de la gran energía rápida, solo un lento calor, como si la criatura se pusiera contenta de compartir su cuerpo, no de tomarlo. Una comunión, no una dominación.
Probablemente porque la cosa sabía que el único modo de estar con Mary era a través de Rhage.
Ella continuó moviéndose alrededor de la habitación, ordenándola. -¿Qué estás mirando?
-A ti.
Peinándose el pelo hacia atrás, ella serió. –Así que te ha vuelto la vista.
-Entre otras cosas. Ven aquí, Mary. Quiero besarte.
-Oh, claro. Compensa ser un bravucón ejercitándome con tu cuerpo.
-Usaré cualquier activo que tenga.
Apartó las sábanas y el edredón y se pasó la mano por pecho, sobre su estómago. Más abajo. Sus ojos se ensancharon cuando se cogió la pesada erección con su palma. Mientras se acariciaba, el olor de su excitación floreció como un ramo en el cuarto.
-Ven aquí, Mary. –Él movió las caderas. –No estoy seguro de estar haciéndolo bien. Lo siento mejor cuando tú me tocas.
-Eres incorregible.
-Solo busco algo de instrucción.
-Como si la necesitaras. –Refunfuñó ella, quitándose el suéter.
Hicieron el amor lentamente, de manera gloriosa. Pero luego la abrazó, no podía dormir. Ni podía ella.

****
Aquella noche Mary intentó respirar normalmente mientras tomaban el ascensor hasta la sexta planta del hospital. El San Francis estaba tranquilo por la tarde, pero todavía lleno de gente.
El recepcionista los dejó entrar y luego salió, poniéndose encima una bata rojo cereza mientras cerraba la puerta tras ella. Cinco minutos más tarde la Dra. Delia Croce entró en la sala de espera.
La mujer se las arregló para esconder su tardía reacción ante Rhage. Incluso aunque iba vestido como un civil, con pantalones y jersey de cuello alto negro, aquella trinchera de cuero era todavía algo para ver la caída de aquellos amplios hombros.
Bien y Rhage era…Rhage. Insoportablemente hermoso.
La doctora sonrió. –Ah, hola, Mary, ¿quieres que pasemos a mi despacho? ¿O estaréis los dos?
-Estaremos los  dos. Le presento a  Rhage. Mi…
-Compañero. –Dijo él alto y fuerte.
Las cejas de la Dra. Delia Croce se elevaron y Mary tuvo que sonreír a pesar de toda la tensión que tenía acumulada en el cuerpo.
Los tres atravesaron el pasillo, por delante de las puertas de los cuartos de examen,  las balanzas en los pequeños huecos y las estaciones de los ordenadores. Ninguna pequeña charla. Ninguno habló, nada de cómo-está-el-tiempo, ¡vaya!-las-vacaciones-están-a-punto-de-llegar, ese tipo de cosas. La doctora sabía que Mary odiaba la charla social.
Alguna cosa que Rhage  había recogido en el TGI Friday´s  en su primera cita.
Dios, parecía que habían pasado años, pensó Mary. ¿Y quién podría haber previsto que acabarían aquí juntos?
La oficina de la Dra. Delia Croce estaba desordenada con montones de papeles, archivos y libros. Los diplomas de Smith y Harvard colgados en la pared, pero lo que Mary siempre encontraba más alentador era la línea de violetas africanas sobre el alféizar.
Ella y Rhage se sentaron mientras la doctora se dirigía hacia detrás de su escritorio.
Antes de que la mujer estuviera en su silla, Mary dijo. – Entonces ¿que me va a administrar y cuando podré empezar?
La Dra. Delia Croce levantó la mirada de los registros médicos, las plumas, los clips de carpeta y el teléfono de su escritorio.
-Hablé con mis colegas así como con otros dos especialistas. Hemos repasado los registros y los resultados de ayer…
-Estoy segura de que los tiene. Ahora dígame dónde nos encontramos.
La otra mujer se quitó las gafas y respiró profundamente. –Creo que debe poner en orden sus asuntos, Mary. No hay nada que podamos hacer por usted.

