viernes, 27 de mayo de 2011

GUIA DE LA HERMANDAD DE LA DAGA NEGRA/PARA LOS ESCRITORES

Consejos y preguntas frecuentes

Como esta sección es para escritores, creo que comenzaré por hacer una lista de mis ocho reglas para escribir enumerándolas en un bonito grupito:

I. PERSISTE Y REINVENTA
II. ESCRIBE EN VOZ ALTA
III. SÉ DUEÑO DE TU PROPIO TRABAJO
IV. LAS LINEAS ARGUMENTALES SON COMO TIBURONES
V. El DERECHO ADQUIRIDO POR TRABAJO ES LA MEJOR INVERSION
VI. EL CONFLICTO ES EL REY
VII. LA SORPRESA CREÍBLE ES LA REINA
VIII. ESCUCHA A TUS RICE KRISPIES

Escribir es una tarea ardua, y la publicación es un negocio en el que es difícil entrar y sobrevivir, para ni hablar de prosperar en él. Pero aquí esta el tema. Realmente no sé de muchas cosas en la vida que no sean difíciles. Ser madre es difícil, y también lo es ser profesor o contable o atleta o estudiante. Lo que quiero decir es, que no estoy segura de que escribir sea más atemorizante o descorazonador o excitante que cualquier otra cosa. De lo que estoy segura es que las ocho reglas de arriba me han traído hasta aquí… y espero que continúen ayudándome a atravesar los altibajos de mis emprendimientos.
Gran cantidad de escritores, tanto prepublicados como ya publicados, se acercan a mi en busca de consejo. Siempre me siento halagada, pero también un poco perdida al describir cómo hago lo que hago o porqué ha funcionado hasta ahora (y nunca doy por sentado que vaya a seguir funcionando). No obstante, habitualmente, hago un par de recomendaciones para cada una de las diversas fases del proceso, las cuales siguen más abajo. De todas formas, me gustaría señalar, (y esto es importante) que este consejo es para gente que esté intentando ser publicada. NO TIENES que escribir solamente para ser publicado. Durante años yo escribí para mí misma y era perfectamente feliz haciéndolo así. Lo que viene a continuación es para gente que está haciendo algo que es enteramente específico… y hay que destacar que un libro publicado es un animal muy distintivo pero NO EL SINE QUA NON.
Ahora voy a intentar bajarme de mi tribuna improvisada. Pero creo que es importante para la gente saber que si escribes, eres un autor. Punto. No necesitas una editorial o consumidores que validen lo que estás haciendo. Conseguir poner un libro en las estanterías de venta al público es solo una avenida que algunas personas eligen explorar… pero no la única. Recopilar la historia oral de tu familia para la siguiente generación o escribir en diarios para registrar tus pensamientos para ti mismo o garabatear la descripción de una tormenta sin más razón que el placer que te da ver cómo los relámpagos viajan a través del cielo negro… todo eso cuenta y todo importa.
Bueno, consejos para aquellos que quieren ser publicados:

1. Acaba un libro. Incluso aunque no te guste, o no creas que es lo bastante bueno, termina uno de tus proyectos. La disciplina es una misión crítica para publicar, y no importa lo tentadoras que puedan parecer otras ideas que tengas en mente, llega hasta la página final en al menos uno de tus PED (Proyectos En Desarrollo). Si te das cuanta que te distraes con el zumbido de nuevos personajes o conceptos, escríbelos en un cuaderno de notas o en un documento de Word y guárdalos para más tarde. Pero enséñate a ti mismo a acabar lo que empieces. Escribir puede ser una lata. Puede ser nada más que una serie de diminutos pasos incrementales que te vuelvan loco. En cada uno de los libros de la Hermandad, particularmente mientras los revisaba, he querido gritar de frustración porque estaba convencida de que estaba trabajando en el libro más largo de la historia y que NUNCA iba a acabarlo. Eso es parte del proceso.

