lunes, 30 de mayo de 2011

GUIA DE LA HERMANDAD DE LA DAGA NEGRA/Los Dossieres de la hermandad Zsadist

Zsadist, hijo de Ahgony

—Estaba muerto hasta que me encontraste, aunque respiraba. Estaba ciego, aunque podía ver. Y entonces llegaste tú…y estuve despierto.
 —Amante Despierto, Capítulo 49

Edad: 230
Ingresó en la Hermandad:           1932
Estatura:       1.98 metros
Peso122 a 127 kilos
Color del cabello:   Multicolor, corte al rape
Color de ojos:          Amarillo cuando está tranquilo, negro cuando está enfadado
Marcas físicas identificativas:     Bandas de esclavo tatuadas en negro alrededor del cuello y muñecas; cicatriz recorriéndole el rostro desde la frente hasta la boca dónde le deforma el labio superior; extensas cicatrices en la espalda; pezones con piercings (hechos por el mismo); un aro en el lóbulo izquierdo; cicatriz de la Hermandad en el pectoral izquierdo; los nombres de BELLA y NALLA grabados en la piel a lo largo de la espalda y los hombros en la Antigua Lengua.
Nota:  Después de años de no saber leer ahora a aprendido a leer y escribir.
Tiene un gemelo idéntico, Phury
Armas preferidas:  SIG gemelas de calibre 40. Solían ser las manos
Descripción: Zsadist se arrodilló junto a uno de los lessers, su rostro con cicatrices estaba distorsionado por el odio, tenía el destrozado labio superior torcido hacia atrás y los colmillos largos como los de un tigre. Con el cabello rapado y las mejillas hundidas bajo sus pómulos, parecía el Grim Reaper ; y como la muerte, se sentía cómodo trabajando en el frío. Llevaba solo un jersey de cuello alto negro y amplios pantalones negros, iba más armado que vestido: la cartuchera con las dagas que era característica de la Hermandad de la Daga Negra cruzada sobre su pecho y dos cuchillos más sujetos a sus muslos. También llevaba una pistolera en la cintura con dos SIG Sauers.
No es que no usara la nueve milímetros. Cuando mataba le gustaba hacerlo cuerpo a cuerpo. En realidad, era el único momento en que se acercaba a alguien.
             —Amante Despierto, Capitulo 1
Emparejado con:    Bella


Preguntas personales (contestadas por Z)

Última película:      Los albóndigas (gracias, Rhage)
Ultimo libro:           Oh, ¡los lugares a donde irás! del Dr. Seuss a mi niña
Programa de TV favorito:            Realmente no tengo ninguno
Ultimo programa de TV:  Los Simpson (los cuales sí me gustan)
Ultimo juego:          Monopoly con Wrath
Temor más grande:           Despertar y encontrar que todo ha sido un sueño
Amor más grande: Bella
Bóxer o slip: (en blanco)
Reloj: Timex. Soy partidario de la eficiencia
Coche:                       Porsche 911 Carrera 4S, gris oscuro. Como he dicho, soy partidario de la eficiencia
¿Qué hora es mientras rellenas este cuestionario?   
Medianoche (esta noche es mi descanso)
¿Dónde estás?        
En la oficina del centro de entrenamiento
¿Qué llevas puesto?          
(en blanco)
¿Qué hay en tu armario? 
(en blanco)
¿Qué fue lo último que comiste?
            Una manzana Granny Smith
Describe tu último sueño:          
(en blanco)
¿Coca cola o Pepsi?            Coca cola
¿Audrey Hepburn o Marilyn Monroe?           
Oh, por favor. Eso es ridículo
¿Kirk o Picard?      
¿Quiénes?
¿Rugby o béisbol?
            Los deportes me aburren
¿Parte más sexy de una hembra?          
Eso solo le incumbe a Bella
¿Qué fue lo primero que le dijiste?      
No se que estás haciendo aquí, aparte de joderme el entrenamiento.
Su respuesta fue:   
Lo siento. No lo sabía.
Lo último qué le has regalado:  
Hay una parte de mí que quisiera alardear y hacer de cuenta que fue un objeto o algo. Pero pienso que el último y mejor regalo que le he hecho alguna vez fue asumir la responsabilidad comenzando a ser un verdadero padre para Nalla.
La cosa más atractiva sobre ella es:
            Todo. Cada centímetro de su piel, cada mechón de su cabello, cada esperanza y sueño que hay en sus ojos, y todo el amor de su hermoso corazón.
Última vez que reíste:
            Cuando Bella me hizo cosquillas hace unos diez minutos.
Última vez que lloraste:  
No es asunto de nadie excepto de Bella.

Mi entrevista con Zsadist

Después de salir de la habitación de Rhage, permanezco durante un momento en el vestíbulo escuchando los sonidos de la mansión. En la planta baja, oigo a T-Pain retumbando en la sala de billar y a las bolas del billar golpeando una contra otra. Al otro lado del vestíbulo, en el comedor, los doggen están quitando los platos después de la Primera Comida, sus voces son suaves y súper alegres… lo que supongo que significa que hay mucha porcelana y plata para limpiar. Detrás de mí, a través de las puertas cerradas del estudio de Wrath, oigo al rey y a Beth discutiendo...

