viernes, 27 de mayo de 2011

GUIA DE LA HERMANDAD DE LA DAGA NEGRA/MEJORES MOMENTOS 2


Cuando hubo terminado, el escamoso dragón miró a su alrededor y cuando la cosa ubicó a V, un gruñido ondeó hacia las gradas que luego terminó en un resoplido.
—¿Terminaste, tipo grande? —gritó V hacia abajo—. Para tu información, el poste de la portería de allá podría servirte como mondadientes.
Capítulo 2

—Seguro. Pienso tener un futuro en la construcción. Por eso quería ver como estaba armado este baño. Un excelente trabajo de alicatado. Deberías comprobarlo.
—¿Qué te parece si te llevo de vuelta a la cama?
—Después quiero mirar las tuberías del lavabo.
Era evidente que la calmada sonrisa burlona de V era inspirada por el respeto y el afecto.
—Al menos déjame ayudarte.
—Nah, puedo hacerlo. —Con un gemido, Butch trató de ponerse vertical, pero entonces se dejó caer nuevamente sobre el suelo. Resultó ser que levantar la cabeza era un poco abrumador. Pero ¿y si lo dejaban allí es suficiente tiempo… una semana, tal vez diez días?
—Vamos, poli. Grita: «aquí tío» y déjame ayudarte.
De repente Butch se encontró demasiado cansado como para hacerse el fuerte. Mientras se quedaba totalmente sin fuerzas, fue consciente de que Marissa le miraba fijamente y pensó, hombre, ¿podría parecer más débil? Mierda, la única gracia que se le había concedido era que no sentía ninguna brisa fría en el culo.
Lo cual significaba que la bata de hospital se había quedado cerrada. Gracias Dios.
Capítulo 9

—Sabes que estuviste con los lessers, ¿verdad?
Butch levantó una de sus manos rotas.
—Y yo aquí pensando que había estado en Elizabeth Arden.
Capítulo 9

—Claro. —Excepto que cuando V sacó su mano oficiosa y comenzó a sacarse ese guante, Butch retrocedió—. ¿Qué vas a hacer con esa cosa?
—Confías en mí, ¿no?
Butch ladró una risa.
—La última vez que me dijiste eso terminé tomando un cóctel de vampiro, ¿recuerdas?
—Salvó tu culo. Así es como te encontré.
Así que ese había sido el porqué de aquello.
—Bien, entonces, revolotea un poco esa mano sobre mí.
Aún así, cuando V acercó la cosa brillante, Butch se estremeció.
—Relájate, poli. Esto no te va a doler.
—Te he visto tostar una casa con esa bastarda.
—Es cierto. Pero aquí no va a suceder la rutina del cortafuego.
Capítulo 9

Ella tiró de la sábana. Dios mío, su sexo era...
—Se ha puesto tan... enorme.
Butch soltó una carcajada.
—Dices las cosas más lindas.
Capítulo 12

—Amigo —masculló Rhage—, alguien le dio a este lugar con la varita de Hallmark.
—Hasta que se rompió.
Capítulo 14

—Cuando las hembras te atan, ¿te pintan las uñas de los pies y ese tipo de mierda? ¿O sólo te maquillan? —Mientras V soltaba una estrepitosa risa, el poli dijo—: Espera… te hacen cosquillas en las corvas con una pluma, ¿verdad?
Capítulo 15

Antes de que Butch se diera cuenta de lo qué estaba sucediendo, V tomó su antebrazo, se inclinó, lamió el corte, y lo selló rápidamente.
Butch se zafó del agarre de su compañero.
—¡Jesús, V! ¡Qué pasa si esa sangre está contaminada!
—Está bien. De ver… —con una sacudida, Vishous jadeó y cayó contra la pared, con los ojos rodando hacia la parte de atrás de la cabeza y el cuerpo crispándose.
—¡Oh, Dios…! —Butch se le acercó horrorizado…
Solo para ver a V acabar con el ataque y beber, con calma un trago del vaso.
—Estás bien, poli. El sabor está perfectamente bien. Bueno, bien para un tipo humano, lo cual realmente no está en mi lista de preferencias, ¿me entiendes?
Butch tiró el brazo hacia atrás y le dio un puñetazo en el brazo a su compañero. Y cuando el hermano maldijo, Butch le propinó otro.
V lo miró con furia y se frotó a sí mismo.
Cristo, poli.
—Aguántate, te lo mereces.
Capítulo 20

—Mierda… tienes razón. Disculpa.
—¿Podemos mandar a la mierda la parte de las disculpas y en vez de ello me dejas golpearte?
Capítulo 20

—V, sabes que te quiero como a un hermano, ¿verdad?
—Sí.
—Si la alimentas, te arrancaré la jodida garganta.
Capítulo 22

—Eso es lo que me gusta oír. —El Reverendo se deslizó en el banco fijo, escudriñando la sección VIP con sus ojos de amatista. Se veía bien, con ese traje negro y la camisa de seda negra, su mohawk era una franja oscura trasquilada desde el frente hasta la parte trasera del cráneo—. Bueno, me gustaría compartir algunas noticias.
—¿Vas a casarte? —Butch se bajo la mitad del nuevo Lag de un trago—. ¿Dónde has sacado la licencia? ¿En «Encajónalos y Entiérralos»?
—Prueba con Heckler y Koch. —El Reverendo abrió su chaqueta y le dejo ver el extremo de una calibre cuarenta.
—Bonita pistola para caniches la que tienes ahí, vampiro.
—Al infierno con…
V interrumpió.
—Miraros es como ver tenis, y los juegos de raqueta me aburren. ¿Qué novedades hay?
Rehv miró a Butch.
—Tiene un gran don de gentes ¿no?
—Intenta vivir con él.
Capítulo 22

