viernes, 27 de mayo de 2011

GUIA DE LA HERMANDAD DE LA DAGA NEGRA/EL PROYECTO 2

Argumento


Darius, uno de los miembros del grupo de hermanos, le pide a Wrath que se reúna con él en un bar gótico del centro de la ciudad llamado Screamer’s. Sabe que es muy poco probable que Wrath acceda a ayudar a su hija medio humana a atravesar su transición a vampiro. Pero Darius está desesperado. Ama a su hija y ella tiene más probabilidades de sobrevivir a la transición si puede estar con Wrath, porque su sangre es pura. Darius está esperando que llegue Wrath, pensando en cuanto le gustaría que a ella se le ahorrara la agonía del cambio y la vida de vampiro.
Al mismo tiempo, su hija, Beth Randall, está caminando de regreso a casa desde el trabajo en el periódico local en la calle Trade. Pasa frente al bar en que está su padre. Mientras está pensando en la noche solitaria que le espera, la siguen dos universitarios. Al principio, no tiene miedo cuando se acercan y comienzan a acosarla. Pero luego uno de ellos la agarra y la arrastra hacia un callejón. Ella lucha pero finalmente la inmovilizan contra un edificio tras un contenedor de basura. Mientras uno le sujeta los brazos, el otro le rasga la camisa completamente y comienza a acariciarla. Aunque está aterrorizada, se obliga a simular que está dispuesta a tener sexo con el primer asaltante. Cuando él baja la guardia, ella le golpea donde más duele y luego mientras está doblado, le da con la rodilla en la nariz. Su amigo se queda tan sorprendido que no impide su huida. Se va corriendo a casa.
De regreso al Screamer's, Wrath finalmente aparece. Mientras se encamina hacia Darius, los humanos se tropiezan entre ellos para apartarse de su camino. Toma asiento junto a Darius y espera a que el otro vampiro hable. Cuando escucha lo que quiere Darius, se niega rotundamente. Se odia a sí mismo por rechazar a su hermano guerrero, pero no quiere tomar parte en la transición de un mestizo. Eso requeriría de una compasión que él definitivamente no siente.
Wrath abandona el bar porque tiene que encontrarse con Marissa, su shellan, o compañera. A diferencia de la mayoría de los vampiros, no mantiene una relación sexual con ella, simplemente se alimentan el uno al otro cuando lo necesitan. Debido a que él está dedicado a cazar a sus enemigos, no hay sitio en su vida para ella. El hermano de ella, Havers, con quién vive, desaprueba la relación establecida hace cuatro siglos por los padres de Wrath. Para que Marissa no tenga que enfrentarse a su hermano, Wrath habitualmente se reúne con ella en una habitación de la mansión de Darius.
Wrath se dirige a un callejón oscuro para desmaterializarse e ir a la casa de Darius, cuando siente que está siendo rastreado. Es un miembro de la Sociedad Lessening, un grupo de humanos que han vendido sus almas para convertirse en asesinos de vampiros. Conduce al lesser hacia las sombras, le hiere en la garganta lanzándole una estrella de artes marciales, y toma su cartera y su teléfono móvil. Wrath apuñala al lesser en el corazón, haciendo que se desintegre. Luego Wrath se desmaterializa hasta la habitación de invitados de Darius. Marissa se reúne con él y se alimenta. En la escena, la dinámica de su relación queda muy clara. Marissa está muy apegada a él, y tiene esperanzas de que algún día se vuelva hacia ella y se de cuenta de que su amor es lo que le hace falta en su fría existencia de guerrero. A él le incomoda su devoción y su lealtad y se odia a sí mismo por todo lo que no puede darle. Antes de que pueda llevarla de regreso a la casa de su hermano, suena un golpe en la puerta de la habitación. Es el mayordomo de Darius. Darius ha sido asesinado con un coche bomba frente a Screamer’s. Wrath mantiene su cólera bajo control para informarse de los detalles y pide a Fritz que convoque al grupo de hermanos. Antes de irse, el mayordomo, le entrega a Wrath un sobre de Darius. Cuando Wrath se queda solo, deja escapar su sed de venganza, causando un ciclón negro de cólera que se arremolina a su alrededor.
Cuando Beth llega a casa, toma una ducha de cuarenta y cinco minutos y se da cuenta que aunque sus nervios siguen destrozados, su cuerpo se está recuperando. Está muerta de hambre. Después de comer, se sienta con su gato, y se pone a pensar que debería presentar una denuncia a la policía, cuando suena el teléfono. Es José de La Cruz, uno de los policías que la han tomado bajo su ala. Le cuenta que acaba de explotar un coche bomba frente a un bar del centro. La insta a que tenga cuidado cuando aparezca en la escena porque El Duro, también conocido como el detective Butch O'Neal de homicidios, lleva el caso. Aunque lo intenta, Beth es incapaz de hablar de lo que le ha sucedido por miedo a derrumbarse. Le dice a José que esa noche no puede acudir a la escena del crimen y cuando él se preocupa por ella tiene que asegurarle que se encuentra bien. Después de colgar el teléfono, decide que después de todo debe presentar la denuncia, y se pone en camino, llevándose un spray de pimienta.
El grupo de hermanos se reúne en casa de Darius. Wrath debe entregarle la cartera y el teléfono móvil a otra persona, porque él no ve lo bastante bien como para examinarlos. La cartera contiene un permiso de conducir y el teléfono móvil tiene una llamada que uno de los hermanos dice que investigará. Los hermanos miran a Wrath esperando instrucciones y por una vez eso no le molesta. Les dice que para vengarse van a hacer una incursión en la zona. Normalmente, evitan tener grandes batallas con los lesser, porque la carnicería atraería la atención de la policía humana. Pero la muerte de Darius no puede quedar impune. Por consiguiente, el objetivo inmediato de los hermanos, es encontrar las instalaciones de entrenamiento y reclutamiento más cercanas de la Sociedad Lessening, y destruirlas. Estas instalaciones son reubicadas a menudo y normalmente se ocultan tras la fachada de algún negocio legítimo en el mundo humano.
Cuando los hermanos se marchan, Wrath saca el sobre de Darius y lo abre. Dentro hay una hoja de papel y una fotografía que parece ser de una mujer de cabello oscuro. Wrath hace venir a Fritz para que le lea la nota. Darius ha dejado su mansión, a Fritz y a su hija mestiza al cuidado de Wrath. Wrath suelta una maldición.
En el centro de la ciudad, Beth llega al lugar donde ha estallado la bomba, buscando a José. No ha ido allí como reportera, ha ido a presentar una denuncia contra su asaltante para que no pueda lastimar a ninguna otra mujer. José no está por la zona, pero Butch O'Neal se le acerca, molesto porque ella está en la escena del crimen. Cuando ve su labio partido, la lleva hacia una esquina tranquila y le exige saber qué diablos ha ocurrido con su rostro. Ella miente y pide hablar con José. No quiere revivir el trauma del ataque con alguien como El Duro O'Neal. Butch la presiona y no desiste hasta que amenaza con denunciar sus duras técnicas de interrogatorio. La deja ir y vuelve a su apartamento en un taxi.
Una hora y pico más tarde, Beth se está preparando para acostarse cuando su gato comienza a actuar de forma extraña. Se pasea de un lado a otro delante de la puerta de cristales corredizos que da al destartalado patio trasero de su casa. Un golpe en la puerta principal atrae su atención. Mira a través de la mirilla y gime. Es Butch O'Neal. Abre la puerta y él entra sin esperar invitación, pasea la vista por el lugar y toma asiento. Más temprano esa noche, Butch había respondido a un informe acerca de que habían encontrado a un tipo tirado y sangrando en un callejón cerca de la calle Trade. Juntando las piezas, ha deducido que Beth fue atacada de camino a su casa y ha acudido a ayudarla.
Fuera, en el patio, Wrath está observando entre las sombras. Cuando Beth abre la puerta corrediza para dejar entrar algo de aire, él capta su perfume y queda cautivado. También reconoce que el cambio, su transición, es inminente. Escucha a escondidas lo que dicen ella y el policía.
Cuando Beth termina de contar su ataque, Butch sale de la casa y va al servicio de Urgencias de la localidad. Encuentra a su asaltante, que está vestido tal y como ella lo ha descrito, y somete al joven Billy Riddle a un duro tratamiento. Al final del encuentro, Butch tiene a Billy inmovilizado en el suelo de la habitación del hospital, y está refregando la nariz del chico contra el linóleo. Arresta a Billy.