*****
A las cuatro treinta de la madrugada, Rhage dejó el hospital en un estado absoluto de desconcierto. Nunca había esperado ir a casa sin Mary.
Se había quedado para una transfusión de sangre y porque claramente aquellas fiebres nocturnas y el agotamiento eran los inicios de una pancreatitis. Si las cosas mejoraban le darían el alta a la mañana siguiente, pero nadie se comprometía.
El cáncer era fuerte: su presencia se había multiplicado en un corto periodo de tiempo entre que ella había tenido su chequeo trimestral hacía una semana y la muestra sanguínea del día anterior. Y la Dra. Delia Croce y los especialistas habían acordado que por los tratamientos que Mary había recibido, no podían administrarle más quimioterapia. Su hígado estaba liquidado y no podía aceptar la carga química.
Dios. Él se había preparado para una lucha infernal. Y una gran parte de sufrimiento, en particular esta parte. Pero nunca la muerte. Y no tan rápida.
Solo tenían unos meses. Hasta la primavera. Tal vez hasta el verano.
Rhage se materializó en el patio de la casa principal y se dirigió al Pit. No podía regresar a su habitación y de Mary solo. No aún.
Pero cuando estuvo de pie ante la puerta de Butch y V, no llamó. En cambio apoyó su hombro sobre la fachada de la casa principal y pensó en Mary alimentando a los pájaros. Se la imaginó allí, sobre las escaleras, con la encantadora sonrisa sobre su cara, la luz del sol sobre su pelo.
Dulce Jesús. ¿Qué iba a hacer sin ella?
Pensó en la fuerza y resolución en sus ojos después de que él se alimentó de otra mujer delante de ella. De la manera que lo amaba aún cuando había visto a la bestia. De su silenciosa, demoledora belleza y su risa y sus ojos grises metalizados.
Sobre todo pensó en la noche que había salido de la casa de Bella, corriendo sobre el frío con los pies desnudos, hacia sus brazos, diciéndole que no estaba bien…..finalmente acudiendo hacia él buscando ayuda.
Sintió algo sobre su cara.
Ah, joder ¿Estaba llorando?
Yup
Y no se preocupó de que fuera a ser suave.
Él miró hacia las piedras del camino de acceso y se sintió herido por el absurdo pensamiento de que eran  muy blancos como  los reflectores. Y tal era  la barrera de contención estucada que corría alrededor del patio. Y  la fuente en el centro  había sido drenada durante el invierno….
Él se congeló. Entonces abrió los ojos.
Se giró despacio hacia la mansión, levantando la vista hasta la ventana de su habitación.
Su objetivo lo incitó y lo condujo hasta el vestíbulo en una carrera mortal.

****
Mary estaba tendida en la cama del hospital e intentaba sonreírle a Butch, quien estaba sentado en una silla en la esquina con su sombrero y las gafas puestas. Había venido cuando Rhage la había dejado para protegerla y mantenerla segura hasta que cayera la noche.
-No tienes que ser sociable. –Dijo Butch suavemente, como si supiera que luchaba por ser cortés. – Solo haz lo tuyo.
Ella asintió y miró por la ventana. Los intravenosos  en su brazo no estaban mal; no le dolía. Entonces otra vez, estaba tan entumecida que podrían haberle martilleado clavos sobre  las  venas y probablemente no lo habría notado.
Santo infierno. El final había llegado. La ineludible realidad de morir estaba sobre ella. Ninguna salida esta vez. Nada que se pudiera hacer, ninguna batalla que emprender. La muerte no sería  un concepto abstracto, sería un acontecimiento muy real, inminente.
Ella no sintió ninguna paz.
No había aceptación. Todo lo que tenía era rabia de…
No quería irse. No quería abandonar al hombre al que amaba. No quería dejar el sucio caos de la vida.
Solo páralo, pensó ella. Que alguien…lo pare.
Cerró los ojos.
Cuando todo se hizo oscuro, vio la cara de Rhage. Y en su mente ella tocó su mejilla con su mano y sintió el calor de su piel, los fuertes huesos debajo. Las palabras comenzaron a marcharse de su cabeza, viniendo de algún lugar que no reconocía, yendo….a ninguna parte, supuso ella.
No permitas  que me vaya. No me hagas abandonarlo. Por favor…
Dios, solo déjame quedarme aquí con él y amarlo un poco más. Prometo no desperdiciar los momentos. Lo abrazaré y nunca lo dejaré marchar….Dios, por favor. Sólo páralo…
Mary comenzó a llorar cuando comprendió que rezaba, rezaba con todo lo que había en su interior, abriendo su corazón, suplicando. Cuando llamaba a algo en lo que no creía, una revelación extraña que le llegó en medio de la desesperación.
Entonces esto era por lo que su madre había creído. Cissy no había querido bajarse del paseo de carnaval, no había querido que el carrusel dejara de dar vueltas, no había querido abandonar a Mary….La inminente separación del amor, más que el final de la vida, le había mantenido toda aquella fe viva. Fue la esperanza de tener un poco más de tiempo para amar lo que había hecho a su madre mantener las cruces y contemplar las caras de las estatuas y lanzar las palabras al aire.
¿Y por qué aquellos rezos habían sido dirigidos hacia el cielo? Bien, la cosa tenía sentido, ¿verdad? Incluso cuando no había más opciones para el cuerpo, los deseos del corazón encontraban una salida y como con todo el calor, el amor aumenta. Además, la voluntad de volar estaba en la naturaleza del alma así que  su casa tenía que elevarse hacia arriba. Y los regalos realmente llegaban  del cielo, como primaveral lluvia y brisa veraniega y la caída del sol y la nieve invernal.
Mary abrió los ojos. Después de parpadear se le aclaró la visión, se concentró en el brillante alba naciente detrás de los edificios de la ciudad.
Por favor…Dios
Déjame quedarme aquí con él.
No hagas que me marche.

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