—Eres un grano en el culo.
—Le dijo la SIG a la Glock.
Capítulo 29

Salvo que cuando la palma de su compañero de habitación aterrizó en su pecho desnudo todo lo que sintió fue una opresión cálida. Butch frunció el ceño. ¿Eso era todo? ¿Era jodidamente todo? Asustar a Marissa de muerte por ninguna buena razón…
Bajó la mirada, totalmente cabreado.
Oh, mano incorrecta.
Capítulo 33

—Marissa —masculló, tomándole la mano—. No quiero verte beber tanto. —Espera, no era eso lo que quería decir—. Ah... no que me veas beber tanto... quiero.
Lo que sea. Dios... estaba tan confuso.
Capítulo 34

Wrath sonrió ampliamente, enseñando unos colmillos realmente blancos.
—Qué tal... primo.
Butch frunció el ceño.
—¿Qué...?
—Tienes algo de mí en ti, poli. —La sonrisa de Wrath permaneció mientras se volvía a poner las gafas—. Por supuesto siempre supe que eras de la realeza. Sólo que no creí que pasase de la parte del real dolor en el culo, eso es todo.
Capítulo 34

Butch le devolvió la mirada a la Virgen Escriba.
¿Tiene alguna idea del alivio que sentí…?
Cuando Marissa boqueó, V intervino y colocó con fuerza la mano enguantada sobre la boca de Butch, tirándole la cabeza hacia atrás y siseándole al oído.
¿Quieres que te frían como a un huevo, amigo? No hagas preguntas…
Suéltalo, guerrero dijo bruscamente la Virgen Escriba—. Esto quiero escucharlo.
El asidero de V se aflojó.
Ten cuidado.
Pido disculpas por el asunto de la pregunta dijo Butch a la túnica negra—. Pero es solo que yo… estoy contento de saber lo que hay en mis venas. Y honestamente si muero hoy, me sentiré agradecido por saber finalmente lo que soy tomó la mano de Marissa—. Y a quien amo. Si aquí es adonde me trajo mi vida después de haber estado perdido durante todos estos años, puedo decir que mi tiempo en esta vida no estuvo desperdiciado.
Hubo un largo silencio. Luego la Virgen Escriba dijo:
¿Lamentas haber dejado atrás a tu familia humana?
Nop. Esta es mi familia. Los que están aquí conmigo y en otras partes del complejo. ¿Por qué necesitaría otra cosa?Las maldiciones que se escucharon en la habitación le señalaron que había lanzado otra pregunta—. Sí… ah, perdón…
Una suave risa femenina salió desde debajo de la túnica.
Eres algo temerario, humano.
O podría decirse que estúpido. Mientras Wrath se quedaba boquiabierto, Butch se frotó el rostro—. Sabe, lo estoy intentando. Realmente lo hago. Trato de ser respetuoso, ¿me comprende?
Tu mano, humano.
Le ofreció la mano izquierda, la que tenía libre.
La palma hacia arriba ladró Wrath.
La dio vuelta.
Dime, humano dijo la Virgen Escriba—. ¿Si te pidiera la mano con la que estas sosteniendo la de esta hembra, ¿me la ofrecerías?
Sí. Solo me extendería para alcanzarla con la otra. Cuando esa suave risa brotó nuevamente, dijo: Sabe, cuando se ríe así suena como los pájaros. Es agradable.
A su izquierda, Vishous se puso la cabeza entre las manos.
Hubo un largo silencio.
Butch respiró hondo.
Supongo que no estaba autorizado a decir eso.
La Virgen Escriba levantó las manos y lentamente alzó la capucha que le cubría el rostro.
Jesús… Bendito… Butch apretó fuertemente la mano de Marissa ante la revelación.
Eres un ángel susurró.
Unos perfectos labios se curvaron en una sonrisa.
No. Soy Yo misma.
Eres hermosa.
Lo sé. Su voz tenía nuevamente un tono autoritario—. Tu palma derecha, Butch O’Neal, descendiente de Wrath, hijo de Wrath.
Butch soltó a Marissa, la volvió a agarrar con la mano izquierda, y se extendió hacia delante. Cuando la Virgen Escriba lo tocó, se arredró. Aunque no le rompió los huesos, la increíble fuerza que se percibía en ella era meramente un potencial encubierto. Lo podría triturar hasta hacerlo polvo a voluntad.
La Virgen Escriba se volvió hacia Marissa.
Niña, ahora dame la tuya.
En el instante que la conexión fue hecha, una cálida corriente inundó el cuerpo de Butch. Al principio asumió que era debido a que el sistema de calefacción de la habitación estaba realmente fuerte, pero luego se dio cuenta que el torrente corría por debajo de su piel.
Ah, sí. Este es un muy buen emparejamiento pronunció la Virgen Escriba—. Y tenéis mi permiso para uniros por todo el tiempo que os quede juntos. Soltó sus manos y miró a Wrath—. La presentación ante mi ha sido satisfecha. Si sobrevive, debes terminar la ceremonia en cuanto esté lo suficientemente repuesto.
El rey inclinó la cabeza.
Que así sea.
La Virgen Escriba se volvió nuevamente hacia Butch.
Ahora, queda por ver qué tan fuerte eres.
Espere dijo Butch, pensando en la glymera—. Marissa está emparejada ahora, ¿verdad? Quiero decir, incluso aunque yo muera, habría tenido una pareja, ¿no?
Desea la Muerte dijo V en voz muy baja—. Aquí tenemos un Maldito Muchacho que Desea la Muerte.
La Virgen Escriba parecía absolutamente pasmada.
Ahora debería matarte.
Lo siento, pero esto es importante. No quiero que se vea envuelta en todo ese asunto de la sehclusion. Quiero que sea mi viuda, así no tiene que preocuparse acerca de que nadie más conduzca su vida.
Humano, eres asombrosamente arrogante dijo bruscamente la Virgen Escriba. Pero luego sonrió—. Y absolutamente impertinente, ¿no es así?
Capítulo 37