Después de que el policía salió del apartamento de Beth, Wrath entra en su casa. La aterroriza tanto, que se ve forzado a borrar el recuerdo de su mente para poder intentarlo de nuevo. Por la mañana temprano, ella se despierta de lo que asume ha sido una pesadilla horrible, agradecida que la espantosa noche haya terminado finalmente.
Wrath vuelve a casa de Darius y baja a la habitación de invitados. Se da una ducha y se afeita y luego saca una losa de mármol negro. Después de derramar diamantes sin tallar del tamaño de guijarros sobre la losa, se arrodilla desnudo sobre las piedras, preparado para observar el ritual de muerte en honor a Darius. Permanecerá en esa posición sin moverse durante un día entero y reflexionará sobre el orgulloso guerrero que se ha ido. Antes de que Wrath entre en su trance, piensa en Beth y jura que no sólo la protegerá, sino que la ayudará a atravesar su transición.
Después de que Butch mete a Billy Riddle en el calabozo, deja su oficina, y se dirige a su destartalado apartamento. A la salida, se encuentra con una prostituta llamada Cherry Pie que es una ocupante nocturna habitual en los calabozos femeninos. Hablan y se van por distintos caminos. Por puro impulso, Butch se dirige nuevamente hacia el barrio del Screamer’s y se detiene frente a otro bar. Una mujer sale y ambos van en el coche hasta el río, aparcando debajo del puente sobre el río Hudson. Mientras la mujer tiene sexo con él, Butch mira afuera hacia el río, pensando en qué bello es el reflejo de la luz del sol sobre el agua. Cuando ella le pregunta si la ama, él responde que, sí, seguro. Sabe que a ella no le importa que mienta y él siente la desesperación de su vida intensamente.
La siguiente escena presenta al lesser que puso la bomba bajo el coche de Darius. El señor X es un instructor de artes marciales que trabaja en una academia en la ciudad. Está convencido de que para ganar la guerra contra los vampiros, deberían usar técnicas de operaciones especiales y ha colgado los detalles de su bomba en una página web segura de la Sociedad Lessening. Su buen estado de ánimo le dura todo el día. Cuando llega la hora de su clase de kung fu de las cuatro, todavía sigue sonriendo. Está a punto de iniciar el entrenamiento de sus estudiantes cuando uno entra tarde. Es Billy Riddle. Lleva la nariz vendada y tiene que quedarse sentado durante toda la sesión. El señor X deja que Billy conduzca los ejercicios de calentamiento de la clase.
Al final del día, Beth va a la comisaría de policía. Butch le dice que su asaltante ha salido bajo fianza. Butch ha descubierto que Billy tiene antecedentes como delincuente juvenil y que es hijo de un importante hombre de negocios. Beth le dice que subirá al estrado y prestará testimonio si las negociaciones entre el fiscal y la defensa para llegar a un acuerdo fallan. Cuando Butch le pregunta cómo está, ella esquiva su interés indagando acerca de la bomba. Él contraataca preguntándole si ya ha cenado. Le responde que no cenará con él, pero cuando deja caer una pista acerca de la bomba y sale de la oficina. Ella termina siguiéndole.
Al otro lado de la ciudad, en la mansión de Darius, Wrath se dispone a salir cuando Marissa se materializa en su dormitorio. Ha sentido el dolor de su pérdida y ha venido para intentar aliviar su sufrimiento. Atrapado entre sus ansias de vengar a Darius, y su necesidad de ir a ver a Beth para hablar con ella acerca de su transición, Wrath le dice a Marissa que se vaya a casa. Va al apartamento de Beth, y mientras la espera entre las sombras, reflexiona sobre su propia transición. Esta escena retrospectiva es importante para establecer uno de sus conflictos internos esenciales. Antes de la transición, era una criatura débil, incapaz de proteger a sus padres cuando fueron asesinados por los lessers delante de él. Después de las muertes de su madre y su padre, se desterró a si mismo, porque no era capaz de soportar la reverencia con que lo trataban otros vampiros solamente por las accidentales circunstancias de su nacimiento y su sangre pura. Cuando salió de la transición, su cuerpo se había transformado en una torre de fuerza, y emprendió el camino para convertirse en un guerrero. Pero era un camino frío y difícil.
Beth vuelve a casa pensando que la cena con Butch fue sorprendentemente relajante. Se cambia para ir a dormir y se molesta con su gato que nuevamente está paseándose y ronroneando frente a la puerta corrediza. Está a punto de meterse en la cama cuando Wrath entra en su casa. Esta vez, está fumando una droga que tiene propiedades relajantes, y cuando exhala el aire, Beth se da cuenta que no puede huir de él. Su cuerpo se niega a moverse. Y entonces descubre que no está del todo interesada en escaparse. Cuando se le acerca, siente una abrumadora lujuria hacia él. Terminan haciendo el amor y es explosivo. Nota importante: la droga que Wrath usa no tiene propiedades afrodisíacas, es simplemente un relajante y el lector lo sabe. Pensé que sería muy poco atractivo que la sedujera con alguna clase de droga sexual y se aprovechara de ella.
Al otro lado de la ciudad, el señor X, se interna en la noche. Se acerca a Cherry Pie y hacen un trato en materia sexual. En un callejón oscuro, ella comienza a hacerle insinuaciones amorosas y él le corta la garganta. Su plan es usar su sangre como cebo para capturar a un vampiro. Da resultado y uno de ellos, no un guerrero sino un civil, se acerca. El señor X le dispara con un arma tranquilizante pero no surte efecto y el vampiro se vuelve contra él. En el transcurso del combate el señor X usa una estrella arrojadiza. Vence al vampiro pero le decepciona que su plan haya fallado.
Entretanto, en el laboratorio que hay en el sótano de otra mansión de la ciudad, Havers, el hermano de Marissa, levanta la vista del trabajo que está haciendo catalogando la sangre de los vampiros. El reloj del abuelo que hay en el rincón comienza a sonar. Es la hora de la comida y Havers va a la habitación de su hermana. La encuentra con la mirada perdida en la noche y su pesar le parte el corazón. Marissa es increíblemente preciosa para él, aún más desde que su shellan murió. Siente que, dada la naturaleza dulce de su hermana, debería estar con un macho civil que cuide de ella, en vez de con uno que solo la usa por su sangre. Le pide que baje a cenar pero ella declina el ofrecimiento. Sospecha que ha debido ir a ver Wrath, aunque acabe de alimentarse la noche anterior. Le pregunta por qué tolera todo eso. Ella le responde que está bien. Havers dice que Wrath no le muestra ningún respeto, que sin duda la fuerza a alimentarse en algún callejón. Eso no es cierto, protesta ella. Le dice que la mayoría de las veces se encuentran en casa de Darius porque Wrath se está quedando allí. No tienes que hacerte esto a ti misma, dice él. Ella no le responde y él la deja, sintiendo su propia soledad mientras baja hacia una suntuosa mesa y se descubre a si mismo cenando solo otra vez.
En su apartamento, Beth se despereza cuando siente algo suave en su rostro. Es Wrath. Está recorriendo sus facciones con las yemas de sus dedos, deseando desesperadamente poder verla. Le dice que es hermosa y por una vez el comentario no la molesta. El móvil de Wrath suena y él deja la cama. Es uno de los hermanos. Hay gran cantidad de negocios en el historial de llamadas del teléfono que Wrath le quitó al lesser que mató la noche anterior. Van a ir a comprobarlo y quieren que Wrath se una a ellos por si acaso encuentran una de las instalaciones y estalla el infierno.
Wrath comienza a vestirse. Beth le observa y se sorprende cuando su gato, Boo, salta a los brazos de él y ronronea. Un sonido bajo sale de ese hombre amenazador cuando ronronea una respuesta. Beth le pregunta su nombre. Él se lo dice y le da su número de móvil, haciéndola repetirlo hasta que lo memoriza. Le dice que debe irse y que tal vez no pueda volver a verla esa noche pero que debe llamarlo si la siguen o si en algún momento se siente asustada. Wrath deja caer a Boo y se coloca una pistolera. En ese momento lo comprende. Obviamente, Wrath ha sido enviado por los chicos de la comisaría para protegerla. Le pregunta si Butch le ha enviado. Wrath se acerca y se sienta junto a ella. Debate consigo mismo si decirle que fue su padre pero tiene que reunirse con sus hermanos y no quiere empezar ese tema sin tener el tiempo suficiente para hablar sinceramente con ella. Wrath la besa y le pide que vaya a verlo durante el día. Le da la dirección de Darius y ella consciente en ir a verlo por la mañana. Él se imagina que podrán hablar en su cuarto y que luego habrá tiempo para responder todas sus preguntas.