2. Encuentra a otros escritores. Me uní al Romance Writers of America[1] (www.rwanational.org) después de haber acabado mi primer proyecto comercializable, y he conocido a todos mis amigos escritores a través de RWA. Hay reuniones locales a lo largo del país, cadenas de e-mail en las que puedes participar, concursos en los que puedes participar con tus escritos, conferencias regionales, y una revista que sale todos los meses con toneladas de información. Adicionalmente, cada año hay una gran convención nacional, que resulta genial para establecer contacto con otros escritores y ofrece oportunidades de encuentros con editores y agentes, así como clases dadas por expertos. RWA también tiene en su web increíbles recursos del oficio y el negocio… esencialmente todo lo que tiene que ver con la escritura romántica. Si quieres ser publicado, te recomiendo enérgicamente que te unas, pero RWA no es el único grupo disponible. Y si quieres ser publicado en otro género, hay otros lugares sin ánimos de lucro que asimismo fomentan la implementación de una red sobre contenidos específicos (como el misterio, el terror o la ciencia-ficción).

3. No escribas para el Mercado, pero sé estratégico. En términos de subgéneros (como paranormal, suspense romántico o histórico), si hay algo de moda que los editores están comprando, nunca hace daño tomar parte si lo que está siendo comprado es algo sobre lo que tú legítimamente estás escribiendo. Los hermanos y yo somos un ejemplo de esto. Del mismo modo, si hay algo sobre lo que quieres escribir pero no se está vendiendo muy bien, si tu meta es ser elegido por una editorial, puedes considerar explorar alguna de tus otras ideas y ver si están en un subgénero que se esté moviendo un poco más. NO OBSTANTE, habiendo dicho esto, si escribes sobre algo que te apasiona, tu entusiasmo se va a notar en las páginas y aportará a la experiencia de una mejor lectura… y las cosas cambian. Lo que ahora está de moda puede ser reemplazado por otra cosa al año siguiente. Conserva tus manuscritos rechazados… nunca sabes si en el futuro podrás reenviarlos a alguna otra persona o de otra forma.

4. Escribe tu libro para ti mismo, y luego considera a quién puede gustarle. Es una buena idea saber lo que las editoriales individuales/editores están comprando, y una vez que has acabado con un proyecto, es sensato, enviarlo al lugar correcto: por ejemplo, no querrías enviarle una novela romántica medieval a un editor que está buscando paranormal (después hablaremos más del tema de cómo darte cuenta de quién está comprando qué). Lo mejor de tener un buen agente es que ellos sabrán en qué escritorio colocar tu trabajo. A algunos editores les gusta trabajar con cosas oscuras, a otros les gusta la comedia, y las personalidades compatibles siempre son un plus en la relación autor/editor. Si aún no has encontrado un agente y estás presentando tu obra sin uno, pregunta a otros autores cuyo material sea similar al tuyo con quién están trabajando (pero, repito, hablaremos más del tema de la búsqueda autor/editor un poco más adelante).