V estaba a medio camino por el pasillo cuando escuchó un grito. Regresó corriendo, metiéndose precipitadamente por la puerta.
—¿Qué? Qué…
—¡Me estoy quedando calvo!
V apartó la cortina de baño y frunció el ceño.
—¿De qué estás hablando? Todavía tienes tu cabello…
—¡No en mi cabeza! ¡Mi cuerpo, idiota! ¡Me estoy quedando calvo!
Vishous bajó la vista. El torso y piernas de Butch estaban dejando caer un tropel de oscuro vello marrón que se arremolinaba en el desagüe.
V comenzó a reír.
—Míralo de esta forma. Al menos no tendrás que preocuparte por afeitarte la espalda cuando envejezcas, ¿verdad? Nada de depilaciones para ti.
No se sorprendió cuando una barra de jabón vino volando en su dirección.
Capítulo 40

Cuando su hermano se levantó de la silla, Marissa golpeteó los nudillos sobre la mesa. Todos los ojos se fijaron en ella.
—Nombre equivocado.
Los ojos del leahdyre se ensancharon tanto que estuvo realmente segura de que podría ver detrás de sí mismo. Y estaba tan consternado por su interrupción, que se quedó sin habla mientras ella sonreía un poco y recorría con la mirada a Havers.
—Puede sentarse, doctor —dijo.
Discúlpeme —tartamudeó el leahdyre.
Marissa se puso de pie.
—Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hicimos una de estas votaciones... desde antes de la muerte del padre de Wrath —se inclinó hacia delante apoyándose en sus manos, y poniendo el rostro al mismo nivel que el del leahdyre—. Y en aquel entonces, siglos atrás, mi padre estaba vivo y emitía el voto por nuestra familia. Obviamente esa debe ser la razón por la cual están confundidos.
El leahdyre miró a Havers con pánico.
—Quizá usted podría informarle a su hermana de que esta fuera de orden...
Marissa le interrumpió.
—Ya no soy su hermana, o eso es lo que me ha dicho. Aunque creo que todos estamos de acuerdo en que el linaje de sangre es inmutable. Como lo es el orden de nacimiento —sonrió serenamente—. Ocurre que nací once años antes de Havers. Lo que me hace mayor que él. Lo que significa que puede sentarse porque como el miembro superviviente de mayor edad de mi familia, recae en mí el derecho de emitir el voto de nuestro linaje. O no emitir Y en este caso, es definitivamente… no.
Se armó el caos. Un pandemónium absoluto.
En medio del cuál, Rehv rió y aplaudió ruidosamente.
—Maldición, chica. Estás sobre la mierda.
Capítulo 45

Entonces el Omega desapareció con una llamarada blanca. Igual que la Virgen Escriba.
Se fueron. Ambos. No quedaba nada, a excepción de un desapacible viento helado que despejaba las nubes del cielo como cortinas rasgadas por una mano brutal.
En medio de todo, Rhage se aclaró la garganta.
—Ok… No voy a dormir durante la próxima semana y media. ¿Qué decís vosotros?
Capítulo 46

—Ese eres tú —dijo Wrath—. Serás llamado el guerrero de la Daga Negra Dhestroyer, descendiente de Wrath hijo de Wrath.
—Pero siempre serás Butch para nosotros —interrumpió Rhage—. Como también cara de culo. Culo roto. Real dolor en el culo. Ya sabes, cualquier cosa que la situación requiera. Creo que mientras haya un culo en él, será adecuado.
—¿Qué tal ridículo?— sugirió Z.
—Bonito. Lo consideraré.
Capítulo 48



—No me siento para nada identificado con estos pantalones de cuero.
Vishous levantó la vista del grupo de ordenadores. Butch O’Neal estaba de pie en la sala del Pit con un par de pantalones de cuero sobre los muslos y un montón de debes-de-estar-bromeando en el rostro.
—¿No te quedan bien? —preguntó V a su compañero de habitación.
—Ese no es el tema. No te ofendas, pero son raritos como los de Village People —Butch levantó los fuertes brazos y caminó en círculo, la luz reflejándose en su pecho desnudo—. Quiero decir, venga ya.
—Son para luchar, no para estar a la moda.
—También las faldas escocesas, pero no me ves enrollándome un tartán.
—Y doy gracias a Dios por ello. Tienes las piernas demasiado arqueadas para ponerte esa mierda.
Butch asumió una expresión aburrida.
—Muérdeme.
Capítulo 1

Cuando llegó otro Martini, Phury trató de recordar si era el quinto, ¿o el sexto? No estaba seguro.
—Hombre, que bueno que no tengamos que luchar esta noche —dijo Butch—. Estás bebiendo esa mierda como si fuera agua.
—Estoy sediento.
—Me lo imaginé. —El poli se estiró sobre el banco fijo—. ¿Por cuánto tiempo más planeas rehidratarte, Lawrence de Arabia?
Capítulo 4

Momentos después salió un enorme macho con un corte de cabello estilo mohawk. Rehvenge estaba vestido con un perfecto traje sastre negro y tenía un bastón negro en la mano derecha. Mientras se acercaba lentamente a la mesa de la Hermandad, sus clientes se apartaron de su camino, en parte por respeto a su tamaño, en parte por miedo a su reputación. Todo el mundo sabía quién era y de lo que era capaz. Rehv era el tipo de señor de las drogas que tomaba interés personal en su negocio. Si te cruzabas con él terminabas cortado en cubitos, como algo que se veía en el canal gastronómico.
Capítulo 4