Después de que se va, ella se queda dormida, completamente saciada. Se despierta por la mañana, y cuando sale a la luz del sol, le duelen los ojos. Piensa que es resaca debida a lo que él había estado fumando. Va a su oficina porque es demasiado temprano para ir a casa de Wrath. Recibe una llamada de José. Durante la noche fue asesinada una prostituta en un callejón. Cuando Beth llega a la comisaría, se encuentra con Butch que le cuenta que han encontrado una estrella arrojadiza en el callejón, parecida a otra que fue encontrada cerca del coche bomba. Le informa que probablemente se trate de alguna guerra territorial entre proxenetas. Hablan un poco más y la invita a salir a cenar otra vez. Ella le dice que no pero le da las gracias por enviar a su amigo. Butch le pregunta de qué demonios está hablando.
Beth se va, molesta por las ramificaciones de lo que hizo la noche anterior. Ha tenido relaciones sexuales con un completo extraño. Que tiene el aspecto de un asesino profesional. Hubiera sido diferente si Butch o alguno de los policías estuviera involucrado y repentinamente la idea de ir a una dirección para encontrarse con ese hombre le parece temeraria. Tan pronto como cae la noche, llama a Butch y le pregunta si todavía quiere cenar con ella. No quiere estar sola y comer con él es mejor que quedarse nerviosa en casa.
En casa de Darius, Wrath ha estado dando vueltas alrededor de su dormitorio durante todo el día, esperando la llegada de Beth. Y su temperamento ya tenía una correa pequeña antes de que ella lo hiciera saltar por completo. La noche anterior él y sus hermanos habían examinado varios lugares, incluyendo un monasterio, una escuela preparatoria, una academia de artes marciales, y una planta de envasado de carne. En ninguno de ellos había evidencia de que ocurriera algo sospechoso. También fueron al apartamento del lesser muerto, y no descubrieron nada.
En el mismo instante en que se puso el sol, Wrath deja la mansión y sale a la caza de Beth a través de la ciudad. Mientras avanza es consciente de que está fatigado pero no hace caso de la sensación, consumido por la necesidad de encontrarla. Acaba esperando en el patio trasero de su apartamento. Cuando Butch detiene el coche en frente al edificio con ella, Wrath siente su presencia y se acerca al coche. Butch se inclina para besar a Beth justo en el momento en que Wrath mira dentro. Aun con su escasa vista, se da cuenta de lo que está ocurriendo. Su primer instinto es arrancar la puerta, sacar a la fuerza al macho humano, y morderle. Pero se controla con disciplina y se esconde en las sombras. Los celos y la posesividad son dos emociones con las que no está familiarizado y le sorprende la profundidad de sus sentimientos.
Beth no se siente atraída por Butch y se lo dice. Sale del coche y cruza la calle hacia la puerta principal de su edificio. Butch espera hasta asegurarse de que ella entra a salvo, pero poco antes de marcharse, ve a un gigante dirigiéndose al patio de atrás. Butch sale del coche y lo sigue.
Cuando Beth entra en su apartamento, Wrath está en su puerta trasera. Está a punto de entrar cuando Butch le apunta con su arma y le dice que no se mueva. Wrath se da la vuelta y se enfrenta a Butch mientras Beth abre la puerta y corre hacia afuera. Butch exige que Wrath ponga las manos contra la pared y separe las piernas. Wrath considera la idea de matar al policía pero no quiere aterrorizar a Beth. Además, ni siquiera Wrath puede sobrevivir una bala en la cabeza disparada a quemarropa. Con Beth mirando, Butch cachea a Wrath y empieza a quitarle las armas. Dagas, cuchillos y estrellas arrojadizas quedan desparramadas sobre la mesa de jardín. Butch trata de obligar a Beth a entrar pero no se va. Él pregunta qué diablos está haciendo Wrath merodeando por el edificio. Wrath dice que sólo estaba dando un paseo. Butch empuja a Wrath contra la pared, tira de sus brazos para ponerlos a su espalda, y le pone las esposas. Wrath pregunta por qué está siendo arrestado y Butch le dice que por posesión de armas, allanamiento, acoso, y tal vez asesinato. Le dice a Wrath que estrellas arrojadizas como las suyas han sido encontradas en dos escenarios de asesinato.
Mientras Butch comienza a llevarse a Wrath, Beth se pregunta si Wrath mató a esa prostituta después de dejar su apartamento la noche anterior. Es solo que no puede entender cómo un hombre puede tener dos facetan tan distintas. Fue muy tierno con ella cuando la abrazó después de que haber hecho el amor. Se pone frente a los dos hombres y exige una oportunidad para hablar con Wrath. Butch le dice que entre y cierre las puertas. Arrastra a Wrath y Beth va trotando a su lado. Le pregunta a Wrath por qué ha venido a ella. Wrath la mira y le dice que su padre le envió. Ella se detiene, aturdida.
Butch mete a Wrath en la parte de atrás del coche y se dirige a la comisaría. Butch le vigila por el espejo retrovisor porque algo le dice que el hombre es mortalmente peligroso a pesar de estar esposado. Se detienen en la puerta trasera de la comisaría. Mientras Butch le saca, Wrath da un paso atrás hacia las sombras. Butch está intentando tirar de él para hacerlo avanzar cuando Wrath se libera de las esposas como si estuvieran hechas de alambre. Wrath agarra a Butch, lo levanta en el aire, y lo sujeta contra el edificio. Por primera vez en su vida adulta, Butch está seguro de que está a punto de morir. Y lo irónico es que puede ver la ventana de su oficina mientras ocurre.
Wrath está tentado de acabar con la vida del hombre pero hay algo intrigante acerca del tipo. No está aterrorizado como lo estaría la mayoría de los machos humanos. Está resignado, como si estuviera deseando la muerte, y Wrath se ve un poco reflejado en Butch. Wrath le dice a Butch que no va a dañar a Beth. Al contrario, que ha venido a salvarla. En ese momento, Beth sale disparada de un taxi y corre hacia ellos. Le dice a Wrath que deje a Butch. Butch cae al suelo, atontado.
Beth está decidida a saber todo sobre su padre e incita a Wrath a que deje la comisaría antes de que Butch recobre el conocimiento. Llama un taxi y Wrath le dice al conductor que los lleve al barrio de la mansión de Darius. Los deja a una manzana o dos de distancia y caminan hasta la casa de Darius. Fritz, el mayordomo, les da la bienvenida en la puerta.
Wrath conduce a Beth a la sala de estar y luego hasta la habitación de invitados. Ella tiene miedo pero está decidida a saber algo de su padre. El dormitorio de Wrath es un lugar extraño con espeluznantes paredes negras y velas, pero no siente como si él representara un peligro para ella.
Antes de que pueda exigirle que hable, él comienza a hacerle un montón de preguntas extrañas. ¿Ha estado más hambrienta de lo habitual? ¿Ha estado comiendo mucho pero sin subir de peso? ¿Son sus ojos más sensibles a la luz? ¿Se siente dolorida? ¿Le duelen los incisivos? Ella piensa que está chiflado y le pregunta qué tiene que ver todo eso con su padre.
Wrath se quita la chaqueta y la lanza sobre la cama. Se pasea por la habitación antes de tomar su mano y sentarse con ella en el sofá. Le cuenta que el nombre de su padre era Darius y que ha muerto recientemente. Ella dice que le habían dicho que su padre murió antes de nacer ella. Wrath sacude la cabeza y le explica que Darius y él han luchado juntos durante muchos años y que el amor que su padre sentía por ella era muy profundo. Ella pregunta por qué, si su padre se preocupaba tanto por ella, nunca se molestó en presentarse. Wrath no le responde pero le retira el cabello con suavidad. Vas a enfermar pronto, le dice suavemente. Vas a enfermar y vas a necesitarme.
Beth pierde el hilo de lo que le está diciendo. Algo sobre ayudarla a pasar alguna clase de enfermedad, pero ella sólo está interesada en su padre. Quién era, exige. Él era como yo, dice Wrath. Toma el rostro de ella entre sus manos. Y lentamente abre la boca.