5. Colecciones o título independiente es una elección personal. Hay un par de caminos distintos que explorar cuando se trata de ser publicado en novela romántica, y no estoy hablando en términos de subgénero. Las dos principales para libros impresos son las colecciones versus los títulos independientes. Las colecciones, como las Ediciones Especiales Silhouette o Intrigas Harlequin, son historias cortas que encajan en unas pautas claras diseñadas por las editoriales en términos de contenido y número de páginas. Los títulos independientes son más largos, y son libros autónomos. Hay ventajas y desventajas en ambos: para acceder a los editores de colecciones no necesitas un agente, mientras que en general, si quieres vender un título independiente, vas a necesitar representación. Las colecciones, por tanto, son realmente un buen lugar para empezar (y un MONTON de autoras súper exitosas como Elizabeth Lowell, Suzanne Brockmann, Lisa Gardner y Jayne Ann Krentz comenzaron con ellos). Además, las colecciones pueden ayudarte a encontrar un hueco en el mercado un poquito más rápido, porque las pautas para la entrega son claras… hay líneas para ofrecer suspense, paranormal, humor, lo que se te ocurra. Le digo a mis colegas que miren en www.eharlequin.com la lista de las colecciones y sus pautas de entrega. EHarl, como lo llamamos, tiene además tremendos recursos para la profesión.
En mi carrera, es como que yo comencé al revés, haciendo primero libros independientes y luego, cuando tenía intención de seguir haciendo novela romántica contemporánea pasé a las colecciones mientras los hermanos estaban empezando. Adoro escribir mis libros de colecciones (Ediciones Especiales Silhouette bajo el nombre de Jessica Bird), y son un gran recreo después de los libros de La Hermandad… al ser más ligeros y rápidos, me limpian el paladar. Sin embargo, debo decir, que solo por el hecho de que son cortos no los encuentro apreciablemente más fáciles de escribir… el buen trabajo es difícil sin importar la cantidad de páginas que tenga.
En cuanto al mercado de los libros independientes, comparado con ser elegido para escribir en una colección, puede ser más competitivo, y como dije, se da más frecuentemente la etapa de necesitar un agente que limita un poco. De todas formas, en un título independiente tienes más libertad en cuanto a cantidad de páginas, contenido y tramas secundarias además de que existe la posibilidad de ganar más dinero… aunque también es más riesgoso. Si no vendes bien, existe la creencia popular de que te rechazarán más rápidamente que si estuvieras escribiendo para colecciones.
La elección depende de dónde estés en tus escritos y la clase de historias que quieras escribir. Y no es del tipo de cosa que deba ser una o la otra. Puedes intentarlo con un título independiente o comenzar con colecciones, en realidad solo se trata de qué es lo que te apetece y a cuál piensas que se adapta mejor tu material.

6. Una observación acerca de las publicaciones on-line. No tengo mucha experiencia con las publicaciones on-line, así que a mis colegas habitualmente les recomiendo que consulten con amigos míos que han sido editados de esa forma y tienen conocimientos de primera mano acerca de cuáles son los mejores en términos de apoyo al autor y ética comercial. Pienso que las publicaciones on-line proporciona una muy buena oportunidad para la edición profesional y que son una gran vía para dar a conocer tu nombre en el mercado mucho más rápido de lo que sería posible de otra forma. También pienso que pueden ser innovadoras en cuanto al tipo de contenido que publican y que puede ser un lugar notable para lograr publicar un proyecto que de otra forma podría ser considerado demasiado subido de tono o controvertido. Realmente pienso que los autores deberían tener cuidado… y pienso que acudir a aquellas compañías que están mejor establecidas y hacer que alguien de afuera lea el contrato antes de firmarlo, es una medida inteligente (además de pertinente en CUALQUIER emprendimiento de negocios).

7. Los representantes son convenientes. Según lo que tengo entendido por los editores a los que conozco, en los últimos años, sus pilas de sensiblerías han ido creciendo en una proporción geométrica. No estoy precisamente segura del porqué… tal vez sea el advenimiento de los ordenadores, ¿quien podría saberlo? Pero éste fenómeno, unido al hecho de que en este momento se encuentran sometidos a gran presión para la publicación, significa que los editores estén comprensiblemente aún más sobrecargados y sean más cautos de lo que lo habían sido nunca.
Aquí es dónde entran en juego los representantes. Los editores que conozco usan a los representantes como una especie de portal para seleccionar proyectos, y confían en sus recomendaciones cuando se trata de elegir qué material analizar y tal vez por cual hacer una oferta. Un buen representante mantiene relación con editores de todos los niveles, de todas las casas y sabe a qué lugar llevar las propuestas. Además, pueden garantizar tu trabajo con su reputación, dándote así aún más credibilidad.
Un buen representante no tiene porqué ser tu amigo y no debería serlo. Deberían decirte las cosas que tú no deseas oír y ser honestos en cuánto a tu posición dentro de la profesión y hacia dónde te diriges. Todos son diferentes de igual forma que cada autor es diferente. Algunos quieren tener opinión en cuánto al contenido, otros le dan importancia a la publicidad; algunos son comprensivos, otros te ponen cara de perro bulldog. La clave es encontrar una conexión que a ti te funcione. Y recuerda es una relación como cualquier otra. Sé profesional y honesto, y espera lo mismo a cambio, y nunca, jamás mates al portador de las noticias. Si tu representante está haciendo bien el trabajo, vas a oír cosas que no te gusten o que desearías que fueran distintas. El asunto es que deben trabajar juntos para resolver los problemas y hacer llegar el trabajo a tanta gente como sea posible.