Zsadist:                      Hey
JR: (girando bruscamente sobre los talones)  Hola…
Z:        No quería asustarte

Zsadist da mucha impresión en persona. Ahora está realmente grande, muy diferente de cómo estaba antes de encontrar a Bella. ¿Si fuera a poner la mano en su pecho? Quizás llegaría a cubrir uno de sus pectorales, pero sería estirándola. Junto con su cuerpo, su rostro también se ha rellenado, y esa cicatriz, aunque sigue siendo muy notable, como siempre, no parece tan descarnada porque las mejillas no están talladas tan agudamente. Esta noche lleva puestos vaqueros de cintura baja (Sevens, creo) y una camiseta negra de TEAM PUNISHMENT . Shitkickers en los pies y una SIG enfundada bajo cada brazo.

JR:       No quería saltar como he hecho.
Z:        ¿Quieres entrevistarme?
JR:       Si a ti te parece bien.
Z: (se encoge de hombros)   Bah. En realidad no me molesta. Con tal de que pueda elegir qué responder.
JR:       Por supuesto que puedes. (Miro por encima del balcón). Podemos hacerlo en la biblio…
Z:        Vamos.

Cuándo un macho como Z dice, Vamos, tú le sigues por dos razones: Una, él no va a hacerte daño, y dos, no permitirá que nada te hiera. Así que no hay razón para no ir.
Tampoco hay razón para preguntar por el tema del dónde. Seguro, no va a herirte, pero ¿quieres realmente molestarlo? Nop.
Bajamos la gran escalera a un ritmo rápido, y cuando llegamos al recibidor, cruzamos la representación del manzano, dirigiéndonos hacia el vestíbulo. Los doggen que estaban en el comedor alzaron la vista y aunque estaban vestidos con el uniforme formal, blanco y negro de los mayordomos, sus sonrisas eran tan sociables y tranquilas como un día de verano. Z y yo les saludamos con la mano al pasar.
Z sostuvo ambas puertas del vestíbulo abiertas para mí.
Afuera en el patio, inspiré profundamente. El aire del norte del estado de Nueva York es como agua helada con gas. Entra en tus senos nasales y baja hasta tus pulmones con un chisporroteo. Lo adoro.

Z: (Sacando del bolsillo la llave del coche) Pensé que podíamos dar un paseo.
JR:       Que fabulosa idea. (Siguiéndolo hacia el Porsche 911 Carrera 4S gris acero). Este coche es…
Z:        Mi única posesión, realmente. (Me abre la puerta y espera mientras me deslizo en el asiento del pasajero)

Mientras da la vuelta hasta el lado del conductor y entra, tengo un caso grave de envidia. Los Porsches son coches deportivos de lujo, pero sus raíces están en las carreras y se nota. No tiene excesivos artilugios abarrotando el salpicadero. Nada de asientos mullidos. Nada de estilo quisquilloso. Todo en él habla de funcionalidad y poder de alto nivel
Este es sinceramente el coche perfecto para él.
Z arranca el motor, y la calculada vibración que viene de atrás expresa fuerte y claramente el número de caballos de fuerza que hay bajo el maletero. Mientras gira sobre el camino empedrado, rodeando hábilmente la fuente que ha sido vaciada para pasar el invierno, maniobra con el embrague y la palanca de cambios continuamente.
Atravesamos las puertas del complejo, y el viaje de descenso de sea cual sea la montaña en la que estamos para mi se convierte en tan solo una mancha a causa del mhis. Después de salir al llano tomamos varias curvas y líneas rectas, y cuando puedo volver a enfocar el paisaje, estamos en uno de los innumerables cruces de la Ruta 22. Z dobla a la izquierda y la abandona. El Porsche está entusiasmado por la demanda y se clava en el pavimento como si los neumáticos tuvieran puntas de metal y el motor estuviera propulsado por combustible de aviones. Mientras volamos hacia delante, mi estómago forma un charco en la cuna de mis caderas y me aferro al asidero de la puerta, pero no por temor a chocar… a pesar de que Z no tiene los faros encendidos y el tablero de mandos no esté iluminado. No, en la noche sin luna, no existe nada más que el Porsche y la suave carretera, y me siento como si volara. El hecho de que me agarre es un intento de mantenerme en tierra contra la sensación de ingravidez que me invade.
En ese momento me doy cuenta de que no quiero estar atada. Suelto mi mano.

JR:       Esto me recuerda a Rhage y Mary
Z: (sin apartar los ojos de la carretera)       ¿En qué sentido?
JR:       Una noche, cuando se estaban enamorando, la llevó de paseo en su GTO.
Z:        ¿Lo hizo?
JR:       Sip.
Z:        Bastardo romántico, ¿verdad?

Conducimos por la carretera, o podría haber sido por la galaxia, y aunque no puedo ver las curvas y las colinas, sé que él puede. La metáfora de la vida es ineludible: cada uno de nosotros en el asiento de nuestro destino, conducidos por un camino que no podemos ver, por alguien que si puede.

JR:       Vamos a algún sitio.
Z: (riendo suavemente)        ¿Ah, sí?
JR:       No eres del tipo de conducir sin más.
Z:        Quizá he pasado página.
JR:       No. Es tu naturaleza, y no algo que necesites arreglar.
Z: (examinándome)  ¿Y dónde crees que voy?
JR:       No me importa. Sé que nos llevarás y volveremos a salvo y por eso merecerá la pena el viaje.
Z:        Esperemos que sea así.