Beth echa una mirada a sus colmillos y le aparta, horrorizada. Se levanta de un salto del sofá y corre en busca de las escaleras. Él la deja ir, desmaterializándose hacia el frente de la casa justo en el instante en que ella sale disparada por la puerta. Lo mira con absoluta incredulidad y se da la vuelta con brusquedad. Wrath deja que corra hasta expulsar su miedo, manteniéndose un poco detrás. Cuando finalmente queda exhausta, la levanta del suelo y la abraza mientras rompe a llorar. Ella sólo repite, una y otra vez, que no le cree. Que no puede creerle.
En la comisaría, Butch se arrastra adentro e inmediatamente expide una orden de búsqueda para Wrath y Beth. Va al apartamento de Beth pero ella no está allí. Emprende el camino hacia el centro buscándola, y cuando no puede encontrarla, vuelve a su apartamento.
Wrath lleva a Beth de regreso a la mansión. Abajo en la habitación, la atrae hacia él y la abraza. Ella está aturdida pero finalmente su mente se aclara lo bastante como para volverse y mirarlo. Él le da un beso en la boca, solamente con la intención de tranquilizarla, pero el fuego entre ellos se enciende. Conducida por la locura de lo que le ha dicho, Beth libera su frustración contra el cuerpo de él y hacen el amor con pasión arrebatadora. Cuando Wrath entra en ella, descubre sus colmillos y casi los hunde en su cuello. Está peligrosamente cerca de alimentarse de ella, algo que no debería hacer dado que ella aún no ha experimentado su transición. Sintiendo que está desesperado por la sangre de Beth y su fatiga creciente, sabe que pronto tendrá que hacerle una visita a Marissa.
A la mañana siguiente, Butch vuelve a la comisaría y es convocado al despacho del capitán. Le dice que está en suspensión administrativa por lo que le hizo a Billy Riddle. Butch le dice a su capitán que el chico se merecía algo peor. Entrega su placa y su arma y se marcha, decidido a buscar a Beth. Llama a José a su casa y le cuenta lo que ha sucedido. Le pregunta a José si ha encontrado algo acerca de las estrellas que se recogieron en las dos escenas del crimen. José le dice que piensa que al menos una de las armas fue comprada en la academia local de artes marciales. Butch decide ir a comprobar el lugar.
En la mansión, Beth se despierta en brazos de Wrath. Él ha permanecido despierto, abrazándola durante horas. Ella le pregunta suavemente cómo era su padre. Wrath le dice que Darius era valiente y fuerte, todo lo que un guerrero debe ser. Ella le pregunta contra qué luchaban él y Darius. Él le habla sobre la Sociedad Lessening y su historial de caza vampiros. Le cuenta que sus medio hermanos fueron asesinados por lessers. Ella le pregunta a quién perdió y él comparte con ella las horribles muertes de sus padres. Le acaricia el rostro y le dice que lo siente. La angustia de él es evidente y también lo es su odio a sí mismo. Cuando le dice que se culpa a sí mismo, ella le ayuda a ver lo impotente que era, dada su estatura física y el hecho que su padre lo encerró. Le dice que nadie en esa situación podría haber detenido las muertes. Nadie.
Suena un golpe en la puerta. Wrath se pone encima una bata, vuelve a colocarse sus gafas oscuras, y contesta. Boo, el gato de ella, salta a través de la habitación y se lanza a sus brazos. Ella se ríe y le abraza. Mientras estaba dormida, Wrath le había pedido al mayordomo que fuera a buscar a Boo a su apartamento.
Wrath le da las gracias al mayordomo y divisa la puerta de la habitación del padre de ella. Cuando se quedan solos, le dice que quiere mostrarle algo y hace que se levante de la cama. La lleva al otro lado del vestíbulo, al dormitorio de Darius. Ella entra y queda impresionada al ver docenas de fotos suyas a diversas edades. Están por todas partes en hermosos marcos. (Más tarde se entera que han sido tomadas por Fritz, el mayordomo.) También encuentra un retrato de su madre. Wrath espera en la puerta mientras ella explora la habitación de su padre. Mientras la observa, se da cuenta de que quiere tomarla como su uta-shellan, su primer y única compañera. Su esposa. El pensamiento que surge luego es que ella puede no sobrevivir a la transición. Siente un helado terror.
Beth está increíblemente emocionada tanto por la obvia adoración de su padre como por el sereno apoyo de Wrath mientras ella pasea por la habitación. Responde sus preguntas atentamente y cada trocito de información que le aporta para ella es un regalo precioso. Cuando encuentra un diario, le pide que se acerque. No puede leer la escritura porque está en un idioma que no conoce. Cuando le tiende el diario, se da cuenta de que él no lo está mirando. Deja el libro y extiende las manos hacia su rostro. Lentamente le quita las gafas oscuras. Todas las veces que él ha estado sin gafas antes, había estado oscuro. Aquí, a la luz de una lámpara, ve que sus iris son de un verde pálido, lechoso, y que las pupilas son como diminutas y desenfocadas puntas de alfiler. Eres ciego, dice suavemente. Wrath siente una vergüenza instintiva por su incapacidad y trata de apartar sus manos. Le preocupa que ella piense que no puede protegerla y le dice que de todas formas puede cuidar de ella. No sé por qué, pero de alguna forma no me cabe la menor duda acerca de ello, susurra ella al besarle.
Fuera, en la ciudad, Butch llega a la academia de artes marciales y ve salir a Billy Riddle. Butch entra y habla con uno de los instructores, un tipo llamado Joe Xavier. Butch no puede señalar qué es, pero hay algo raro en el hombre. Xavier contesta sus preguntas sobre estrellas arrojadizas y entonces casualmente pregunta a Butch a quién anda buscando. A nadie en particular, responde Butch. Le pregunta si al señor Xavier le importaría que comprase una de las estrellas. No están en venta, dice el hombre, pero le daré una. Butch toma la estrella y la mete en su bolsillo. Sale y conduce hasta el periódico para ver si Beth ha ido allí. Nadie la ha visto.
Beth deja la mansión más tarde ese día, pensando que debería acudir al trabajo. Pasa por su apartamento, se cambia, y se dirige al centro. Cuando llega al periódico, su editor le exige saber dónde ha estado. Ha perdido dos fechas de entrega y amenaza con despedirla. Ella se sienta y escribe dos columnas pero en realidad su mente está con Wrath. La historia que le ha contado puede ser fantásticamente increíble, pero en cierta forma tiene sentido. Eso explicaría por qué siempre se ha sentido tan diferente de la gente que la rodea. Y cómo por alguna razón siempre tenía la sensación de que alguien la vigilaba.
Cuando se pone el sol, Wrath llama a Marissa. Ella llega a la estancia, contenta de que la haya llamado porque obviamente está perturbado. Wrath, por su parte tiene la mente centrada en Beth. Le preocupa que este fuera en la ciudad lejos de él, no puede apartar de su mente el recuerdo de cuando hicieron el amor, y está petrificado de miedo por su inminente transición. Marissa le ofrece su muñeca pero, cuando Wrath cierra los ojos, ve a Beth. Con una oleada de pasión recordada, va a por el cuello de Marissa.
Marissa siente cómo muerde su arteria y se sobresalta. Su cuerpo está completamente excitado cuando la arrastra contra él. Esto es lo que ella siempre ha esperado y se aferra a sus hombros, extendiéndose hacia su mente, con la suya. Obtiene una vívida imagen de la hembra en quien él está pensando y se le rompe el corazón. Finalmente abandona sus esperanzas. Sabe que él nunca, jamás sentirá nada semejante por ella. Una lágrima se desliza de su ojo mientras él bebe.
Al otro lado de la ciudad, el señor X, va a buscar otra prostituta para usarla como cebo para atrapar a un vampiro. Esta vez, ha llevado una red que ha tejido con hilo de plata. Asesina a otra mujer en un callejón, dejándola desangrarse. Cuando aparece un vampiro, atrapa al macho en la red. El señor X se lanza sobre él y dispara varios dardos al macho. Cuando el vampiro pierde el conocimiento, el señor X le arrastra hasta su coche y se lo lleva al campo dónde vive.