8. ¿Cómo encuentro un agente o editor? El mejor consejo que te puedo ofrecer es que vayas a buscar la versión más reciente de Writer’s Market. Este volumen de referencia anual es un gran guía de lo que los agentes y editores están buscando para comprar. Las listas están agrupadas por agente (o agencia) y también por editores, y proporciona nombres, direcciones e informes de quién está buscando representar a quién o adquirir qué. RWA también confecciona un informe anual de agentes y editores que está específicamente dedicado a romance (otro gran don que viene con la afiliación). Además, si conoces autores que ya han publicado, también sirve de ayuda hacerles preguntas y averiguar quién los representa y los publica, que les parece su agente y editor/es, y que tipo de de experiencias han tenido. A veces hasta puedes conseguir que alguno de ellos le pase tu obra a su representante, lo cuál puede ser de gran ayuda… aunque es algo que tienes que esperar que te ofrezcan, no algo sobre lo que debieras presionar a otro autor para que haga.
Puede que conseguir un representante, te cueste más de un intento lo mismo que ser elegido por un editor, pero se trata de persistir y reinventarte hasta que lo logres. Y cuando se trata de agentes, si no puedes encontrar a uno que se haga cargo de ti, eso no significa necesariamente que no tengas suerte, porque repito, algunos editores no los requieren.

9. Múltiples envíos requieren una divulgación completa. Ciertamente mandar el mismo proyecto a un par de agentes distintos (o editores, si no tienes representante) al mismo tiempo reduce potencialmente la duración del proceso, pero también puede colocarte en una situación difícil si más de uno de ellos quiere representarte o publicarte. Si te decides a realizar múltiples envíos, divulga el hecho directamente… y asegúrate de no enviárselo a representantes o editores que rechazan los envíos múltiples.

10. Actúa profesionalmente. Y esto es en todos los aspectos. Asegúrate que tus entregas estén comprobadas ortográficamente y apropiadamente paginadas con tipo de letra y márgenes adecuados (Times New Roman 12 o Courier 10, espaciado doble, todos los márgenes de dos centímetros y medio) y que esté sujeto con una gomita. Cuando hables con colegas, sé educado y conciso. Si tienes una entrevista con un editor o con un representante en una conferencia, vístete adecuadamente. Llega a tiempo… si te comprometes a entregarle algo a alguien en una fecha determinada, déjate un tiempo de margen para emergencias y entrega el material el día prometido. Escribe notas de agradecimiento. Habla bien de los demás o cierra el pico. Seguro, que a varias de estas cosas podrías responderme con un No-me-digas-Sherlock, pero son importantes. Dios mediante vas a hacer carrera en el negocio, así que bien podrías empezar a construirte una reputación y un buen nombre desde el primer día.

11. No entregues demasiado rápido. Este punto fue de una ENORME importancia en mi caso. Estoy hablando de tu material. Siempre se siente una tremenda tentación de terminar lo que sea en lo que estés trabajando lo más rápido posible para entregárselo a tu representante/editor… o al menos así me ocurría a mi. Sin embargo, el asunto es que, sólo tienes una oportunidad de causar una primera impresión, y te sorprendería el tipo de faltas que puedes encontrar en tu trabajo si lo compruebas una vez más con un nuevo enfoque. Mi regla general era (y es) FORZARME a mi misma a aparcar cualquier proyecto en el que estuviera trabajando hasta poder darle un último repaso general. Era brutal porque por supuesto sentía curiosidad por saber qué iba a decir mi representante y el editor y si me lo comprarían. Pero el asunto es que nunca me arrepentí de haber esperado.
Tengo un ejemplo perfecto. Mi primer libro publicado, Leaping Hearts, no fue el que le presenté a mi primer representante. Lo escribí durante el proceso de tratar de encontrar alguien que me representara. Cuando me seleccionaron, sabía que LH era mucho mejor que lo que le había enviado, así que en ese momento le dije a mi representante que esperara hasta que pudiera hacerle llegar el nuevo material. Al final retrasé la salida al mercado un par de meses para poder lograr que LH saliera bien. Pero fue la decisión acertada, y mi representante estuvo de acuerdo conmigo. Leaping Hearts fue un libro mucho más fuerte y se vendió rápidamente.
El asunto es que, debido a mi carácter siempre deseo entregar antes del plazo estipulado, pero apurarse puede comprometer el trabajo. Con esto no quiero decir que caigas en una parálisis debido al análisis, dónde revisas el material tantas veces que terminas aplastándolo de tanto editarlo. Pero existe un período de maduración para la escritura que se debe respetar, con el tiempo ya te darás cuenta cuál es en tu caso y cuántas revisiones precisas hacer.

