lunes, 28 de noviembre de 2011

Fragmento de Lover Rebor



Con un gemido, él apoyó las manos dentro de la brillante piscina plateada de su sangre, que tenía debajo, y se dejó caer otra vez como el pedazo de carne que era.

—Guau —suspiró ella.

—Lo sé, ¿verdad? Cuelga como la de un caballo.

—Si eres agradable, y vives a pesar de esto, prometo no contárselo a V.

—Lo de mi tamaño.

Ella rió un poco.

—No, que has asumido que te miraría de alguna  manera distinta a la profesional.


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