Beth regresa caminando a su apartamento para recoger algo de ropa y comprobar sus mensajes. Butch la ha llamado varias veces y en el trabajo también le han dicho que había estado tratando de encontrarla. Le llama por el móvil. Él le dice que no se mueva porque irá a verla. Mientras lo está esperando empieza a sentir nauseas. Disuelve un par de Tums, pero la sensación empeora.
Wrath termina con Marissa, y cuándo retrocede, ella le dice que le libera de su compromiso. Él toma sus manos entre las de él y le dice que lo siente. Ella murmura que hicieron mala pareja desde el principio. Él jura que siempre la protegerá pero ella le responde que encontrará a otro que lo haga. Ella se desmaterializa.
Wrath sube a la planta alta y los hermanos guerreros se reúnen con él. La noche anterior, mientras Wrath estaba con Beth, estuvieron vigilando la academia de artes marciales. Notaron un flujo continuo de lessers entrando y saliendo a las tres de la madrugada y creen que es el centro.
Entretanto, Butch llega al apartamento de Beth y llama al interfono. Cuando ella no contesta, se dirige a la parte de atrás. A través de la puerta de cristal, la ve tumbada boca abajo en el suelo, encogida como una pelota. Rompe el cristal de una ventana con la culata de su arma y entra. Ella se contorsiona de dolor. Comienza a llamar al 911 pero ella le detiene. Le da una dirección y le ruega que la lleve allí. Él le dice que no va a llevarla a ninguna parte salvo al servicio de Urgencias. Ella le agarra el brazo y tira de él hasta tener su rostro cerca del de ella. Le dice que si quiere que viva, tiene que llevarla con Wrath. Eso lo deja todo claro para Butch. Wrath ha enganchado a Beth a la heroína y está con el síndrome de abstinencia. Si la lleva a Urgencias, podría morir si no puede conseguir la droga. La levanta en brazos y la lleva a su coche. Conduciendo como alma que lleva el diablo, se dirige a la casa de Darius.
Wrath y los hermanos están en la sala de estar cuando oyen golpes en la puerta. Sacando sus armas, salen todos en grupo. Wrath abre la puerta. Butch irrumpe con Beth en sus brazos. Wrath se la arrebata mientras los hermanos lo miran asombrados. Él la sostiene como si fuera absolutamente preciosa y desaparece en la sala de estar.
Al otro lado de la ciudad, Marissa ha regresado a su habitación y se arrastra hacia la cama. Más tarde cuándo su hermano sube, con la esperanza de llevarla a una fiesta, ve horrorizado las heridas recientes que tiene en el cuello y las magulladuras que tiene en su piel pálida. Havers se pone furioso con Wrath. Se va a su laboratorio, convencido de que tiene que hacer algo.
En la casa de Darius, Wrath coloca a Beth suavemente sobre la cama del dormitorio. Ella está sufriendo y a él le tiembla la mano cuando saca la daga. Hace un movimiento hacia su muñeca pero se detiene porque quiere sostenerla cerca cuando ella beba. Se hace un pequeño corte en el cuello y la levanta, acunándola. Mientras ella bebe de él, la mece de un lado a otro, pronunciando antiguas oraciones que pensaba que había olvidado.
En el piso de arriba, los hermanos rodean a Butch. Butch está furioso por lo de Beth, cansado de tratar con traficantes de drogas y su carnicería y desilusionado con su trabajo. Cuando uno de los hermanos se detiene frente a él, Butch se deja dominar por la ira, y tira al hombre más grande al suelo. En cuestión de segundos, Butch está tumbado de espaldas, completamente inmovilizado, con un codo aplastando su tráquea. El tipo que está sentado sobre su pecho está sonriendo abiertamente y comentándoles a los demás que de cierta forma le agrada Butch. Cuando Butch está a punto de desmayarse, uno de ellos se adelanta y saca al hombre de encima de él.
Butch contempla a su salvador mientras jadea luchando por respirar. El hombre que lo observa tiene una cicatriz a lo largo de su mejilla y los ojos más letales que Butch haya visto jamás. Ahora sí, piensa Butch. Esta vez va a morir. Pero en lugar de matar a Butch, el hombre dice que esperarán a Wrath antes de decidir qué hacer. En ese momento, un mayordomo vestido con una librea negra entra con unos canapés. Butch no puede creer lo que ve. ¿El tipo hace circular una bandeja de plata y luego les dice a los hombres que si van a cometer un asesinato, que hagan el favor de ser tan amables de ocuparse del asunto en el patio trasero?
Abajo, dentro la recámara, Beth termina de beber y Wrath la sostiene mientras la atraviesa el dolor. En cierto momento, está convencido de que se está muriendo pero ella sale adelante. Dos horas antes del amanecer, la agonía finalmente se aplaca y se queda dormida.
Arriba, Butch es despojado de su chaqueta y sus captores registran sus bolsillos y encuentran la estrella arrojadiza. ¿Tienes conocimiento de artes marciales?, pregunta uno de ellos. Butch le dice que no. Entonces ¿qué haces con esto?, es la siguiente pregunta. Es de unos amigos, contesta Butch. Le hacen algunas preguntas acerca de la academia de artes marciales de la ciudad. Por alguna razón alocada, casi llega a creer que están todos persiguiendo lo mismo: el hombre que colocó el coche bomba y podría estar matando a las prostitutas. El mayordomo interrumpe con el anuncio de que la cena está servida. Mientras los otros hombres comienzan a salir de la habitación, el de la cicatriz se queda atrás y le dice a Butch que le invita a hacer un intento de fuga. La puerta principal no está cerrada con llave. Pero si Butch sale, el hombre va a perseguirlo como a un perro y a matarle en la calle. Cuando Butch se queda solo en la sala de estar, considera sus opciones. Está preocupado por Beth y decide, a pesar de la amenaza de Cara Cortada, no salir.
En su dormitorio al otro lado de la ciudad, Marissa no para de dar vueltas. Se siente extraña y le lleva un rato darse cuenta de que está disgustada. No, está más que disgustada. Está furiosa. Aparta las sábanas y se desmaterializa. Imagina que Wrath estará a punto de regresar a su casa así que reaparece en la sala de estar de Darius. Se ha cansado de esconderse a sí misma de Wrath y espera que sus guerreros estén con él cuando regrese. Quiere echarle la bronca frente a una audiencia.
Butch está dando vueltas por sala de estar, deteniéndose para mirar las antigüedades y pensando que los traficantes de drogas sacan en limpio demasiado dinero, cuando repentinamente, aparece una mujer delante de él. Siente como se queda sin aliento. Es tan etéreamente hermosa, que casi olvida cómo respirar. Tiene un rostro delicado, brillantes ojos verdes, y una cascada de rizos rubios cayendo por su espalda. Viste un vaporoso traje de noche blanco o alguna especie de túnica. Con una sacudida de su instinto protector, Butch mira hacia el vestíbulo, pensando que debería sacarla de ahí. No puede imaginar que puede estar haciendo una delicada belleza como ella con un grupo de matones despreciables como esos. Ella es tan pura, piensa. Es tan absolutamente pura.
Marissa se sorprende ante lo que tiene frente a ella. Es un humano. En casa de Wrath. Y el hombre tiene los ojos clavados en ella como si hubiera visto un fantasma. Él se aclara la garganta y extiende la mano. Luego la retira y se limpia la palma vigorosamente en la parte de atrás de sus vaqueros. Extiende la mano otra vez y se presenta como Butch O'Neal. Ella considera la mano que le ha ofrecido, pero retrocede un paso. Él deja caer su mano y simplemente mantiene sus ojos clavados en ella. ¿Qué estás mirando?, pregunta, cerrando el escote de su traje de noche. Se pregunta si tal vez él siente que ella es un vampiro y eso le disgusta. Un rubor colorea las mejillas de él y se ríe torpemente. Se disculpa y dice que probablemente está harta de que los hombres se la queden mirando. Ella niega con la cabeza. Ningún macho me mira nunca, murmura. Para sí misma, piensa que esa es una de las partes más duras de ser la shellan de Wrath. Ninguno de los machos y muy pocas hembras la miran a los ojos por miedo a lo que Wrath pueda hacer. Dios mío, si tan sólo supieran lo poco que él la desea.
El humano se acerca un paso. No puedo creer que los hombres no se queden mirándote fijamente, dice. Le sonríe y ella piensa que sus ojos son muy cálidos. Ella ha oído muchas historias sobre los humanos. Qué odian a su raza, que les quemarían en la hoguera si pudieran. Sin embargo este no parece violento, al menos no con ella. Cuál es tu nombre, pregunta él. Ella se lo dice y luego él quiere saber si ella vive en la casa. Ella niega con la cabeza.