12. Promoción. Una vez que le has vendido a una editorial y has pasado por todo el proceso de edición y producción que culminan con tu libro siendo encuadernado dentro de los confines de su cubierta, te vas a poner a considerar las varias opciones de promoción.
He hablado con cientos de autores, representantes y editores acerca de la promoción porque, como todo el mundo, todavía estoy tratando de darme cuenta de cuáles cosas funcionan y cuáles no. ¿Y sabes cuál parece ser el consenso general? (y esto fue después de conversar con autores enormemente exitosos y poderosas casas editoriales, puedes creerlo).
Nadie. Tiene. Ni. La. Más. Mínima. Idea.
Parece no haber un nexo cuantificable entre la actividad promocional realizada por una autor y la venta de libros. No obstante, habiendo aclarado esto, hay cosas que los autores pueden hacer para brindarle su apoyo a lo que su editor está haciendo por él.
a. Ponte una marca a ti mismo, y elabora tus promociones alrededor de esa marca. Pregúntate qué tipo de libros escribes y crea una definición. Por ejemplo, J.R. Ward es paranormal oscuro y erótico, y todo lo que hago para promocionarme tiene ese cariz paranormal oscuro y erótico.
b. Definitivamente establece una presencia en la web. Consigue un sitio web que refleje tu marca y procúrate una dirección de correo dónde los lectores puedan ponerse en contacto contigo y tú puedas responderles.
c. Considera abrir un foro interactivo. Puede ser un foro de mensajes para tus lectores, un Grupo Yahoo! o un blog (ya sea sólo o junto a otras personas), participa activamente, establece un compromiso y sé entusiasta con tu trabajo en la red.
d. Ofrece un boletín periódico de noticias. Yo estoy un poquito atrasada en este aspecto, justo ahora he desarrollado uno, pero al menos tengo mi foro de mensajes y mi Grupo Yahoo! para dar con antelación las noticias de mis lanzamientos y de mis apariciones en público. Para bien o para mal, las dos primeras semanas de un lanzamiento son una época de consíguelo-o-fracasa, y cuánto más cantidad de gente sepa que tienes algo nuevo en los estantes, más posibilidades hay de que lo compren durante esos primeros catorce días críticos.
e. Prepara días de invitados en otros blogs/foros de mensajes/Grupo Yahoo!. Participa en la red con tus amigos y ve quién está dispuesto a recibirte un día cercano al de tu próximo lanzamiento. Conduce un concurso para generar movimiento, o habla acerca de algún tema interesante relacionado con tus libros o tu persona.
f. Firmas y Conferencias. Concurre a ellas y sé sociable.
g. Objetos para marketing y promociones. Marca páginas, bolígrafos y otros obsequios pueden ayudar a que tus lectores y libreros te tengan en mente.
Todo lo dicho anteriormente ciertamente puede ayudar… pero todo ello también consume tiempo. Para mi, la escritura tiene que ser lo primero, y debo asumir las culpas en cuanto a todas las otras cosas que podría estar haciendo en la parte promocional. El tema principal es que, debes escribir el mejor libro posible… y luego preocuparte de cómo promocionarlo. Hubo muchos momentos en los que he tenido que tomar decisiones acerca de qué cosas no tenía que hacer porque debía escribir. Sin embargo, es difícil, y sé de muchos autores que luchan con este tema. Debes desenvolverte bien en el mercado si se supone que vas a seguir siendo publicado… pero hay muchas cosas que nosotros como autores no podemos controlar, y a veces parece que la promoción es la única manera que tenemos de incrementar las ventas.