—Ok, escúpelo —dijo Blay—. ¿Cómo fue tu transición?
—A quien le importa el cambio. Tuve relaciones. —Mientras los ojos de Blay y John se agrandaban, Qhuinn se echó a reír—. Sip. Lo hice. Para decirlo de otra forma al fin me escurrieron la cereza.
Capítulo 4

—Es necesario que olvides ese incidente con el lanzador de patatas —dijo Butch.
Phury puso los ojos en blanco y se reclinó sobre la banqueta.
—Rompisteis mi ventana.
—Por supuesto que lo hicimos. V y yo estábamos apuntando hacia ella.
—Dos veces.
—Eso prueba que somos notables tiradores.
Capítulo 7

—¿Como era el tipo?
—La vic —el chico se inclinó, acercándose—. Vic es como la policía llama a la víctima, los escuché.
—Gracias por la aclaración —murmuró Phury—. Así que ¿qué aspecto tenía?
Capítulo 8

Maldición. No le interesaba hacer el papel de doctora. Ya era suficiente trabajo ser la víctima secuestrada, muchas gracias.
Capítulo 12

—¿No hicimos esto hace poco? —murmuró Red Sox al paciente—. ¿Excepto que era yo el que estaba en cama? Qué te parece si lo declaramos un empate y no volvemos a pasar nunca más por esta mierda de estar heridos.
Esos helados y brillantes ojos la abandonaron y pasaron a su amigo. El ceño no dejó su rostro.
—Te ves como la mierda.
—Y tú eres Miss América.
Capítulo 12

Maldiciéndose a sí misma y a ellos, sacó la mano del bolsillo, se inclinó, y tomó un frasco de Demerol del bolso más grande.
—No hay jeringas.
—Tengo algunas. —Red Sox se acercó sacando un paquete esterilizado. Cuando trató de tomarlo, lo apretó—. Sé que lo usarás sabiamente.
—¿Sabiamente? —le quitó la jeringa de la mano—. No, voy a pincharle el ojo con ella. Porque eso fue lo que me enseñaron en la facultad de Medicina.
Capítulo 13

—Estas bromeando, ¿verdad? ¿Como si fuera a olvidarme del secuestro y la amenaza de muerte y te fuera a hacer un pedido de comida para llevar?
Capítulo 13

V se acomodó hacia atrás contra las almohadas y recorrió la dura línea de su barbilla.
—Quítate la bata.
—¿Perdón?
—Quítatela.
—No.
—La quiero fuera.
—Entonces te sugiero que contengas la respiración. No me afectará en lo más mínimo, pero al menos la asfixia te ayudará a pasar el tiempo.
Capítulo 15

—En definitiva, ¿qué trabajo tienes, exactamente? —Por favor, que no sea comprar bolsas de basura Hefty para meter partes de mi cuerpo.
—¿No te interesa lo que soy?
—Te diré lo que haremos, me dejas ir, y te haré un montón de preguntas sobre tu raza. Hasta entonces, estoy ligeramente distraída pensando en cómo estas pequeñas y felices vacaciones en el buen barco Santa Mierda van a resultar exitosas para mí.
Capítulo 16

Cuando deslizó el paño hacia abajo, se apartó.
—No te quiero ver cerca de esa mano. Ni aunque lleve un guante.
—¿Por qué…
—No voy a hablar sobre ello. Así que ni siquiera preguntes.
Bieeen.
—Casi mató a una de mis enfermeras, sabes.
—No me sorprende —fulminó con la mirada el guante—. Si pudiera me la cortaría.
—No te lo aconsejaría.
—Claro que no lo harías. No sabes lo que es vivir con esta pesadilla al final de tu brazo…
—No, quiero decir que si fuese tú, haría que otro me la cortara. Es más probable que lo consiguieras de esa manera.
Hubo un corto silencio; entonces el paciente rió.
—Listilla.
Jane ocultó la sonrisa que asomó a su rostro haciendo otro turno de mojar/escurrir.
—Simplemente estoy dando una opinión médica.
Capítulo 16

—Suena como si quisieras una cita, Lash —gruñó Qhuinn—. Buen trabajo, porque si sigues con esa mierda, vas a conseguir que te jodan, compañero.
Capítulo 17

Red Sox miró a Jane y al paciente.
—¿Tu habilidad para leer la mente está regresando?
—¿Con ella? A veces.
—Ah. ¿Estás captando algo de alguien más?
—Nop.
Red Sox se acomodó la gorra.
—Bueno, ah… déjame saber si captas alguna mierda de mi parte, ¿ok? Hay algunas cosas que preferiría mantener en privado, ¿entiendes?
—Entendido. Aunque algunas veces no puedo evitarlo.
—Es por lo que voy a empezar a pensar en béisbol cuando estés por los alrededores.
—Doy jodidas gracias de que no seas admirador de los Yankees.
—No uses la palabra Y. Tenemos compañía femenina.
Capítulo 18

¡Dame una E! ¡Una S! ¡Una T! ¡Una O! ¡Seguidas de C-O-L-M-O! ¿Qué se formaba? MAL DE LA CABEZA.
El paciente se inclinó hacia su oído.
—No puedo verte en el papel de animadora. Pero tienes razón, ambos mataríamos cualquier cosa que siquiera se atreviera a sobresaltarte. —El paciente volvió a enderezarse, una gigantesca masa de testosterona calzada con shitkickers.
Jane le palmeó el antebrazo y le hizo señas con el dedo índice para que volviera a inclinarse. Cuando lo hizo, susurró:
—Me asustan los ratones y las arañas. Pero no necesitas usar esa pistola que llevas en la cadera para abrir un hoyo en la pared si alguno se me cruza en el camino, ¿estamos? Las trampas Havahart o un periódico enrollado funcionan igual. Y tienen la ventaja de que, de esa forma, no necesitas una placa de pladur y un trabajo de enyesado después. Sólo es una sugerencia.
Le palmeó el brazo, despidiéndolo, y se volvió a concentrar en el túnel que tenía por delante.
Capítulo 18