Butch no puede apartar los ojos de ella. Sabe que se está comportando como un perfecto imbécil pero lo que realmente quiere es extender la mano y tocarla, simplemente para asegurarse de que es real. Te importaría… se interrumpe. Qué, le apremia ella. ¿Puedo tocar tu cabello?, susurra él. Ella parece conmocionada y luego una expresión de determinación cruza su rostro. Da un paso hacia él y él adora cómo huele. Como el aire limpio. Ella inclina la cabeza y un largo rizo de su cabello cae hacia adelante. Butch toma las sedosas hebras entre sus dedos. Suave, piensa. Tan suave.
Marissa cierra los ojos mientras la mano de él se vuelve un poco más atrevida. Siente el contacto de las yemas de sus dedos en la mejilla e instintivamente vuelve el rostro hacia su palma. Su cuerpo comienza a sentir calor y el tiempo parece detenerse. Está confusa por el cambio que experimenta, un poco asustada por las atenciones de este macho. Pero le gusta. Le gusta la forma en que la mira.
Havers está de regreso en su casa, después de haber pasado la noche paseando por el jardín. Sabe cómo sacar a Wrath de la vida de su hermana pero el método va en contra de sus principios y el compromiso que hizo con su raza como sanador. Indeciso, sube al dormitorio de ella. Cuando se encuentra con que ella se ha ido otra vez, toma una decisión. Se desmaterializa y se proyecta a sí mismo a una zona repugnante de la ciudad. Vestido con sus ropas caras, se ve completamente fuera de lugar entre el cuero y las cadenas de los habitantes del centro. Comienza a pasear por las calles y los callejones.
Con Beth profundamente dormida, Wrath la deja para ir a hablar con los hermanos. Cuando empuja una pintura para abrirla y entra en la sala de estar, ve a Butch y a Marissa de pie uno junto al otro. Wrath se sorprende por la atracción que percibe que hay entre ellos. Y es recíproca. Antes de poder decir nada, Rhage entra desde el comedor, con una daga en la mano. Se dirige hacia Butch, obviamente ha visto lo mismo que Wrath y cree que Marissa sigue siendo la shellan de Wrath. La voz imperiosa de Wrath detiene a Rhage, Butch y Marissa. Wrath nota con aprobación la forma en que instintivamente Butch protege a Marissa con su cuerpo. Rhage sonríe y le lanza la daga a Wrath, asumiendo obviamente que Wrath quiere matar al humano. Relájate, Rhage, murmura Wrath. Y déjanos.
Butch contempla al hombre más alto, pensando en Beth y ahora también preocupado por de la rubia que tiene detrás. Siente un movimiento y se da cuenta de que Marissa está interponiéndose entre él y el traficante de drogas. Como si pudiera protegerlo. Butch comienza a protestar cuando Marissa comienza a hablar con tono duro en un idioma que no reconoce. Ella y el traficante hablan durante un momento y luego el traficante realmente sonríe. Pasa junto a él y besa a Marissa en la mejilla. Y luego con un movimiento rápido, el traficante extiende el brazo por delante del cuerpo de ella y agarra a Butch por el cuello. Desde detrás de sus gafas oscuras, el hombre dispara una mirada furiosa que traspasa a Butch hasta la nuca. Marissa comienza a empujar el pecho del traficante pero no consigue nada. Entonces el traficante sonríe tensamente y le susurra a Butch en el oído, parece interesada en ti. No lo desapruebo. Pero lastímala y yo…Butch interrumpe al hombre, cansado de que la gente jure matarle. Sí, sí, lo sé, masculla. Me arrancarás la cabeza de un mordisco y me dejarás en la calle para que muera. Los labios del traficante se abren para sonreír abiertamente y Butch frunce el ceño. Hay algo extraño con los dientes de este tipo, piensa.
Beth se despereza, sintiéndose toda contracturada. Se estira para alcanzar a Wrath, y como no está allí, abre los ojos. Su vista todavía funciona. Se levanta, se mira el cuerpo. Parece el mismo. Baila un poco. También funciona igual. Se viste con una túnica negra que huele a Wrath y sube. Mientras lo hace nota que no jadea en absoluto por el esfuerzo. Eso es un beneficio, piensa. Tal vez haya beneficios en todo este asunto de ser un vampiro.
Cuándo llega a lo alto de las escaleras, le toma un minuto averiguar cómo se abre la puerta secreta. Y luego entra en la sala de estar. Butch está allí con una rubia bellísima. Lo dos están sentados en el sofá y ambos levantan la vista. Butch se acerca a Beth y le da un abrazo. Beth puede sentir que la rubia la observa detenidamente, como si examinara cada pulgada de su persona. No obstante no hay hostilidad en los ojos de la rubia. Simplemente curiosidad y algo extrañamente parecido al asombro. Butch las presenta a ambas, y cuándo Beth pregunta dónde está Wrath, él le dice que está en el comedor.
Beth atraviesa el vestíbulo y sus pies se detienen cuando ve un grupo de hombres de aspecto letal sentados alrededor de una mesa cubierta de vajilla de porcelana. La escena es completamente incongruente. Todos esos tipos duros vestidos de cuero comiendo con cubertería de plata. Entonces ve a Wrath. Está sentado en la cabecera de la mesa. Cuando la ve en la puerta, se acerca presuroso a ella. La toma en sus brazos y la besa con ternura. Beth es vagamente consciente de que cesó toda conversación en la habitación y que los hombres tienen los ojos clavados en ella. Wrath le pregunta cómo se siente en voz baja y requiere un poco de tiempo convencerlo de que esta bien. Le pregunta si tiene hambre y ella responde que tiene un antojo de lo más extraño de chocolate con beicon. Él sonríe y le dice que irá a la cocina a traerle un poco de ambas cosas. Se aparta de ella y luego parece darse cuenta de que debe presentarla. Wrath señala a los hombres que están sentados alrededor de la mesa, diciéndole sus nombres y luego la presenta. Después de decir su nombre, usa una palabra que ella no reconoce y luego se dirige a la cocina.
Beth le observa marcharse y entonces se oye un estruendo en la habitación cuando los hombres empujan hacia atrás sus sillas y se ponen de pie al unísono. Las dagas aparecen en sus manos y se dirigen hacia ella, en un movimiento intencionado. Ella se asusta y retrocede hacia un rincón. Cuando está a punto de gritar para llamar a Wrath, los hombres se dejan caer sobre una rodilla formando un círculo a su alrededor, inclinando las cabezas ante ella, clavan sus dagas en las tablas del entarimado a sus pies. Las empuñaduras tiemblan por la fuerza, las hojas brillan a la luz de las velas. Umm, encantada de conoceros, también, les dice débilmente. Al oír su voz los hombres levantan la vista hacia ella. Sus rudos rostros muestran reverencia, sus ojos brillan con adoración.
En la peor parte de la ciudad, Havers siente el amanecer inminente y le preocupa perder su determinación cuando finalmente un lesser comienza a seguirle. Justo en el momento en que el lesser está a punto de atacar, Havers lo detiene ofreciéndole información sobre un gran guerrero vampiro. El lesser se detiene. Havers le hace notar, no sin razón, que él es un pez pequeño. Si el lesser quiere atrapar a un vampiro de verdad, debe buscar refuerzos y dirigirse al otro lado de la ciudad. Havers le da la dirección de la casa de Darius, dónde sabe que Marissa ha estado reuniéndose con Wrath.
Entretanto, de vuelta en la sala de estar, Butch y Marissa están conversando cuando ella dice que tiene que irse. Por qué, pregunta él. ¿Y dónde? ¿Cuándo puedo verte otra vez? Ella dice que no lo sabe. ¿Pueden almorzar? ¿Cenar? ¿Qué vas a hacer mañana por la noche?, le pregunta él. Marissa sonríe un poco. Le parece gracioso que la persigan. Le agrada. Considera qué opciones tiene en cuanto a lugares dónde reunirse y se da cuenta que, por extraño que parezca, verse con el humano en la casa de Darius parece lo adecuado. Le dice a Butch que se reunirá con él a la noche siguiente. Entonces él se ofrece a llevarla a casa. Ella le dice que se llevará a casa a sí misma. Se pone de pie, y olvidándose de que es un humano, se desmaterializa delante de él.