Y ahora… el consejo más importante que me hayan dado nunca.
La regla de oro: Haz lo mejor que puedas desde el sitio en el que te encuentres. Este concepto decepcionantemente simple me transformó, y fue un regalo que vino en el momento justo: si examinas los agradecimientos de mis libros, verás que siempre agradezco a la «incomparable Suzanne Brockmann». Hay una condenadamente buena razón para ello.
Déjenme que les describa una escena. Tiempo atrás, en el mes de julio del año 2006, acudí a la Convención Nacional de la RWA que se realizó en Atlanta, Georgia. A esa altura, Amante Oscuro había salido en septiembre del año 2005, y contra todo pronóstico o expectativa, había permanecido en la lista del New York Times durante tres semanas después de su lanzamiento. Lo cuál NO tenía ningún sentido por muchos motivos. Luego, en marzo del 2006, fue publicado Amante Eterno y le fue aún mejor, permaneciendo en la lista extendida aún más tiempo y vendiéndose espectacularmente bien. Los lectores estaban comenzando a entusiasmarse con los hermanos, mi editor estaba realmente entusiasmado y mi representante estaba absolutamente encantada y Amante Oscuro fue nominado a los RITA como mejor paranormal…
Y yo estaba… a punto de tener un ataque de nervios.
Lo que pasa es que, un año antes de todo esto, había asumido que nunca más me iban a publicar.
Cuando fui a Atlanta, estaba a punto de perder la razón. No tenía idea de porqué los hermanos parecían estar funcionando tan bien en el mercado, no tenía ningún tipo de control sobre si continuarían funcionando bien, y me resultaba increíblemente difícil pasar de ser yo misma (una grotesca escritorcita con bóxer y zapatillas) a ser J. R. Ward (esto dicho, como, una especie de mujer maravilla).
 Ahora bien, unos años antes había tenido la buena fortuna de conocer a Suz Brockmann a través del capítulo de la RWA dedicado a Nueva Inglaterra, y me sentí, como la mayoría de la gente que conozco, sobrecogida por ella y su éxito. También era una fan de su obra, habiéndola leído durante años.
Además, era (y es), como dicen, endiabladamente agradable.
Por un golpe de suerte, Suz accedió a verme para tener un rápido cara-a-cara en esa reunión del RWA en Atlanta, y mi madre y yo nos encontramos con ella en un rinconcito escondido del enorme vestíbulo del hotel. Mientras nos sentábamos, quería darle una buena impresión y tratar de no exteriorizar lo perdida y aterrorizada que me sentía. Y estaba aterrorizada. De cierta forma me es más difícil lidiar con las buenas noticias que con las malas porque confío menos en ésas… y en ese momento realmente estaba al final de mis fuerzas debido a la inseguridad, el miedo y el desconcierto.
 En definitiva, Suz y yo estábamos hablando y me estaba dando todos estos grandes consejos respecto a la profesión y todo eso… y en el fondo de mi mente estaba pensando, no te descontroles, no te avergüences a ti misma
Casi lo logro. Hasta que me hizo blanco de su bondad.
Hacia el final de nuestra reunión, Suz puso la mano en el pequeño bolso de lona que había llevado y sacó un libro. Inclinándose hacia delante, dijo casualmente, como quitándole importancia: «Hey, te traje un anticipo de mi nuevo libro».
Bajé la vista para ver lo que me estaba entregando. Hasta el día de hoy, puedo recordar precisamente como se veía la cubierta del mismo: era de color blanco brillante con un pequeño diseño rojo, el título estaba en negrita y su nombre estaba debajo.
Extendí la mano y cuidadosamente lo tomé.