Conducimos en silencio y es algo que no me sorprende. Tú no entrevistas a Z. Tú te sientas y abres un espacio y quizá él lo llene y quizá no.
La siguiente ciudad más o menos grande cerca de Caldwell está a unos buenos treinta minutos desde los puentes del centro pero solo a unos doce minutos del complejo de la Hermandad. Cuando entramos en su periferia, Z enciende los faros en observancia de las leyes. Pasamos por una gasolinera Exxon, una tienda de helados Stewart, un McDonald y un montón de tiendas no pertenecientes a cadenas como la peluquería The Choppe Shoppe, la imprenta y gráficos Browning y la Pizzería Luigi. Los aparcamientos están iluminados como algo sacado de una pintura de Edward Hooper , charcos de luz solidificada alrededor de coches aparcados, máquinas de hielo y contenedores. Me llama la atención cuántos alambres están suspendidos de poste telefónico a poste telefónico y la manera en que los semáforos se balancean por encima de los cruces. Es el sistema nervioso del cerebro de la ciudad, pienso para mis adentros.
El silencio no resulta incómodo. Acabamos en Target .
Z entra en el aparcamiento y se dirige hacia un espacio retirado lejos de los seis coches aparcados que están apiñados alrededor del conjunto de puertas del frente del establecimiento. Mientras nos acercábamos al lugar escogido, la imponente luz que hay sobre nosotros se oscurece… probablemente porque él la apagó mentalmente.
Salimos y mientras nos dirigimos hacia el edificio de color caramelo con su diana roja, Z se acerca a mí más de lo que jamás ha hecho. Está a mi derecha, medio metro detrás de mí, y a causa de su tamaño se siente, como si estuviera encima de mí. Está realizando ese asunto de la protección y lo tomo como un gesto de amabilidad, no de agresión. Mientras caminamos, nuestros pasos sobre el pavimento frío son como dos voces diferentes. Los míos son Shirley Temple. Los suyos son James Earl Jones.
Dentro de la tienda, no le gustamos al guarda de seguridad. El policía de alquiler se endereza en la división que demarca la sección de comida y pone la mano sobre su spray de pimienta. Z lo ignora. O por lo menos, asumo que Z lo hace. El hermano sigue detrás de mí, así que no puedo ver su rostro.

JR:       ¿Qué sección?
Z:        A la izquierda. Espera, quiero un carro.

            Después de conseguir uno, nos dirigimos a… la sección de bebés. Cuándo llegamos a los expositores de bodys y calcetines diminutos, Z se me adelanta. Trata la ropa que hay en las estanterías de la manera más suave, como si ya estuvieran en el cuerpecito firme de Nalla. Llena el carrito. No me pregunta qué pienso sobre lo que está comprando, pero eso no es una falta de respeto hacia mí. El sabe lo que quiere. Compra camisas pequeñas y mullidos pantaloncitos en toda clase de colores. Zapatos diminutos. Un par de manoplas que parecen pertenecer a una muñeca. Luego vamos a la sección de juguetes. Bloques. Libros. Suaves animales de peluche

Z:        Lo siguiente es la sección de automoción, luego música y DVDS. También libros.

Está a cargo del carrito. Lo sigo. Compra Armor All  y un conjunto de paños de gamuza. Luego el nuevo CD de Flo-Rida. Un libro de cocina de Ina Garten . Cuándo pasamos por la sección de comida, agarra una bolsa de Tootsie Pops. Nos detenemos en la sección de ropa para caballeros, y escoge dos gorras de béisbol de Miami Ink. En el departamento de artículos de escritorio toma algunas hojas de papel blanco grueso y de excelente calidad y una caja de lápices de colores. Agarra una bufanda de punto de un profundo color rojo de la sección de accesorios para señoras y luego hace una pausa frente a un expositor de cadenas de plata con dijes colgados de ellas. Escoge una que tiene un pequeño corazón de cuarzo colgando de la cadena y la coloca con mucho cuidado encima de la ordenada pila de bodys.
Pensé que estaba siendo cuidadoso con la manera en que tocaba la ropa de bebé a causa de lo que eran, pero de hecho, trata todas los objetos con el mismo respeto. Tiene el aspecto de un asesino y su expresión es tan amenazadora como el negro de sus ojos, pero sus manos nunca son rudas. Si toma algo de un estante, de un anaquel o de un expositor y no lo quiere, lo devuelve a su lugar. Y si encuentra un suéter que ha sido arrojado en un montón o un libro que ha sido colocado en el estante incorrecto por otro cliente o una camisa que está torcida en una percha, lo arregla.
Z tiene un alma amable. En el corazón, es igual a Phury.
Vamos a pagar, y el tipo de veinte años que está en la caja registradora alza la mirada hacia Z como si el hermano fuera un dios. Cuando miro como escanean todos los artículos, me doy cuenta de que el propósito del viaje no es solamente el de comprar las cosas, sino que también pretende dar un mensaje. Estos artículos son su entrevista. Me está demostrando cuánto ama a Nalla, a Bella y a sus hermanos. Cuán agradecido está.

JR: (suavemente).   La bufanda roja es para Beth, ¿correcto?
Z: (se encoge de hombros y saca una cartera negra)       Sip.

Ah… porque un regalo para Beth es también un regalo para Wrath. Y apuesto que el Armor All es para los tres chicos, para lustrar el Hummer de Qhuinn. Pero no hay nada para…

Z:        No hay nada que pueda comprarle. No hay nada que quiera y un regalo le haría sentir peor.

Tohr. Dios, Tohr…
Después de que Z paga con una AmEx negra, pasamos por delante del guarda de seguridad, que mira las bolsas blancas y rojas como si tuviera visión de rayos X y pudiera haber armas en ellas… aunque la tienda no venda click-click-bang-bangs.
Fuera, ayudo a Z a poner sus compras en el minúsculo asiento trasero del Porsche. Se desborda y acabo sentada con algunas en los pies y otras en el regazo.
Estamos en silencio durante todo el camino a casa, hasta que llegamos al mhis que rodea el complejo. Mientras el paisaje se enturbia otra vez, miro a Z.