Butch asintió como si supiera exactamente lo que le estaba pasando.
—Como dije, amigo, sea lo que sea. ¿Tú y yo? Igual que siempre, sin importar a quién te folles. Aunque… si te gustaran las ovejas, sería duro. No sé si podría soportarlo.
V tuvo que sonreír.
—No me tiro animales de granja.
—¿No puedes soportar el heno en tus pantalones de cuero?
—Ni la lana entre los dientes.
Capítulo 18

—Así es —Butch se dirigió hacia la puerta pero hizo una pausa y miró por encima del hombro—. ¿V?
Vishous levantó la vista.
—¿Sí?
—Creo que deberías saberlo después de esta conversación tan profunda… —Butch sacudió la cabeza solemnemente—. Aún así no saldré contigo.
Capítulo 18

Tres horas más tarde estando frente a su taquilla, John deseaba que Qhuinn cerrara el maldito pico. Aún cuando en el vestuario había mucho ruido, debido a los sonidos de golpes de puertas metálicas al cerrarse, el aleteo de la ropa y el ruido de los zapatos al caer, le parecía que su compañero tenía un megáfono grapado al labio superior.
—Eres flipantemente enorme, J. M. En serio. Como… gienorme[1].
­Esa no es una palabra. John metió la mochila de un empujón como solía hacer y se dio cuenta de que ninguna de las prendas que estaba metiendo le volvería a quedar bien.
—El infierno que no lo es. Apóyame, Blay.
Blay asintió mientras se ponía su ji.
—Sí, ¿te das cuenta? Vas a llegar a ser como de tamaño-hermano.
—Gigantus[2].
Ok, esa tampoco es una palabra, idiota.
—Está bien, realmente, realmente, realmente grande. ¿Qué te parece eso?
Capítulo 27

Qhuinn sonrió, exponiendo sus colmillos.
—¿Alguna vez te ha mostrado alguien la diferencia entre un buen toque y un mal toque? Porque estaría encantado de demostrártelo. Podríamos comenzar ahora mismo.
Capítulo 27

—Venía a ver si estabas muerta.
Jane tuvo que sonreír.
—Jesús, Manello, no seas tan romántico.
—Te ves como la mierda.
—Y ahora con los cumplidos. Para. Me estás haciendo sonrojar.
Capítulo 35

V parpadeó un par de veces, horrorizado por lo que estaba a punto de decir.
—Dios, vas para santo, ¿sabes? Siempre has estado ahí para mí. Siempre. Incluso cuando yo…
—¿Incluso cuándo tú qué?
—Ya sabes.
—¿Qué?
—Joder. Incluso cuando estaba enamorado de ti. O alguna mierda así.
Butch se llevó las manos al pecho.
—¿Estabas? ¿Estabas? No puedo creer que hayas perdido el interés. —Se puso un brazo sobre los ojos, en plan Sarah Bernhardt—. Mis sueños sobre nuestro futuro se han roto…
—Déjalo, poli.
Butch lo miró por debajo del brazo.
—¿Estás de broma? El reality que había planeado era fantástico. Iba a dárselo al VH1, Dos Mordiscos son Mejor que Uno. Íbamos a hacer millones.
—Oh, por el amor...
Capítulo 36

—Sabes que tengo razón.
—Vete a la mierda, Doctor Phil.
—Bueno, me alegra que estemos de acuerdo. —Butch frunció el ceño—. Oye, quizá podría tener un programa de entrevistas, ya que no vas a ser más mi June Cleaver. Le podría llamar La Hora de O'Neal. Suena importante, ¿verdad?
—En primer lugar, tú ibas a ser June Cleaver…
—Jódete. No hay forma de que me ponga debajo de ti.
—Da igual. Y lo segundo, no creo que haya mucho mercado para tu particular clase de psicología.
—Eso no es verdad.
—Butch, tú y yo acabamos de sacarnos la mierda a golpes.
—Tú empezaste. Y en realidad, sería perfecto para la Spike TV[3]. UFC se encuentra con Oprah. Dios, soy brillante.
—Continúa diciéndotelo.
Capítulo 36

—Diez minutos —susurró Butch en la oreja de Marissa—. ¿Puedo tener diez minutos contigo antes de que te vayas? Por favor, cariño…
V puso los ojos en blanco y sintió alivio al sentirse molesto por la rutina de amantes cariñosos. Por lo menos no toda su testosterona se había evaporado.
—¿Cariño… por favor?
V tomó un sorbo de la taza.
—Marissa, tírale al tonto bastardo un hueso, ¿quieres? La sonrisa tonta me saca de quicio.
—Bueno, eso no podemos permitirlo, ¿verdad? —Marissa juntó sus papeles riendo y le lanzó una mirada a Butch—. Diez minutos. Y será mejor que hagas que valgan la pena.
Butch estuvo fuera de la silla como si la cosa estuviera en llamas.
—¿No lo hago siempre?
—Mmm… sí.
Cuando juntaron sus labios, V resopló.
—Divertíos niños. En alguna otra parte.
Capítulo 46



Debería. Sería. Podría.
Bonita rima. Su realidad era la misma que la de los espectros del anillo del Señor de los Anillos; lo llevaba hacia el humo rojo con la misma seguridad que si el bastardo le atara las cuatro patas como a un animal y lo tirara en la parte trasera de un coche.
En realidad, macho, serías más bien el parachoques delantero.
Exactamente.
Capítulo 1