Butch da un salto en el sofá. Mira a su alrededor. Se lanza hacia delante para palpar el aire donde había estado ella. Se agarra la cabeza con las manos y decide que está perdiendo el juicio. En ese momento, aparecen Wrath y Beth en la puerta. Butch se da la vuelta bruscamente, tartamudeando. Beth le sonríe, da un paso adelante, y toma su mano. Butch, tengo algunas cosas que contarte, dice.
Cuando se levanta el sol, el señor X abre la academia de artes marciales. Todavía no ha llegado dónde quiere con la captura de vampiros. El que atrapó la noche anterior murió demasiado rápido. El señor X se conecta a Internet y hay un mensaje para él. Es del señor C. El señor X llama al otro lesser, y cuando cuelga el teléfono, está sonriendo abiertamente. En ese momento, Billy Riddle entra en su oficina. Billy le dice que ha considerado su oferta y que quiere aceptarla. El señor X se pone en pie y rodea con el brazo al muchacho. Es el momento perfecto, dice. Necesito algo de ayuda con un nuevo trabajo. Billy pregunta si saldrán esa noche. El señor X sacude la cabeza. Esta noche, debemos iniciarte, hijo. Luego puedes ir de caza.
Esa tarde, Beth se despierta en brazos de Wrath y lo encuentra mirándola fijamente con una expresión seria. Qué te pasa, le pregunta. Él la besa suavemente. Le dice que la ama. Que quiere ser su protector. Su guerrero. Que quiere estar con ella por el resto de sus vidas. Ella le envuelve con sus brazos y le dice que eso es exactamente lo que tenía en mente. Él sonríe abiertamente y dice que celebrarán la ceremonia tan pronto como caiga sol. ¿Vamos a casamos?, pregunta ella. Él asiente y le dice que le pedirá a Wellsie, la shellan de Tohrment, que traiga un vestido para ella. Beth le dice que le ama y hacen el amor.
Esa noche, los hermanos se reúnen en la mansión. Beth conoce a Wellsie, una hermosa pelirroja, que le agrada de inmediato. Aparece Marissa y Beth se divierte por cómo El Duro parece sufrir un caso grave de amor a primera vista respecto de la delicada rubia. Wrath decide celebrar la ceremonia abajo en su cuarto y los hombres trabajan para despejar la habitación de muebles. Beth y Wellsie ayudan a Fritz a preparar la comida y Beth se maravilla de lo natural que le parece todo. Siente como si fuera parte de esta gente, aunque sus costumbres sean un poco raras. Cuando esta llevando un rosbif a la mesa del comedor ve a Fritz vertiendo una bolsa grande de sal Morton en un plato de plata. Está a punto de preguntarle para qué es cuando Wellsie le dice que es ha llegado la hora de cambiarse. En la planta baja los hombres ya están listos.
Beth se viste con un largo vestido blanco y sigue a Wellsie escaleras abajo hacia el sótano. Cuando entra en la recámara, ve que Wrath tiene puesta una túnica negra de raso y pantalones. Los hombres están colocados en fila, vistiendo ropas similares con unas dagas de aspecto peligroso colgadas de cinturones enjoyados. Butch y Marissa también están allí, al igual que Fritz, el mayordomo. Wrath le sonríe desde detrás de sus gafas oscuras. Tohrment se acerca a ella. Vamos a tratar de hablar la mayor parte del tiempo en español para que puedas entenderlo. Ella asiente. Él le pide a Wrath que se adelante y luego se dirige a ella. Este macho pide que le aceptes como tu hellren, dice Tohrment. ¿Le tomarás si es digno? Sí, responde ella, sonriéndole a Wrath. Tohrment se vuelve hacia Wrath. Esta hembra considerará tu propuesta. ¿Te pondrás a prueba por ella? Lo haré, responde Wrath. ¿Te sacrificarás por ella? Lo haré, repite Wrath. ¿La defenderás de aquellos que quieran hacerle daño? Lo haré, repite Wrath. Tohrment da un paso atrás, sonriendo. Wrath la rodea con sus brazos y la besa. Beth lo abraza y siente como si hubiera llegado al hogar.
Pero entonces Wrath se aparta. Desabrocha el cinturón de su túnica y se la quita, revelando su torso desnudo. Wellsie se coloca detrás de Beth y le sostiene la mano. Todo va a estar bien, susurra Wellsie. Simplemente respira conmigo y no te preocupes. Beth mira a su alrededor alarmada mientras Wrath se quita sus gafas oscuras y se arrodilla delante de sus hombres. Fritz trae una mesa pequeña con una jarra y el tazón de plata que ella le vio llenar cuando estaba en la planta alta.
Tohrment se sitúa frente a Wrath. ¿Cuál es el nombre de tu shellan? Se llama Elizabeth, dice Wrath. Tohrment desenfunda su daga y se inclina sobre la espalda desnuda de Wrath. Beth jadea y se abalanza hacia adelante pero Wellsie la sujeta. Te estás casando con un guerrero, susurra Wellsie. Así es como hacen cosas. Pero está mal, exclama Beth. No quiero que él… Wellsie la interrumpe. Déjale conservar su honor frente a sus hermanos, le dice con apremio. Él te está entregando su cuerpo. Ahora es tuyo. Beth lucha, repitiendo que no necesita hacer eso para probarse ante ella. Pero esto es lo que él es, dice Wellsie. ¿Le amas? Sí, dice Beth, cerrando los ojos. Entonces debes aceptar sus costumbres, replica Wellsie.
Uno a uno, los hombres de Wrath dan un paso al frente y le hacen la misma pregunta antes de desenfundar la daga e inclinarse sobre su espalda. Cuándo han acabado, Tohrment toma el tazón de sal y lo echa en la jarra. La derrama sobre la espalda de Wrath y luego seca su piel con una inmaculada tela blanca. Tohrment toma la tela, la enrolla, y la mete en una caja profusamente adornada. Se coloca frente a Wrath. Levantaos, mi señor, le ordena. Wrath se pone en pie y Beth ve un diseño en su espalda, a la altura de sus hombros. Tohrment le entrega a Wrath la caja y le dice: Lleva esto a tu shellan como símbolo de tu fuerza y tu valentía, así ella sabrá que eres digno de ella y que tu cuerpo es ahora suyo para ordenarlo.
Wrath se da la vuelta y cruza la habitación. Beth examina su rostro con ansiedad. Parece estar perfectamente. De hecho, realmente resplandece de amor, sus pálidos ojos ciegos brillan. Él se deja caer de rodillas, inclina su cabeza, y sostiene en alto la caja. ¿Me tomarás como tuyo?, pregunta. Con las manos temblorosas ella acepta la caja y se siente aliviada cuando él se pone de pie y la rodea con sus brazos. Se aferra a él con fuerza mientras los demás irrumpen en gritos de alegría y aplausos. No quiero volver a pasar por eso nunca, susurra ella. Él se ríe y le dice que mejor se prepare por si tienen hijos.
Las celebraciones se prolongan toda la noche y Butch y Marissa pasan el tiempo hablando. Cuando el amanecer se acerca, están en el piso de arriba de la casa, mirando los alrededores. Marissa se da la vuelta y le dice que debe irse. Se siente más relajada con el humano y piensa que es muy atractivo. Butch se acerca a ella lentamente. Se ve terriblemente serio. Durante toda la noche ella ha tenido la sensación de que él ha estado esforzándose para que se encuentre a gusto. El cambio en él la intriga. ¿Qué ocurre?, pregunta. Quiero besarte, responde él en voz baja. Ella percibe su deseo y su contención. Ansiosa pero sin sentirse atemorizada, ella avanza unos pasos y siente cómo le pone las manos suavemente sobre los hombros. Cuando le roza los labios con los suyos los siente suaves y gentiles. Ella cierra los ojos y se apoya en él. Un sonido, parecido a un gruñido de satisfacción, retumba en el pecho de él. Él profundiza el beso, deslizando la lengua dentro de su boca y acariciando la de ella. Siente el calor de sus manos en la cintura, su corazón latiendo de forma firme y agitada contra el de ella, su cuerpo agitándose salvajemente pero manteniéndolo controlado con firmeza. Él se aparta y sus ojos le examinan el rostro como si temiera haber ido demasiado lejos. ¿Eso estuvo bien?, pregunta suavemente. Ella sonríe. Ha sido hermoso, responde. Una hembra no podría pedir un primer beso mejor. Los ojos de Butch brillan con sorpresa. Marissa le rodea el rostro con las manos. Hagámoslo de nuevo, dice, atrayéndole hacia ella.