JR:       Gracias por llevarme.

Hay una pausa, uno que dura tanto que me figuro que no va a haber respuesta. Pero entonces el reduce la marcha mientras nos acercamos a las puertas de la mansión.
Z: (echándome un vistazo y asintiendo una vez). Gracias por venir.

Amante Despierto

Los personajes
Zsadist
Bella
Phury
John Matthew
Rehvenge
El señor O
El señor X
El señor U(stead)
Wellsie
Tohr
Sarelle, prima de Wellsie
Lash, hijo de Ibex
Qhuinn, hijo de Lohstrong
Blaylock, hijo de Rocke
Catronia (Ama de Z cuando era esclavo de sangre)

Lugares de interés (todos en Caldwell, Nueva York, a no ser que se especifique lo contrario):
La mansión de la Hermandad (localización no revelada)
La granja de Bella, situada en una carretera privada saliendo por la Carretera 22
Centro de persuasión de la Sociedad Lessening, al este de la Big Notch Mountain, a treinta minutos en coche del centro de la ciudad.
La casa de Tohr y Wellsie
La casa de la familia de Rehvenge
ZeroSum (esquina de la calle Trade y la Décima)

Resumen
Zsadist, un antiguo esclavo de sangre y el integrante más temido de la Hermandad de la Daga Negra, encuentra el amor mientras rescata a una hermosa hembra de la aristocracia del retención obsesiva de un violento lesser.

Frase inicial:   ¡Maldita sea Zsadist! No saltes…
Frase final:     Bella… y Nalla.
Publicado:      Septiembre del 2006
Páginas:         368
Palabras:        136.445
Primer borrador:       Noviembre del 2005 — Marzo del 2006


Comentarios de la profesión

Creo que con Z, comenzaré con algo de Amante Oscuro. Esto es del comienzo del libro, cuándo Wrath convoca a la Hermandad a una reunión después del asesinato de Darius cometido por el Fore-lesser, el señor X. Para expresarlos de alguna forma Zsadist hace toda una entrada, algo así:

La puerta principal se abrió de golpe, y Zsadist entró en la casa.
Wrath lo miró furioso.
—Gracias por venir, Z. ¿Has estado muy ocupado con las hembras?
—¿Qué tal si me dejas de joder? —Zsadist se dirigió a un rincón y permaneció alejado del resto.
—Amante Oscuro, Capítulo 4

Cuando vi por primera vez a Zsadist entrando en la casa de esa forma, asumí que era un antagonista. Tenía que serlo. Su esencia estaba legítimamente demasiado jodida como para ser un héroe. Y luego la impresión que me había dejado se volvió todavía peor con esta escena dónde Beth se despierta y lo encuentra allí:

El hombre que se erguía sobre ella tenía ojos negros, sin vida, y un rostro de duras facciones surcado por una cicatriz dentada. Llevaba el cabello tan corto que prácticamente parecía rasurado. Y sus colmillos, largos y blancos, estaban al descubierto.
……
—Soy hermoso, ¿no crees? —su fría mirada era algo salido de una pesadilla de lugares oscuros dónde no había lugar para la esperanza, del mismo infierno.
Olvida la cicatriz, pensó. Sus ojos eran lo más aterrador de él.
Y estaban fijos en ella como si estuviera tomándole las medidas para hacerle una mortaja.
O para mantener sexo con ella.
Apartó su cuerpo de él. Empezó a mirar a su alrededor buscando algo que pudiera usar como arma.
—¿Qué pasa, no te gusto?
Beth miró hacia la puerta, y él rió.
—¿Piensas que puedes correr con suficiente rapidez? —dijo él, sacándose los faldones de la camisa de los pantalones de cuero que llevaba puestos. Sus manos se posaron sobre la bragueta—. Estoy condenadamente seguro de que no puedes.
—Amante Oscuro, Capítulo 29

Sí, bien, así que no es un héroe. Sin embargo, el asunto es, que las voces de mi mente gritaban que él iba a tener su propio libro e iba a acabar con un VFS.
Oh, grandioso. Fantástico. Y no iba a ser la última vez en el curso de escribir esta serie que me quedé como: TIENES que estar tomándome el pelo… no puedo sacar algo así adelante.
No obstante, hacia el final de Amante Oscuro, estaba seducida… y totalmente decidida a escribir la historia de Z. Los momentos decisivos para mí fueron dos escenas de ese libro. Una es el encuentro de Beth con Zsadist en la despensa cuando están preparando la comida para su ceremonia de emparejamiento (Capítulo 34 ). En ese intercambio, Z revela que no tiene ninguna intención de herir a Beth y que no le gusta que le toquen. La otra escena es poco después de la ceremonia. Los votos han sido pronunciados y el grabado hecho y la Hermandad da una serenata a la pareja:

Pero entonces, en un tono alto y entusiasta, una voz se elevó, sobresaliendo entre las demás, entonando las notas cada vez más altas. El sonido del tenor resultaba tan claro, tan puro, que erizaba la piel, era como un cálido anhelo en el pecho. Las dulces notas volaron hasta el techo con toda su gloria, convirtiendo la estancia en una catedral y a los hermanos en su altar.
El que estaba cubierto de cicatrices, el que no tenía alma, tenía la voz de un ángel
—Amante Oscuro, Capítulo 45