Como siempre, la cosa lo había despertado, tan fiable como un reloj despertador y tan erguida como el jodido Big Ben.
Capítulo 2

La voz del hermano Rhage retumbó:
—Ese manojo de egocéntricos, prejuiciosos, holgazanes-carentes-de-…
—Cuidado con las referencias a los vagos —interrumpió el hermano Butch—. Se me podrían aplicar algunas.
—...parásitos, hijos de puta estrechos de miras...
—No te cortes, dinos lo que realmente sientes —dijo alguien más.
—... pueden agarrar su Gala Fakata y metérsela por el culo.
El Rey rió en voz baja.
—Menos mal que no eres diplomático, Hollywood.
—Oh, tienes que dejarme enviarles un mensaje. Mejor aún, dejemos que mi bestia acuda como emisario. Haré que destroce el lugar. Esos bastardos se lo merecen, por como trataron a Marissa.
—Sabes —anunció Butch—, siempre he pensado que tienes medio cerebro. A pesar de lo que digan los demás.
Capítulo 4

A no más de cinco manzanas de distancia en dirección este, en su oficina privada en el ZeroSum, Rehvenge, alias el Reverendo, maldijo. Odiaba a los incontinentes. Los odiaba.
El humano que se columpiaba sobre sus pies delante del escritorio acababa de mearse en los pantalones, la mancha apareció formando un oscuro círculo azul en la entrepierna de sus ajustados Z Brand.
Parecía como si alguien le hubiera pegado en su virilidad con una esponja mojada.
Capítulo 5

—Llevas el cabello como el de una chica —dijo el señor D.
—Y tú hueles como un baño de burbujas. Al menos yo me lo puedo cortar.
Capítulo 6

La voz del rey resonó atravesando la pared contra la que estaba apoyada.
—¿No te estás divirtiendo esta noche, Z? Te ves como si alguien hubiera cagado en tu jardín delantero.
Capítulo 7

Eres un maniático. Pero, realmente no puedo aceptarlas...
—¿Fuiste criado en un establo? No seas groseeeeeero amigo mío. Son un regalo.
Blay sacudió la cabeza.
—Acéptalas, John. Vas a perder esta discusión, y nos ahorrará la comedia.
—¿Comedia? —Qhuinn se levantó de un salto y adoptó la pose de un orador romano—. ¿Sabéis diferenciar vuestro culo de vuestro codo, joven escriba?
Blay se ruborizó.
—Venga ya...
Qhuinn se lanzó sobre Blay, aferrándose a los hombros del tipo y dejando que soportara todo su peso.
—Sujétame. Tu insulto me ha dejado sin aliento. Estoy boquituerto.
Blay gruñó y se revolvió para evitar que Qhuinn cayera al suelo.
—Se dice boquiabierto.
—Boquituerto suena mejor.
Blay estaba intentando no sonreír, no dejarse conquistar, pero tenía los ojos chispeantes como zafiros y se le estaban poniendo las mejillas coloradas.
Con una silenciosa carcajada, John se sentó en uno de los banquillos del vestuario, sacudió vehementemente un par de calcetines blancos, y se los puso bajo sus nuevos vaqueros gastados.
¿Estás seguro, Qhuinn? Porque tengo la sensación de que me van a quedar bien y tú podrías cambiar de idea.
Abruptamente, Qhuinn se despegó de Blay y se acomodó la ropa con un enérgico tirón.
—Y ahora ofendes mi honor. —Enfrentando a John, se estiró adoptando una postura de esgrima—. Touché.
Blay se echó a reír.
—Es en garde, condenado idiota.
Qhuinn le lanzó una mirada por sobre el hombro.
—¿Ça va, Brutus?
—¡Et tu!
—Eso quiere decir tutu, creo, y ya puedes guardarte el travestismo para ti mismo, pervertido. —Qhuinn irradió una brillante sonrisa, que demostraba los doce niveles distintos de satisfacción que sentía por ser tan listillo. —Ahora ponte las jodidas zapatillas, John, y terminemos con esto. Antes de que tengamos que poner a Blay en un pulmón de acero.
—¡Querrás decir, sanatorio!
—No, gracias, tomé un gran almuerzo.
Capítulo 12

Xhex le ofreció el brazo sin mirarlo porque sabía que era un gilipollas demasiado lleno de orgullo como para apoyarse en ella de otra manera. Y él necesitaba apoyarse en ella. Estaba débil como la mierda.
—Odio cuando tienes razón —dijo.
—Lo que explica por qué siempre tienes tan mal genio.
Capítulo 16

A pesar del agotamiento que lo devastaba, sacudió la cabeza.
—Dímelo.
—No tienes...
—Me lo dices o... me levanto y empiezo a hacer el jodido Pilates.
—Como quieras. Siempre has dicho que eso era para maricas.
—Bien. Entonces haré jiu-jitsu. Habla antes de que me desmaye ¿quieres?
Capítulo 21

—Entendido. Y escucha, quiero ayudar a Havers. Es demasiado para él levantar la nueva clínica y ocuparse de los pacientes. El caso es que eso va a implicar que estaré fuera varios días.
—¿Vishous está de acuerdo con ese riesgo de seguridad?
—No es su decisión, y te lo estoy diciendo a ti solo por cortesía. —La hembra se rió con sequedad—. No me mires así. Ya estoy muerta. No es como si los lessers pudieran matarme de nuevo.
—Eso no tiene nada de gracia.
—El humor negro es parte de tener un médico en casa. Supéralo.
Wrath ladró una risa.
—Eres muy dura. No me sorprende que V esté loco por ti.
Capítulo 22