El asunto es que, he leído a Suz durante años. Ella es como Elizabeth Lowell para mi. Es la autora con la cual me acurrucaba en la noche y leía hasta que mis ojos veían doble debido al agotamiento… y aún así continuaba leyendo. Es la que recuerdo haber visto en una conferencia con cientos de personas formando fila solamente para poder conocerla… por un lapso de dos horas sin interrupción. Es el modelo dorado de la amabilidad y la simpatía para con los lectores. Y es la que escribió el libro que ocasionó que luego de leerlo anduviera deambulando por mi apartamento durante horas con lágrimas en los ojos porque estaba convencida de que nunca podría llegar a ser tan buena como ella en su peor día.
Perdí el jodido control. Abracé el maldito anticipo contra el pecho, me encorvé encima de él, y lloré a lágrima tendida.
En. Frente. De. Suz. Brockmann.
Y de mi madre.
En el tercer piso del vestíbulo de aquel hotel de Atlanta… así que fue en público.
Todavía me siento avergonzada.
Suz, por supuesto, lo manejó graciosamente, y escuchó mientras yo balbuceaba acerca del hecho de que estaba perdiendo el jodido control y que no sabía si podría mantener la calidad de mis escritos y que no estaba segura de si podría ser capaz de llegar a tiempo a los plazos de entrega y que estaba preocupada por no estar haciendo el mejor trabajo posible que cualquier autor contemporáneo o del pasado o del futuro podría hacer con las oportunidades que se me brindaban.
Suz me dejó hablar y hablar, y cuando me agoté como un hámster en una rueda giratoria, me miró y me dijo que sabía exactamente cómo se sentía todo eso. Sabía precisamente cómo era querer ser perfecta y hacer un trabajo perfecto y de alguna forma merecer el éxito con el cual se te había honrado. El asunto era, dijo, que con el correr del tiempo había aprendido que si buscas la perfección absoluta, definitivamente vas a fallar… y esa «perfección» simplemente no puede ser el modelo a seguir, porque de serlo te quemarías.
Lo verdaderamente importante es hacer lo mejor que puedas desde el sitio en el que te encuentras.
Cuando era más joven, más precisamente cuando estaba haciendo el asunto de abogada corporativa de América, casi me mato tratando de ser perfecta, y en ese momento con la escritura estaba transitando el mismo camino. Pero Suz me abrió los ojos… y supuse que lo que a ella le había resultado seguramente sería suficientemente bueno para mí.
(Nota: le pedí que leyera esta parte antes que este libro fuera a la imprenta para asegurarme de que se sentía cómoda con la idea de ser mencionada… y me dijo que el consejo que me dio fue «una especie de traspaso»… que le fue dado a ella por una fabulosa escritora de Harlequin, Pat White, quién lo obtuvo de un libro titulado The Four Agreements de Miguel Ruiz. Ahora lo estoy traspasando. Definitivamente genial ¿eh?)
Así que mira, en el camino hacia la publicación… no te castigues a ti mismo. Hazlo lo mejor que puedas. Inevitablemente, la vida real se interpondrá en el camino de la calidad y de la cantidad de tus escritos… o en tu entusiasmo o en la fe que tengas en tu sueño… o en tu éxito. Ten presente que estas cosas suceden y búscate un buen apoyo, ya sea de amigos, de otros escritores, de tu familia o de tu perro… y recuerda que solo se trata de pautas y no de reglas absolutas acerca de nada, ya sean borradores, la profesión o el éxito. Siempre atempero cualquier consejo que doy con la advertencia de que lo que ha funcionado para mí puede no ser adecuado para otra persona, y que todo es solamente un conjetura hecha con cierta base. Y que está bien.
Porque los milagros ocurren.
Todos los días.
 El asunto es, que si no te expones a ti mismo allí afuera, es mucho más difícil que te encuentren. Así que por favor, arriésgate y mira hacia dónde te lleva. Y sé bueno contigo mismo a lo largo del camino. Al final del día, todo lo que podemos hacer es creer en nosotros mismos y trabajar duro… el resto está en manos del destino.
Oh, y sean agradecidos.
Yo sé que yo lo soy.




[1] Romance Writers of America: Escritores Románticos de América

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