Al final de AO, tenía tanta necesidad de escribir a Z que por única vez, dicté el orden de libros en contra de lo que veía en mi mente. Z se suponía que era el último de la serie, el remate final de los diez libros (que incluía a Wrath, Rhage, Butch, V, Phury, Rehvenge, Payne, John Matthew y Tohrment). Pero el asunto fue que, cuando vendí la serie de la Hermandad, el primer contrato fue para tres libros. En el momento en que fue hecho el trato, lo paranormal era excitante, pero la gente ya estaba empezando a especular cuando llegaría el mercado a la cima y empezaría a caer en términos de popularidad. No estaba segura de si tendría la oportunidad de escribirlos todos.
Llamadme optimista, ¿huh?
Fue con ese estado de ánimo que me enfrenté al futuro y cuando terminé Amante Oscuro y comencé a esbozar Amante Eterno, supe que si no ponía a Zsadist en papel nunca conseguiría superarlo. Así que lo adelanté.
 Escribirle fue como si me arrancaran los intestinos, y hubo veces en las que tuve que levantarme y alejarme del ordenador. Pero salió como lo vi en mi mente y le quiero más que a cualquier otro héroe sobre el que haya escrito jamás. Aunque fue complicado. Z era un verdadero sociopata. La dificultad era presentarlo de una manera que fuera a la vez fiel a su patología y aún así lo suficientemente simpático para que los lectores vieran lo que yo había visto en él y comprendieran por qué Bella se enamoró de él.
Hubo dos claves. Una fue su reacción al secuestro de Bella, y la otra fue su pasado como un esclavo de sangre y sus repercusiones sexuales. Ganar la simpatía de los lectores para Z fue una clásica exposición de mostrar-y-no-contar-la-situación. El libro comienza con Z absolutamente decidido a rescatar a Bella. Muy heroico, y el altruismo está justificado a pesar de ser contrario a su naturaleza porque es obvio que ve la situación de Bella a través de la lente de su propio cautiverio y abuso: no pudo ayudarse a si mismo, pero seguro como el infierno que puede ayudarla a ella. Y después de liberarla, la trata con gran gentileza. Bella se convierte en el catalizador para que el pueda expresar algo cálido y protector, y sus interacciones con ella equilibran sus escenas más sádicas y masoquistas.
Y luego está el lado sexual de las cosas. Mostrando a Z mientras aún es propiedad del Ama a través de una serie de escenas retrospectivas, el lector puede ver por sí mismo que él fue convertido en el monstruo que ha llegado a ser, que no ha nacido así. Los problemas sexuales que tiene Z con Bella, y que fueron introducidos en Amante Eterno, son la evidencia de que los traumas que sufrió no solo lo acompañan hasta el día de hoy, sino que le poseen y le definen como macho. Por lo menos hasta que Bella entra en su vida.
Había posibilidades reales de que Z no transmitiera una imagen heroica y estaba realmente nerviosa cuando se lo di a mi editor para que lo leyera por primera vez, porque no estaba segura de si lo había conseguido. No obstante le amó, igual que los lectores. Yo también, aunque tengo que decir que no lo he vuelto a leer desde que revisé sus galeradas… y es el único libro mío que no he abierto cuando volvió a mi después de ser encuadernado.
Creo que va a pasar mucho tiempo antes de que lo lea. Y quizá no lo haga nunca.
Una palabra acerca del proceso de editorial/publicar. Muchas personas, autores que aún no han sido publicados al igual que lectores, me preguntan cómo funcionan exactamente las diferentes etapas de la producción y cuánto tiempo toma cada una de ellas. Para mí, todo el asunto entero demora cerca de nueve meses.
Una vez que termino el bosquejo, el cual me toma por lo menos un mes, se lo envío a mi editora, quien lo lee. Después de sentada la base, me pongo a trabajar, tomando lo que está en el bosquejo para darle cuerpo, añadiendo descripciones, diálogos y narración. Tiendo a escribir la mitad del libro, luego vuelvo atrás para leer y corregir ese bloque de material. Esta relectura es crítica para mí. En los libros de la Hermandad hay tanta cosa en desarrollo que no quiero arriesgarme a perder la pista de todos los giros de las tramas y el desarrollo de los personajes. Cuándo llego al punto medio otra vez, termino el libro de una vez. Todo este proceso de primera redacción generalmente tiene una duración aproximada de cuatro meses escribiendo los siete días de la semana.
Típicamente me tomo una semana libre y dejo que el manuscrito se asiente mientras trabajo en otras cosas. Esta interrupción es realmente importante para que cuando vuelva pueda mirarlo con nuevos ojos… y si no consigo tener un período de reposo, realmente no creo que el borrador acabe tan bien como debería. Cuando regreso al libro, generalmente me toma otras seis semanas hacer la pesada remodelación que lleva asociado el poner las escenas en el orden correcto, cortar los capítulos en el punto correcto y en el momento en que se da la intensidad emocional apropiada. Luego me tomo otro par de semanas para pulir, pulir y pulir.