La entrada secreta al túnel de evasión estaba en la esquina más alejada de la derecha y oculta por un estantería de libros que se deslizaba a un lado. Simplemente extendías la mano, tirabas del ejemplar de Sir Gawain y el Caballero Verde hacia delante, y se accionaba el picaporte, haciendo que la partición se replegara y revelara...
—Eres un redomado idiota.
Qhuinn saltó como un atleta olímpico. Allí, en el túnel, sentado en una hamaca de jardín como si estuviera tomando el sol, estaba Blay. Tenía un libro en el regazo, una lámpara a pilas sobre una mesita, y una manta sobre las piernas.
El tipo alzó tranquilamente un vaso de zumo de naranja parodiando un brindis, después tomó un sorbo.
—Hoooooola, Lucy.
—¿Qué coño? ¿Estabas apostado esperándome o algo?
—Síp.
—¿Qué había en tu cama?
—Almohadas y la manta que uso en la cabeza. Me he estado pelando de frío aquí sentado. Buen libro, por cierto. —Mostró la cubierta de Una Estación en el Purgatorio—. Me gusta Dominick Dunne. Buen escritor. Tiene unas gafas geniales.
Capítulo 26

Demonios, casi esperaba que una banda de dóbermans doblaran en la esquina mostrando los colmillos.
Pero bueno, los perros probablemente estarían aún royendo los huesos del último invitado al que habían convertido en picadillo.
Capítulo 28

Hey, señaló John.
—Hey.
John retrocedió, haciéndole lugar para que entrara.
¿Cómo estás?
—En este momento me gustaría ser un fumador. —Porque de esa forma podría aplazar esto lo que le durara el cigarrillo.
No, no es cierto. Tú odias fumar.
—A la hora de enfrentarme a un pelotón de fusilamiento, podría replantearme esa decisión.
Cállate.
Capítulo 28

En rápida sucesión, Qhuinn sopesó sus respuestas: No, por supuesto que no, el cuchillo actuó por voluntad propia, en realidad yo estaba intentando detenerlo… No, sólo pretendía afeitarlo... No, no me percaté que cortarle la yugular a alguien podría conducirle a la muerte...
Capítulo 28

—John quiere que te quedes aquí.
Los ojos de Qhuinn volaron hasta el rey.
—¿Qué?
—Ya me has oído.
—Mierda. No puedes aprobar eso. No hay forma de que pueda quedarme aquí.
Dos negras cejas se unieron.
—¿Perdón?
—Er... lo siento. —Qhuinn enmudeció, recordándose a sí mismo que el hermano era el rey, lo cual significaba que podía hacer cualquier cosa que le diera la puñetera gana, incluyendo pero no limitándose a, el cambiarle el nombre al sol y la luna, declarar que la gente tenía que saludarle metiéndose el pulgar en el culo... y aceptar a un perdedor como Qhuinn bajo su techo si se sentía inclinado a hacerlo.
Rey se deletreaba como c-a-r-t-a b-l-a-n-c-a en el mundo vampiro.
Capítulo 28

Cuando Qhuinn miró a su amigo, no estaba para nada dispuesto a contarle que estaba a punto de ir a la cárcel y que luego iba a ser puesto bajo la custodia de los padres de Lash para ser torturado durante el resto de sus días.
—Ah, no tan mal.
Mientes.
—No.
Estás blanco como un papel.
—Bueno, hooolaaa, me han operado, digamos, ayer.
Oh, por favor. ¿Qué está pasando?
—A decir verdad, no tengo ni idea...
Capítulo 28

—Tienes lo que yo llamo «ceño de macho». Que es el ceño que se te pone cuando estás pensando en tu macho y, una de dos o quieres patearle el culo o envolverle en tus brazos y apretar hasta que no pueda respirar.
Capítulo 28

Pero las mansiones Tudor que yacían sobre terrenos inmaculados no se veían bien con las grandiosas puertas delanteras abiertas de par en par a la noche. Era como una debutante dejando entrever el sujetador por un fallo de su atuendo.
Capítulo 29

—Gracias —dijo Qhuinn mientras V le aplicaba más de ese ungüento, la tinta fresca resaltaba vívidamente contra su piel dorada—. Muchas gracias.
—No lo has visto aún. Por lo que sabes podría haberte tatuado «imbécil» ahí detrás.
—Nah. Nunca dudaría de ti —dijo Qhuinn, sonriéndole ampliamente al hermano.
Vishous sonrió un poco, en su duro rostro tatuado se podía ver aprobación.
—Sí, bueno, no eres de los que se sobresaltan. Los que se sobresaltan están jodidos. Los firmes consiguen los mejores tatuajes.
Capítulo 30

Qhuinn sacó una chaqueta ligera de su bolso y pareció recomponerse mientras se la ponía. Cuando se dio la vuelta, su característica sonrisa de listillo estaba de vuelta en su lugar.
—Tus deseos son órdenes, mi príncipe.
No me llames así.
Mientras se dirigía a la salida, John envió un mensaje de texto a Blay, esperando que finalmente apareciera. ¿Tal vez cedería si se le chinchaba lo suficiente?
—¿Entonces cómo debo llamarte? —dijo Qhuinn mientras se le adelantaba de un salto para abrir la puerta con una floritura—. ¿Prefieres «mi soberano»?
Dame un respiro, ¿quieres?
—¿Qué tal el viejo y querido «Amo»? —Cuando John simplemente le fulminó con una mirada por encima del hombro, Qhuinn se encogió de hombros—. Está bien, seguiré con cabezón entonces. Pero es cosa tuya, yo te he dado opciones.
Capítulo 30