Beth y Wrath pasan el día siguiente durmiendo después de que su mobiliario fue puesto nuevamente en el lugar. Esa tarde después de la puesta del sol, Wrath y los hermanos hablan con Butch, que les dice lo que sabe acerca de la academia de artes marciales, que no es mucho. Queda decidido que los hermanos saldrán en grupo, se infiltrarán en el lugar, y atacarán. A petición de Wrath, Butch accede a quedarse en la casa con Beth y protegerla. Wrath le dice a Beth que sólo sale para ocuparse de algunos asuntos. No quiere preocuparla, pero ella no es tonta. Mientras los hombres se arman, ella intenta mantener a Wrath en casa. ¿Qué puede ser tan importante?, le exige. Se trata de algo relacionado con la muerte de tu padre, dice él. Debemos descubrir quién lo hizo. Tu padre merece ser vengado. Beth finalmente le deja ir, pero se queda preocupada.
En los suburbios, el señor X y Billy, que ahora es conocido como el señor R, salen de la granja del señor X. El señor C no aparece porque ha sido asesinado por otro lesser en una pelea territorial. Su plan es mantener bajo vigilancia la casa de Darius y esperar a que el legendario guerrero vampiro que reside allí regrese al amanecer. El señor X ha llevado la red y los dardos. Le parece irónico estar yendo a la casa del guerrero que él hizo volar en pedazos. Él había asumido que, dado que el vampiro dueño de esa casa había muerto, ningún otro vampiro iría a quedarse allí porque el lugar era peligroso. Cuando llegan, se instalan fuera de la mansión. Sospechan que los guerreros vampiro han salido, pero parece que al menos hay una hembra allí dentro.
Dentro, Marissa llega y ella y Butch permanecen con Beth. Beth se siente como la tercera en discordia y les pide que vayan arriba. Ella estará bien. Butch considera la idea, y después de comprobar puertas y ventanas y activar el sistema de seguridad, asiente ya que él y Marissa permanecerán en la salita que está al otro lado del vestíbulo. Eso es lo máximo que está dispuesto a ceder. Beth se acurruca en el sofá en la sala de estar.
El señor R explora la casa con sus prismáticos y ve a Beth. Esta vez voy a atrapar a esa perra, le dice al señor X. Quiero golpearla hasta que sangre. El señor X lo considera y sugiere un cambio en el plan. ¿Te gustaría atraparla en este mismo momento?, le pregunta al señor R.
Beth oye que algo golpea la ventana. Se acerca y mira hacia afuera. No hay nadie allí. Un momento más tarde, una explosión hace tambalear la mansión. Es arrojada contra la pared. Cuando Butch entra corriendo a la habitación, dos hombres atraviesan el hueco que hay dónde estaba la ventana. Uno de ellos se detiene y dispara contra Butch. Y el otro es Billy Riddle.
Wrath y los hermanos están luchando contra los lessers dentro de la academia de artes marciales cuando siente una terrible sensación en el centro del pecho. Se retira de la batalla tan pronto como puede y se desmaterializa hacia la mansión. Se encuentra con un caos. Butch ha caído, el sistema de alarma está sonando, Marissa está histérica, y Beth ha desaparecido.
El señor X y el señor R llegan a la granja con Beth, atada de manos y piernas. El señor X está muy contento con el giro inesperado que han tomado las cosas. Al ser una hembra, ella le ofrece ciertas nuevas oportunidades de tortura. Además, el guerrero vendrá tras ella. Es obvio que ella deber ser su esposa o su novia o su hermana. Así que es un doble trofeo. Dos por uno. La meten dentro.
Dado que Beth se ha alimentado de él, Wrath puede sentir donde está y se materializa frente a la granja. Irrumpiendo por la puerta, vence a ambos lessers en una lucha feroz. Beth se libera de sus ataduras, y con una fuerza física que nunca tuvo antes, ataca a Billy Riddle. Lo derriba y cuando Wrath le lanza una daga, apuñala a Billy y él se desintegra. Aunque ha vencido al señor X, Wrath está gravemente herido. Beth corre a su lado. Usando el teléfono de Wrath, llama frenética al móvil de Butch, esperando que alguien atienda la llamada.
Responde Marissa. Cuando oye lo que le ha ocurrido a Wrath, Marissa, que ya ha llamado a su hermano para que le ayude a tratar la herida de Butch, le pide a Havers que vaya con Wrath. Cuando su hermano se rehúsa a mirarla a los ojos, ella tiene la terrible sospecha de que él ha tenido algo que ver con el ataque. Llena de ira, se enfrenta a él y exige que ayude a Wrath. Havers, que todo este tiempo a estado en conflicto consigo mismo por lo que ha hecho, admite su culpa y se desmaterializa hacia la granja. Es evidente que Wrath está próximo a la muerte y la única esperanza es que se alimente. Havers empieza a enrollarse la manga cuando Beth le aparta del camino. Usa tu muñeca, le dice Havers. Wrath finalmente toma la sangre de Beth y se estabiliza lo bastante como para meterle en un coche. Tienen que llevarlo, porque él es incapaz de proyectarse a sí mismo. Es demasiado peligroso quedarse en la casa de Darius y está a punto de amanecer. Deciden ir a la casa de Havers. Hacen falta los dos para llevar a Wrath hasta el laboratorio.
Después de un largo día de angustiosa espera, Wrath recobra el conocimiento. Mientras Beth le abraza y llora, por primera vez él odia su existencia como guerrero. Ahora que Beth es su esposa, no quiere que esté expuesta a la violencia. Se abrazan el uno al otro hasta que Havers entra en el laboratorio con Marissa. Havers parece estar agonizando y admite ante Wrath lo que hizo. Se ofrece a aceptar la venganza de Wrath en un ritual que dará como resultado la muerte de Havers. Wrath se niega. Ahora están en paz, por todo lo que Wrath le hizo a Marissa durante todos esos años.
Cuando los hermanos aparecen en la casa de Havers, Wrath y Beth aceptan una invitación para ir a la casa de Tohrment y Wellsie así Wrath puede terminar de recuperarse. Wrath está todavía demasiado débil para desmaterializarse, así que Beth, Butch y Marissa deciden conducirle hacia al oeste. Mientras circulan por la carretera, Beth le sonríe a su esposo vampiro, pensando en que ella había pedido una aventura. Y joder, mira lo que había conseguido.

Epílogo

Un mes más tarde, en el rancho que Tohrment y Wellsie tienen en Colorado, los hermanos están en la sala de mando preparándose para salir de caza. Wrath ha asumido su papel como líder de los hermanos y ha aceptado su posición como Jefe de su raza. Los vampiros han comenzado a venir a él, a pedirle que resuelva disputas y bendiga a sus hijos, deberes tradicionales del Jefe que no han sido atendidos desde la muerte del padre de Wrath. Beth se está adaptando a su papel como uta-shellan del Jefe. Butch y Marissa son felices, pero continúan luchando con las implicaciones de su mortalidad.
Mientras los hermanos se preparan para salir, Wrath frunce el ceño cuando ve a Beth con una daga. ¿Qué estás haciendo?, le pregunta. Voy contigo, dice ella. ¿Por qué?, exige él. Para pelear, responde ella. Oh, no, no lo harás, replica Wrath, porque te prohíbo que luches. Beth levanta la barbilla. ¿Disculpa? Me lo prohíbes, dice. Cuando los dos se enfrentan, los hermanos salen precipitadamente de la habitación.
Al otro lado de la puerta, los hermanos escuchan voces furiosas algo amortiguadas. ¿Quién creéis que va a ganar esta vez?, pregunta Tohrment. Los hermanos hacen sus apuestas. La puerta se abre. Sale Wrath con aspecto feroz y poniéndose la chaqueta de cuero. Un momento después, aparece Beth, llevando dos pistolas y una daga. Ella está sonriendo. Cuando los hermanos se ríen, Wrath rodea a Beth con el brazo y la besa. Ninguno parece demasiado sorprendido, les dice a sus hermanos. Sí, bueno, responde Tohrment. Todos apostamos por ella.
Juntos, Wrath y Beth desaparecen en la noche.

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