A esta altura los ojos se me ponen borrosos y me dan mareos, porque cuanto más cerca del final estoy, más largos son mis días… generalmente dos semanas antes de entregar algo, trabajo de catorce a dieciséis horas al día. Cuándo llegamos a cualquier noche de jueves que se supone que es la fecha tope para enviarlo (siempre es un jueves así los manuscritos se dejan caer el viernes), imprimo el libro entero, subo a mi coche en un estado de autómata y con un par de mustios pantalones de chándal conduzco a través de la ciudad hasta Kinko’s , donde lo envío por FedEx a mi editora.
Generalmente las cajas para manuscritos pesan cerca de cuatro kilos y cuestan cien dólares el envío.
Después de que mi editora lee el material, repasamos juntas lo que pensamos que está bien y lo que podría ser aún más poderoso. También repasamos las bases de cualquier cosa que pueda resultar un poco excesiva para el mercado ya sea sexualmente o en términos de violencia. Lo que más adoro acerca de mi editora es que me permite ser fiel a lo que veo y no da órdenes. Su colaboración está centrada en asegurarse de que lo que está en mi mente acaba en la página con el mejor impacto posible… y cualquier cambio o aditamento es decisión mía y solamente mía.
Después de esa reunión editorial, vuelvo y rehago el manuscrito, ajustándolo, consiguiendo palabras más precisas, desarrollándolo donde es necesario. Para entonces los capítulos están dispuestos, el orden de las escenas es sólido, los picos y los valles de las emociones y la acción realmente ronronean juntos, así que más o menos se trata de afinar. Eso y la edición de párrafos. Soy increíblemente meticulosa con las palabras, los diálogos y la fluidez, y repaso todas y cada una de las palabras de los manuscritos una y otra vez. Nada se siente jamás lo suficientemente bueno.
Para esta fase del proceso normalmente me tomo seis semanas, y el manuscrito crecerá en longitud de páginas con cada repaso exitoso que hago. Un primer borrador para mí tiene cerca de quinientas páginas, a doble espacio con el tipo de letra Times New Roman de 12. (Por alguna razón no puedo escribir en Courier, aunque muchos autores lo hacen…ese tipo de letra me jode la palabra). Cuando termino el borrador final, generalmente el manuscrito está alrededor de la marca de las seiscientas páginas.
Cuándo he terminado con las revisiones, es hora de otro viaje al Kinko’s en una tarde de jueves, llevando los pantalones de chándal de la noche de los muertos vivientes otra vez. Generalmente mi editora y yo hacemos sólo un ciclo de revisión, no debido a que yo sea una trabajadora milagrosa o un genio, sino porque soy realmente crítica con de mi propio trabajo y le doy una paliza tremenda al material antes de que ella consiga verlo.
Lo siguiente son las correcciones del manuscrito. Después de que mi editora lee el libro otra vez y lo aprueba para su publicación, el manuscrito va a una correctora, que verifica a ver si hay palabras sueltas, repasa problemas gramaticales, ortografía, fallos de continuidad entre escenas y asuntos de la línea de tiempo. También pone las anotaciones de composición tipográfica… que son como los puntos y rayas de un alfabeto Morse con bolígrafo rojo.
Probablemente debería confesar que no creo que las correctoras reciban mis trabajos con alegría. En mis libros uso mucho el lenguaje vernáculo. Personalmente, pienso que el llamado «lenguaje común» es más interesante y acertado que el «inglés apropiado»; es apasionado y poderoso de una forma que «por consiguiente vos sois culo y vos sois codo» simplemente no lo es. Estoy muy agradecida a la correctora que solemos usar porque ella no trata de golpearme la cabeza con El Manual Chicago de Estilo (la biblia de referencia para la conveniencia gramatical).
Cuándo la copia corregida regresa, reviso el manuscrito, respondo a cualquier pregunta que haya en los márgenes, stet o acepto cualquier adición de palabras o sustracciones (stet es la palabra que utilizas para rechazar lo que la correctora ha hecho), y consigno cualquier asunto que a mi editora y a mi se nos haya ocurrido durante las revisiones. Generalmente mis manuscritos son bastante limpios, pero todavía logro encontrar cosas que me fastidian. Cuándo leo mi escrito, es como pasar la mano por una tela que debe ser lisa, sin costuras. Las cosas que no son fluidas me irritan muchísimo y tengo que trabajar y rehacer las palabras hasta que ya no sienta lugares ásperos.
Después de enviar el manuscrito corregido de vuelta, el siguiente paso son las galeradas. Las galeradas son una impresión de ocho-y-medio-por-once de exactamente lo que saldrá en el libro encuadernado… piensa en abrir un libro por cualquier separación de página, y las galeradas son lo que está reproducido a la izquierda y a la derecha. Reviso todo en este formato y siempre quiero quejarme y cambiar demasiado. Sinceramente nunca estoy satisfecha.
Así que ese es mi proceso y tengo que decir que con Zsadist fue complicado, porque algunas de las escenas que había en él no quería escribirlas, mucho menos editarlas. Incluso para este compendio, dónde he estudiado todos los otros libros escogiendo pasajes para los dossieres… no pude hacer lo mismo con Z.
Lo cuál es raro, porque de todos los machos y hombres sobre los que he escrito alguna vez, él es mi favorito. Sin excepciones. Pero hay mucho en su historia que es realmente perturbador.