—¿Quieres que te abra la puerta? —dijo Qhuinn secamente mientras paraba el motor.
John le echo una mirada.
Si te digo que sí, ¿lo harías?
—No.
Entonces adelante, ábreme la puerta.
—Maldito seas. —Qhuinn salió del asiento del coche—. Me arruinas la diversión.
John cerró la puerta y sacudió la cabeza.
Estoy tan agradecido que seas tan manipula-tea-ble.
—Eso no es una palabra.
¿Desde cuándo has estado en la cama con Daniel Webster? ¿Hola? ¿«gigantus[4]»?
Qhuinn echo un vistazo a la casa. Casi podía escuchar la voz de Blay replicándole a John ¿No querrás decir «Merriam-Webster[5]»?
—Como sea.
Capítulo 34

—Tiempo sin verte —dijo el ángel.
—No el suficiente.
—Siempre tan hospitalario.
—Escucha, GE[6] —Rehv parpadeó con fuerza—. ¿Te importaría apagar tu bola de espejos?
La brillante luz se fue atenuando hasta que Lassiter pareció completamente normal. Bueno, normal para alguien con un fetichismo por los piercings jodidamente enfermizo y con aspiraciones a convertirse en el patrón oro de algún país.
Trez cerró la puerta y se puso detrás de ella como un muro de: jodes-a-mi-chico-y-ángel-o-no-te-demostraré-lo-que-es-una-buena-pateadura-en-el-culo.
—¿Qué te trae a mi propiedad? —dijo Rehv, mientras acunaba la taza con ambas manos, tratando de absorber su calor.
—Tengo un problema.
—No puedo arreglar tu personalidad, lo siento.
Lassiter rió, y el sonido repiqueteó por toda la casa como campanas de iglesia.
—No. Me gusto así como soy, gracias.
—Tampoco puedo ayudarte con tu naturaleza ilusoria.
—Necesito encontrar una dirección.
—¿Me veo como una guía?
—A decir verdad, te ves como la mierda.
—Tú y tus cumplidos. —Rehv terminó su café—. ¿Qué te hace pensar que voy a ayudarte?
Capítulo 42

—Hijo de puta —susurró Wrath cuando la figura se detuvo a unos veinte metros de distancia.
El hombre resplandeciente se rió.
—Bueno, pero si no es otro que el Rey Wrath y su banda de chicos alegres y felices. Os juro muchachos que deberíais dedicaros a hacer espectáculos para niños, por lo jodidamente alegres que sois.
—Genial —murmuró Rhage—, su sentido del humor sigue siendo el mismo.
Vishous dijo mientras exhalaba el humo.
—Quizá pueda tratar de sacárselo a golpes.
—Usa su propio brazo para hacerlo, si puedes…
Wrath los miró furioso a ambos, quiénes le respondieron con un par de miradas: ¿Quién, nosotros?
El Rey sacudió la cabeza resignado y se dirigió a la figura resplandeciente:
—Ha pasado mucho tiempo. Gracias a Dios. ¿Cómo mierda estás?
Antes que el hombre pudiera responder V maldijo:
—Si me veo obligado a escuchar algo del estilo Keanu Reeves en Matrix con su mierda de «Yo soy Neo», mi cabeza va a explotar.
—¿No querrás decir Neón? —intervino Butch—. Porque él me recuerda al símbolo de Citgo[7].
Capítulo 49

Después de un momento, Wrath se volvió hacia John:
—Este es Lassiter, el ángel caído. Una de las últimas veces que estuvo en la tierra, hubo una plaga en Europa Central…
—Ok, pero eso no fue mi culpa en absoluto…
—… que acabó con las dos terceras partes de la población humana.
—Me gustaría recordarte que no te gustan los humanos.
—Huelen mal cuando están muertos.
—Todos vosotros, los del tipo mortal, lo hacéis.
Capítulo 49

—Jódeme —dijo Vishous en voz baja.
—Gracias pero paso —refunfuñó Lassiter.
Capítulo 49
La alarma contra incendios que había en el hueco de las escaleras se activó, su agudo chillido era el tipo de cosas que te hacían desear haber nacido sordo.
Phury se echó a reír y rodó a un lado, apretándola contra su pecho.
—Cinco… cuatro… tres… dos…
—¡Peeerrrrrdoooooooooooón! —clamó Layla desde el pie de las escaleras.
—¿Qué fue esta vez, Elegida? —preguntó también gritando.
—Huevos revueltos—fue su grito de respuesta.
Phury sacudió la cabeza y le susurró a Cormia.
—Ves, yo pensaba que habían sido las tostadas.
—Eso no hubiera sido posible. Rompió la tostadora ayer.
—¿En serio?
Cormia asintió.
—Intentó poner un pedazo de pizza. El queso.
—¿Por todas partes?
—Por todas partes.
Phury gritó.
—Está bien, Layla. Siempre puedes limpiar la sartén e intentarlo de nuevo.
—No creo que la sartén vuelva a funcionar otra vez —fue la respuesta que le llegó.
Phury bajó la voz.
—Ni pienso preguntar por qué.
—¿No es de metal?
—Debería serlo.
Capítulo 57





[1] Gienorme, unión de gigante+enorme.
[2] Gigantus, tamaño gigante.
[3] Spike TV: Canal de televisión estadounidense diseñado para el público masculino.
[4] Hace referencia a una conversación mantenida entre Qhuinn, John y Blay en el libro anterior Amante Liberado, en que Qhuinn como siempre hace experimentos con la palabra gigante, refiriéndose en aquel momento al tamaño de John después de la transición.
[5] Merriam-Webster: Diccionario de referencia en inglés.
[6] GE: General Electric, por la marca de las bombillas de luz.
[7] Citgo: Empresa refinadora de petróleo y comercializadora de gasolina de los Estados Unidos.

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