¿Qué escenas me llegaron? Todavía están en mi mente tan vívidamente que no necesito abrir Amante Despierto para recordarlas. Uno de las más duras para mí de escribir fue la secuencia donde el guardia privado al que solía servir cerveza cuando era el chico de la cocina, conduce a Z a la que iba a ser su celda durante los siguientes cien años. Acaba de ser violado por el Ama por primera vez y es tan inocente y está muy herido y aterrorizado. Ninguno de los machos quiere mirarlo, ni tocarlo ni compadecerse de él. Piensan que es impuro aunque sea una víctima. Cuando camina, llorando, con los restos en su cuerpo de lo que el Ama ha utilizado sobre él, mi corazón se rompió absolutamente.
Es simplemente espantoso.
Otra escena que me mató categóricamente fue cuando Bella encuentra a Z en el suelo de la ducha, restregándose, tratando de limpiarse lo suficiente para que ella se alimente de él. Se está frotando la piel desnuda, pero a pesar de todo el jabón que utiliza y la fricción que ejerce, todavía se siente absolutamente corrupto.
Luego está la escena donde Z la fuerza a hacerle daño para poder culminar sexualmente.
Pero también hay secciones que no tratan acerca de Z y que no quiero volver a releer.
Cuando me adentraba en el libro supe que la muerte de Wellsie iba a ser dura para los lectores. Fue dura para mí. Lloré cuando escribí la escena donde Tohr está abajo en la oficina del centro de entrenamiento con John Matthew y llama a su casa, esperando que Wellsie conteste, rogando que se encuentre bien. En el momento en que vuelve a marcar su número, la Hermandad aparece en la puerta de la oficina. La voz de Wellsie sale por el receptor cuando la llamada activa el buzón de voz al mismo tiempo que le informan a Tohr que ha sido asesinada.
Algunos lectores y otros autores dicen que fui valiente al matar a un personaje principal. Otros se sintieron realmente decepcionados por mi elección creadora. Aunque respeto totalmente ambas perspectivas, el tema es que, para mí no fue valor ni una elección en absoluto. Fue simplemente lo que sucedió. Supe todo el tiempo que matarían a Wellsie; lo único que me sorprendió fue que sucediera tan pronto como lo hizo en función de la serie. Pensé que sería más adelante en los libros, pero el asunto es, que las escenas que veo no siempre vienen cronológicamente, así que no siempre sé el cuándo.
Como una nota aparte, diré que para aquellos que tuvieron problemas con su muerte tuvieron menos problemas cuando expliqué que no fue un cálculo melodramático por mi parte y que básicamente me paralizó. Creo que si trabajas con personajes con quienes los lectores sienten una conexión cercana, y suceden cosas malas, siempre que demuestres que estás lejos de resultar indiferente, que de hecho tienes el corazón roto y estás preocupada y triste, entonces es menos probable que los lectores se sientan caprichosamente manipulados.
Algunas reflexiones más acerca de Z…
Bella debería haber tenido más protagonismo.
En los libros de la Hermandad, mis heroínas no siempre consiguen suficiente atención o espacio en la página, y sé por qué. Una de mis debilidades como escritora, que se hace evidente en la serie, es que me meto tanto en las cabezas y las vidas de mis héroes que las hembras principales corren el riesgo de ser eclipsadas.
Mirad, lo bueno sobre los hermanos es que los veo con total claridad.
Lo malo sobre los hermanos es que los veo con total claridad.
Escoger qué poner y qué filtrar es difícil para mí, y no sólo en términos de la vida de los hermanos. La serie como un todo siempre está avanzando en mi mente: se suceden cambios en la guerra; Wrath cada vez discrepa más con la glymera; están llegando desafíos de las relaciones anteriores de los hermanos y están siendo superados. Nada es estático en el mundo, y no siempre sé que dejar a un lado.
Volviendo a Bella como un ejemplo que hace al caso. Desearía haber dedicado más tiempo a mostrar de qué forma la afectó emocional y psicológicamente la experiencia de haber sido retenida en las manos del señor O. Hubo alguna mención de las repercusiones, pero podría haber habido más. Claro que ella obtiene la (dudosa) satisfacción de matar a su captor al final, pero creo que quizás debería haber mostrado más de ella procesando su secuestro delante de los lectores así ellos podrían haber sabido como se encontraba y como lo iba llevando.
¿En cuanto al romance? Bella era perfecta para Zsadist… definitivamente es la única hembra que podía imaginarme que lograría llegar a conmoverlo (y él es realmente el único macho lo suficientemente fuerte como para lograr su respeto…me refiero a que, ¡Hola, Rehvenge es su hermano!).
Son una gran pareja… Recuerdo la primera vez que se encuentran en Amante Eterno. Z está dándole puñetazos a ese saco en el gimnasio y Bella se tropieza con su entrenamiento. Se siente instantáneamente atraída hacia él mientras lo observa desde atrás, e incluso después de que él se da la vuelta y ve su rostro con la cicatriz y recibe una muestra de su desagradable actitud, todavía sigue sintiéndose atraída por él (Capítulo 9 ).
Los principios de su conexión mutua me llegaron hacia el final de ese libro. En la fiesta que Rhage da para su Mary en la mansión de la Hermandad, Bella se estira y toca el cabello de Phury por curiosidad. Z la está observando desde las sombras y se acerca:

Como una ardiente ráfaga, se lo imaginó mirándola mientras sus cuerpos estaban unidos, su rostro a unos pocas centímetros del de ella. La fantasía hizo que levantara el brazo. Quería pasar la yema de sus dedos a lo largo de su cicatriz hasta llegar a la boca. Solo para saber como era su textura.
Con un rápido movimiento hacia el costado, Zsadist esquivó el contacto, sus ojos llameaban como si lo hubiera conmocionado. La expresión fue rápidamente enterrada.
Con un tono de voz categórico y frío le dijo:
—Cuidado, mujer. Muerdo.
—¿Alguna vez dirás mi nombre?
—Amante Eterno, Capítulo 38

Llega Phury y los separa. Llevando a Bella a un lado, hace una declaración que era muy cierta antes de que ella entrara en la vida de Z:

—Mi gemelo no está quebrado. Está destruido. ¿Entiendes la diferencia? Si estuviera quebrado, tal vez podrías arreglarlo. ¿Al estar destruido? Todo lo que puedes hacer es esperar para enterrarlo.
—Amante eterno, Capítulo 38

Más tarde esa noche, Bella acaba por seguir a Z a su dormitorio. La visita no termina como ella espera, con ellos juntos en la cama. En vez de eso aprende algo acerca de este duro guerrero por el que se siente tan atraída. Este párrafo es después de que él casi la toma, cuando se detiene y rueda alejándose de ella sobre el suelo embaldosado:

Jesús, su cuerpo estaba en malas condiciones. Su estómago tenía forma cóncava. Los huesos de sus caderas sobresalían en la piel. Debía ser cierto que sólo bebía de humanas, pensó. Y no debía comer mucho en absoluto.
Se concentró en las bandas de tatuajes que recubrían sus muñecas y su cuello. Y en las cicatrices.
Quebrado no. Destrozado.
Aunque se avergonzaba de admitirlo ahora, la oscuridad que había en él había constituido la mayor parte de su encanto. Era tal anomalía, un contraste para lo que conocía de la vida. Esto lo hacía mucho más peligroso. Excitante. Sensual. Pero eso había sido una fantasía. Esto era la realidad.
Él sufría. Y no había nada sexy ni emocionante en ello.
—Amante Eterno, Capítulo 40

Como dije antes, el secuestro de Bella fue parte de la razón por la que acabaron juntos, porque Z se abrió emocionalmente a ella de una manera que no habría sucedido de otro modo. Pero pienso que Bella igual habría logrado llegar a él, porque tiene una gran combinación de fuerza y compasión. Sin embargo es realista, y hacia el final del libro, cuando Z la aparta, se retiró de la relación. La forma en que se estaban alejando, junto con otras influencias en su vida, es lo que impulsa a Z a hacer algunos cambios importantes.
Tengo que decir que, para mí, la manera en que termina Amante Despierto con el epílogo fue genial. Z está de regreso en el gimnasio ejercitándose, dónde Bella lo vio por primera vez, pero cuando entra y trae a la pequeña Nalla a ver a su papá, tienes la sensación de cuán lejos han llegado. Lo juro, ¿cuándo Z se da la vuelta y le guiña al aprendiz mientras sostiene a Nalla en brazos?
«Suspiro»
Pero ese es el asunto: Como he dicho, la realidad para mí en esta serie es que las vidas de estas personas no se detienen solo porque su libro termine. Y de eso se trata la novela que viene en esta Guía para Entendidos. Es lógico que Z tuviera problemas a la hora de establecer un vínculo con su hija, y realmente valoro la oportunidad que se me presentó de mostrar esa parte de su desarrollo como macho, hellren y padre.
Y hablando de familia… Phury. No puedes hablar de Z sin mencionar a Phury. Phury me ha fascinado desde esa escena en Amante Eterno cuando regresa de haber golpeado a Z en base a su petición. Los ojos vacíos de Phury cuando sale del túnel que lleva al centro de entrenamiento se quedaron clavados en mí y me moría por ver dónde acababa él y cómo se enamoraba. Y luego, en Amante Despierto, llega aún más lejos por su gemelo. Pienso que la escena en dónde Phury se hace la cicatriz en su propia rostro logra llegar realmente al centro del problema en el que está, tanto psicológica como emocionalmente. Toda su vida se ha sentido consumido por el secuestro de su gemelo y la esclavitud a la que le sometieron, y el rescate de Z no libra a ninguno de ellos de su sufrimiento. Cuándo Phury se afeita la cabeza y pone una daga en su propio rostro para tomar el lugar de su gemelo y entregarse al lesser que secuestró a Bella, se convierte en la personificación física de Zsadist.
Después habrá más de Phury, pero es casi demasiado heroico, para sobre equilibrar el antiheroísmo de Z con una personalidad de auto sacrificio que llega a un grado perjudicial.
Una última cosa. . . Rehvenge. . . Ah, Rehv. Tener oportunidad de mostrarle fue una de las grandes alegrías de este libro. Era y es tan explícitamente sensual y tan absolutamente el tipo malo que estaba ansiosa de escribir su libro aún en aquellos tiempos.
Y Rehv fue significativo por otra razón.
Con él fue, en Amante Despierto, la primera vez que deliberadamente intenté disimular la identidad de un personaje. El Reverendo, propietario de un club y narcotraficante, y Rehvenge, el hermano aristocrático y arrogante de Bella, eran la misma persona, pero no deseaba que el lector lo supiera hasta el final, cuando Z y Bella van a la casa de su madre. La manera en que manejé el ardid fue que en su mayor parte mostré a Rehv a través de los puntos de vista de otras personas, y cuando había algún PDV suyo propio, tuve cuidado de que no hubiera revelaciones de su parte que permitieran al lector hacer la conexión. Fue, como diría Butch, perversamente intrincado. Revisé, literalmente, todas y cada una de las palabras que aparecían en los párrafos de Rehv para asegurarme de que no hubiera indicios y de que sus apariciones le hicieran creíble en ambos papeles.
Bueno, supongo que he hablado suficiente acerca de Zsadist y su libro. Butch está, como siempre, deseando algo de atención, y luego todavía falta recorrer a Vishous y a Phury.
Creo que concluiré con el hecho de que aún estoy enamorada de Z y que siempre lo estaré.
Y eso lo dice todo.

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